Pepe Viyuela: "Se me pasó por la cabeza hacerme fraile"



AIDA
DOMINGOS 22 H.
TELE 5


--Trabajar en una serie con más de dos años de vida es una suerte...
--Tuvimos la fortuna de que, desde el principio, el público nos dio su apoyo. Eso nos ha permitido trabajar con tranquilidad, aunque con la responsabilidad de todos los espectadores que nos siguen cada semana. Como en el fútbol, el apoyo de la gente es esencial. Ese estímulo nos ha dado alas y hemos podido mejorar con el tiempo. Creo que la serie vive ahora un buen momento.

--¿Cómo es su personaje, Chema?
--Un idealista. Un hippy venido a menos, soñador y con muchos ideales. Probablemente, su ilusión hubiera sido convertirse en político, diplomático o revolucionario, pero ha terminado en una tienda de comestibles. Representa a muchos ciudadanos que ven cómo sus sueños se transforman y, a pesar de ello, siguen siendo felices. En el fondo, es un perdedor cándido. Creo que yo aporto algo de ingenuidad al personaje. Sin embargo, Pepe Viyuela es más desconfiado que Chema.

--Con humor, pero Aída refleja una realidad dura...
--Una de las cosas más bonitas de la serie es que los personajes viven en un ambiente precario, son familias desestructuradas... Y, a pesar de ello, no pierden el humor y las ganas de salir adelante.

--Antes de actor, usted tuvo vocación eclesiástica.
--Sí. Antes de conocer a mi mujer se me pasó por la cabeza la idea de hacerme fraile. Efectivamente, tuve una vena religiosa, aunque actualmente he cambiado mucho.

--Y después vino la licenciatura en Filosofía...
--Creo que todo está relacionado. Este interés nace de un deseo de conocer y de preguntarse por lo que te rodea. Hoy sigo leyendo e interesándome por la filosofía. En el fondo, la curiosidad es lo que nos mueve.

--Entonces, ¿de dónde surge su interés por la interpretación?
--A través de mi mujer. Ella era actriz y, gracias a ella, me entró el gusanillo. De nuevo, la curiosidad.

--Su último trabajo teatral fue Las visitas deberían estar prohibidas por el Código Penal, una recopilación de textos de Miguel Mihura. ¿Cuándo volverá a los escenarios?
--Precisamente con Las visitas... Gracias al éxito que tuvimos en el teatro María Guerrero de Madrid estaremos de gira en octubre, y el 15 de noviembre volveremos a Madrid.

--¿Qué hará hasta entonces?
--Estoy grabando Aída y preparando la segunda parte de la película de Mortadelo y Filemón, que dirigirá Miguel Bardem. No me queda tiempo para más. El mes de abril va ser un constante ir y venir de la serie a los ensayos del largometraje. Y la semana del 23 de abril será el momento crítico, porque coincidirán el rodaje de ambas producciones.

--¿Se verán muchos cambios en la película con el nuevo director?
--La estética de los personajes marca; al fin y al cabo, es el mundo de Ibáñez. Obviamente, al tener director nuevo, habrá cambios, pero nunca para traicionar el cómic. Los puristas de Mortadelo y Filemón no tienen por qué preocuparse. Refugiarse en ese mundo es la clave del éxito.

--Eduard Soto, que interpreta El Neng de Castefa en el programa de Antena 3 TV Buenafuente, será el nuevo Mortadelo en el cine. ¿Ya han podido trabajar juntos?
--Estamos en el proceso de ensamblar la pareja en los ensayos. Durante estos primeros contactos tenemos muy buenas sensaciones. No conocía a Eduard personalmente, pero tenía ganas de trabajar con él. No podía imaginar que iba a ser tan pronto. Solo sabía de él por su trabajo en televisión. Creo que vamos a disfrutar mucho.

-¿Cómo convierte un personaje de cómic, como en su caso Filemón, en otro de carne y hueso?
--Ensayando y recurriendo a la imaginación y a la memoria. Filemón es un personaje que a mí, y a otra mucha gente, me ha acompañado desde la infancia. Son muchos ratos libres en su compañía. No defraudar a los lectores del cómic es una gran responsabilidad.

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