"En TVE ya me habrían jubilado"

-- Si no hubiera fichado por Antena 3, en TVE quizá estaría jubilado.
Quizá no,seguro.He vivido el expediente de regulación de empleo de TVE con cierto alivio, porque gracias a Dios puedo seguir trabajando, y comprendo mucho a los afectados, porque tengo una edad en la que hubiera entrado en ese expediente.

-- Los años no cuentan.
Pues, justamente, en esta profesión, a esta edad, tenemos la capacidad de rendir a una buena altura: tenemos la experiencia necesaria, la visión de las cosas, la tranquilidad, el sosiego que te pueden dar una cincuentena de años, y es una pena desaprovechar esa riqueza.

-- Le vuelven a premiar por ser el mejor (TP), pero no se lo cree. ¿Cómo se ha librado de la vanidad?
Desde el primer momento tuve muy pegado a mi padre, y veía cómo le trataba la gente y cómo respondía él.

-- ¿Cómo le trataban?
Con mucho respeto y admiración, pero él siempre se apartaba de la vanidad y del elogio. Y eso que marcó un hito y tendencias en la radio y la televisión. Para mí, fue un ejemplo como profesional y como persona, y, como yo no le llegaba ni al talón, pues de qué iba a ir yo de chulito...

-- ¿Cuesta?
Cuesta el hecho de convertirse en popular de la mañana a la noche. Ese es un escalón al que se accede con enorme facilidad, que te promociona mucho en ciertos ambientes, que ves recompensado con el reconocimiento de los demás y con los detalles que tienen contigo... Pero hay que ser muy precavido para no caer en ese pozo que es la vanidad.

-- Tampoco ha ocupado nunca un cargo directivo.
Una cosa está relacionada con la otra. Desde el momento en que siento que doy lo justito, menos de lo que piensa la gente que yo valgo, siempre he creído que estoy sobrevalorado. A la hora de firmar el contrato no se lo digo al señor que me va a ofrecer un sueldo especialmente atractivo, pero sí que advierto de que mi fichaje no se lleva detrás a la audiencia, la que tenía, por ejemplo, en aquellos años en TVE.

-- Pero se la acabó llevando.
Eso es fruto del trabajo. No es un éxito individual. Lo primero que hay que buscar es hacer un buen programa de televisión.

-- En sus informativos apuestan especialmente por los sucesos.
En absoluto. Hay estudios que lo certifican. Si alguna vez damos demasiados sucesos, lo intentamos compensar. Lo cierto es que intentamos generar expectativas, tratar de sorprender e innovar. Todo eso con la filosofía del periodismo, con rigor, imparcialidad y equilibrio.

-- Sí, pero a veces se hace todo eso, y la audiencia no acompaña.
Si lo hacemos bien, con un poco de suerte, que siempre hay que mencionarla, conseguiremos audiencia. Pero si solo salimos a por la audiencia, el punto de partida es equivocado.

-- Y cuando superaron a la Primera, ¿qué le dijo Lorenzo Milá?
"¡¡¡Desgraciao!!!" (risas). Y me dolió, porque tengo un cariño especial a Lorenzo. Y le dije: "Cómo siento, Lorenzo, que hayas tenido que ser tú, pero... déjame gozar el momento".

-- ¿Lo mismo que le ha dicho usted a Ramon Pellicer? En Catalunya, él le ha superado a usted.
Sí. Ramon ha pegado un salto tremendo, es más joven y más atractivo, pero tengo mi compensación en el Polònia. ¡Mi doble es muchísimo mejor que el de Ramon!

-- Ha trabajado en la pública y en la privada. ¿Es muy diferente?
Le debo tanto a la televisión publica, que tengo una deuda de gratitud hacia ella.

-- ¿Esa deuda se compensará de alguna forma?
Sí, con mi afecto, mi reconocimiento y mi cariño.

-- ¿Nada más?
Si apunta a una posible vuelta, creo que no. Si esta casa, Antena 3, quiere seguir contando conmigo, yo soy muy feliz aquí. Me he rodeado de gente extraordinaria y para mí es muy importante la atmósfera y el ambiente en el que se trabaja.Estoy muy satisfecho de lo que se hace, me respetan más de lo normal y me tratan como si fuera alguien.

-- ¿Y el futuro?
Seguramente ya he entrado en una edad en la que no se puede pensar que esto se vaya a mover para bien. En todo caso, para mal, es decir, que se acabara el trabajo, y, si eso sucediera, seguramente cogería los bártulos y me iría para casa.

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