En pocas palabras: soy guapo, deísta y sentimental.
Y jacobino de verdad.
Nada les molesta más que seamos como somos y que nos manifestamos tal como somos... ya sabéis a quién.
Nada nos gusta más que sean como son, porque no pueden ocultarlo y, cuando dudamos de nuestras convicciones, ahí están ellos para recordarnos que no estamos equivocados.
Salud, compañeros, y alegría de vivir.