Vaya pirueta la de 'La que se avecina'. ¿Cómo lo afronta?

Al principio me dió un poco de penita dejar 'Aquí no hay quien viva', porque fue una etapa muy bonita, a pesar del estrés de trabajo. Pero ha estado bien renovar, el público sigue la nueva serie, y he variado de personaje, que en mi caso es un cambio radical.

¿Hubiera seguido en 'Aquí no hay quien viva' de no desaparecer la serie?

Seguramente sí. Es muy difícil decir que no a algo que triunfa. Llevo unos cuantos años en esta profesión y sé que no es fácil alcanzar ese éxito, bien sea en teatro, cine o televisión. Está bien saborear esa miel.

Y cada día es más difícil triunfar en la pequeña pantalla...

Hay más cadenas de televisión, las series norteamericanas son fuertes y los picos de audiencia que teníamos con 'Aquí no hay quien viva' es prácticamente imposible alcanzarlos. Hay más diversificación del público y puede que esté bien que la audiencia se reparta.

Usted ha intervenido en muchos títulos de cine, pero ninguno de repercusión importante.

Por desgracia, el cine español tiene un público reducido, aparte de las obras de los consagrados. En un capítulo de una serie te puede ver muchísima más gente. Aún así, como me gusta tanto el cine, yo lo intento, y hay proyectos que me gustan aunque sabes que no van a ser un éxito masivo a priori.

¿Se ha encontrado en la vida ese perfil de actor engolado, como su papel?

Está muy exagerado, pero sí es cierto que existe. Habrá gente que se lo crea hasta que no le dan un par de tortas. El peor error de un actor es creerse que es alguien.

¿Qué le parece la televisión?

Está llegando a una situación de exceso de publicidad que me da miedo. Por otro lado, la parrilla está copada por programas del corazón, que me ponen los pelos de punta.
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