En algún momento pretendí despojarme de mí y vestirme con lo mejor que encontrara dentro del armario de mi profesión para lucir como un alma caritativa que trató de enseñar "cómo ser mejor persona"

Logré que dejaras de verme a mi y me convertí en lo que podía hacer por ti...

He aprendido que no es bueno ni justo ser la muleta de nadie, al menos no todo el tiempo, sobre todo si he logrado alcanzar esa temida madurez capaz de reconocer y peor aún cargar con la realidad de los que no la ven.

Me debato entre permanecer y esperar o salir corriendo; y sé que salir corriendo se convierte en la alternativa no por impaciencia, si no mas bien por el hecho de aceptar que cada quien su vida, por respetar a quien no desea el beneficio del cambio o a quien desea posponerlo...

En todo caso, no me corresponde mas que ser un simple espectador.

Me doy cuentya que el efecto "gracias a ti me di cuenta de..." dura tan poco, sobre todo cuando despues del viaje sólo queda el sabor amargo de "alguien mas recogerá los frutos de tu cambio". Finalmente escuchar esas palabras (gracias) significa recibir un placebo que no calma los instintos narcisistas de reconocerme como la causa de algo positivo.

Vamos! ya para qué me sirve ahora saber si soy la causa o no, porque no me queda duda de que no presenciaré la consecuencia, sin embargo me pregunto ¿por qué no he de ser yo quién se quede el resto del camino?

...ya no quiero ser la aspirina que te calme la conciencia, la bola de cristal que te dé respuestas, la brújula que te oriente el camino, el manual de instrucciones que te diga como manejar tu vida, la caja de kleenex para tus dias tristes, el discurso motivacional cuando todo parece mal ni el curita que pones sobre tu herida.

Porque sólo quiero SER, estar ahi por lo que SOY no por lo que hago en vez de ti.


* basado en una historia real.