Categoría: El baúl de los años
8 Noviembre 2005
De las cien casas que tengo, de las que voy a tener incluso, hasta la última que no voy a ver, la que más me gusta es la de ahora.
Nace del cerro mismo, la construímos con las piedras que dejó caer la cumbre, sólo tenemos nuestra cama y colgamos el abrigo para escondernos.
Es la casa en que dormimos los domingos para recuperar la vida que se nos va de tanto amor, desnudos, embriagados de aire.
Ahí nos arrancamos, con los ojos mirando el infinito, para hacernos contínuos un segundo, de gritos, de suspiros, de perfume de jabón y piel, de lucha contra el colchón y las sábanas.
Esa casa es la que adoro, que anhelo, la que más me gustará sin duda, la primera, la pobre... la secreta.
..........
1993
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30 Octubre 2005
Parece que te lloré un siglo, que me vacié de tanto llanto. Hice el amor con tu ausencia cada día que me pasó por encima.
Te presentía en el aire, jadeando tu olor desde mi pecho. Deshojé el sentido de tu nombre en largas tertulias vegetales.
Pero el tiempo es sospechoso, algo clandestino y revolucionario. Hoy tropecé admirada con el murmullo ahogado de tu recuerdo.
Entonces supe de tu muerte...
... y traté de reconstruir tu mirada, pero no pude.
Te busqué en las profundidades de mi esencia, donde creía tenerte tatuado... pero no encontré nada.
Y sin embargo, creo que te lloré un siglo.
Otro del siglo pasado ¡Qué terror!
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28 Octubre 2005
no se cómo explicarte la apariencia del desamparo
se parece a tu mirada oculta o a tu aliento debilitado
y es que tengo la sensación de tu ausencia flotando en el abismo de mis labios
al parecer por tan estrepitosa caída profunda insospechada aparente
tengo tu voz invisible merodeando entre mi cuerpo fragmentado
y es que no logro percibirme entre los escombros de mi libertad
desde los besos perdidos y abandonados veo mi cuerpo
desnudo y yermo secándose entre el inconciente y el sudor
porque no logro sublimarme sola cuento los segundos que no volamos juntos
y es que no me resigno al vacío a la sequedad embriagadora en la que me dejaste
(pero si me recupero pronto intenta perderte donde jamás te encuentre)
1994
Imagen de Ana Mendieta en http://docentes.uacj.mx/fgomez/museoglob
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12 Octubre 2005
La sangre corre con más potencia que nunca registrando la sensualidad de todos sus movimientos. Circulares, rectos, ambiguos, porque cada uno late de manera diferente.
¿Y sabes cuán redóndos y desnudos pueden ser los latidos? Redondos como las formas más puras... las prehistóricas y desnudos como la transparencia del oxígeno.
Es que me siento embarazada, lleno mi vientre con pensamientos nuevos, torbellinos confusos de luces y sombras, generando y regenerando en cada suspiro.
¿Y sabes qué color toma la sangre cuando te llenas de sentido? Verde, porque le falta tiempo de guarda y rojo porque no puede dejar de serlo.
Tiempo de guarda, de silencio, espacios que circulan entre la carne y el aire. Tiempo para crecer, para buscar el sol, para seguirlo.
Y tu estás ahí, adentro, afuera; como el oxígeno. Porque sin compromisos solemnes, ninguno de los dos tenemos ya la posibilidad de evitar el proceso.
...a X en 1995...
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6 Octubre 2005
Qué tal si te tomo por sorpresa y me transformo en remolino de papel.
Si me hago carnaval de mariposas, o clavicordio para contarte mi ausencia.
Podría volverme serpentina para colgarme por tu espalda o ramillete de globos voladores o pinceles, caracola, muñeca de porcelana.
Podría pasarte a buscar para recorrer juntos las estaciones del año montados sobre un tren eléctrico.
Podría soltar mi pelo al viento o hacerte el amor sobre la luna. Y sentarme entre tus cejas a esperar que te despiertes.
Puedo disfrazarme de lo que tu quieras, puedo hasta desaparecer si así lo quieres, pero no puedo tomarte de la mano y pedirte que no te vayas.
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4 Octubre 2005
Bebamos nuestras copas hasta el final. ¿Cuántos han dicho lo mismo?
Pero yo te propongo que sea en serio; bebamos hasta que no quede vino, que no quede vidrio, que no queden culpas o se vuelvan anónimas.
Bebamos hasta que el vino reemplace a la sangre y podamos evadirnos de estar vivos.
Deja explotar tu boca en un rojo efervescente y derramarse en la mía con húmedo equilibrio.
Porque estoy segura, que en esta turbulencia nublada, aún podemos presentirnos, emborracharnos, volvernos locos si es que ya no lo estamos, involucrarnos, esperarnos, penetrarnos flexible y totalmente.
Traspasar con los ojos nuestra imagen, llenos, recogidos, abrasados infinitamente, hasta que nuestros cuerpos desconectados y ebrios, comprendan que amarse es de lo más normal.
(imagen de www.didan.net)
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