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QUEMANDO LAS NAVES

Mirar atrás sólo para contar historias, las buenas y las otras

Categoría: bukowski

Y, como quien no quiere la cosa, otro poemilla, pero no os acostumbréis, mi alma tiene un precio: un café, un libro de segunda mano, un casquete, una sonrisa a destiempo. Como quien no quiere la cosa, otro poemilla, pero que no se acostumbren mis tres lectores. Y sí, sentitula Pasa, y efectivamente es de agosto de 2004, linces.

Todo a una velocidad endiablada.

He salido a dar un paseo

a estirar los músculos de la cara

contra el viento

si lo hay.

He salido a mirar aceras

a mirar coches

a mirar humo

a estirar mi espalda encorvada.

Es domingo

el resto de la semana

ha sido una mezcla

de días idénticos.

de carreras idénticas.

Es domingo, en la calle.

En la acera

los pies contra el suelo

me dicen quién soy

DÓNDE estoy.
Por si se me olvida.

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  • Último día de junio, casi; primer día de vacaciones para miles de personas (sobre todo madrileños, a juzgar por el estado de las carreteras), y el calor es suficientemente asfixiante como para desear estar en la playita, um, el Mediterráneo.
    Esta mañana, al salir de casa he olido con fuerza justo al abrir la puerta de la calle. Me pasa algunas mañanas en concreto, cuando bajo justo detrás de mi vecino recién perfumado (¿barón dandy, jacks?), aguanto la respiración los tres pisos y, al abrir la puerta, que entre en mi pecho lo que quiera.
    Esta mañana era rumor de verano lo que me ha sacudido. PUM.
    Y lo he agradecido porque me ha transportado, pero no os contaré una historia de agüelo cebolleta, no os preocupéis, esta tarde tocan divagaciones varias y, con mala suerte, os daré algún que otro cachete de los que escuecen y dan gustete, para que penséis cosas malas antes de que junio (mi mes) desaparezca.
    Así que, voy a empezar a putearos, sin que sirva de precedente:

    COMPAÑERO, un poema de Charles Bukowski
    no estoy solo
    ahora está aquí.
    a veces creo que se ha
    ido
    pero vuelve
    por la mañana o al
    mediodía o por la
    noche.
    un pájaro que nadie quiere.
    es mío.
    el pájaro de mi dolor.
    no canta.
    ese pájaro
    que se mece en la
    rama.

    ¿A que da más gustete que otra cosa?

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  • MISFORTUNE


    En épocas de tristeza absoluta, en los peores momentos, siempre viene bien hacer lo que uno tiene que hacer.
    Esto ya lo decía el amigo griego que en épocas de misfortune, you should do the rigth thing, osease, que en los peores momentos, en los de no poder más es cuando tienes que hacer lo que tienes que hacer.

    Si no sabéis lo que es, me lo preguntais.

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  • ¿Alguien ha pensado alguna vez en Hank borracho frente al ordenador?
    ¿Alguien se ha sentado alguna vez frente al ordenata, hasta arriba de cerves, y se ha puesto a pensar en el mundo o en lo maravilloso que puede ser beber una más?
    ¿Alguien alguna vez se ha dormido, se le ha caído la cabeza encima de la libreta y a la mañana siguiente se le han marcado los muelles en las mejillas pero la historia no estaba escrita?

    ¿Alguien ha pensado en la mejor historia del mundo, perdido en los efluvios de cerves y chupitos de bourbon?

    ¿Dónde están esas historias?

    Las tengo yo.

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  • LLEGARON A TIEMPO

    me gusta pensar en escritores como James Joyce
    Hemingway, Ambrose Bierce, Faulkner, Sherwood
    Anderson, Jeffers, D. H. Lawrence, A. Huxley,
    John Fante, Gorki, Turgenev, Dostoievsky, Saroyan,
    Villon, incluso Sinclair Lewis, y Hamsun, incluso T. S.
    Elliot y Auden, William Carlos Williams y
    Stephen Spender y el valiente de Ezra Pound.

    me enseñaron tantas cosas que mis padres
    nunca me enseñaron, y
    también me gusta pensar en Carson McCullers
    con su Café Triste y Ojo dorado.
    ella me enseñó muchas cosas que mis padres
    nunca supieron.

    me gustaba leer los libros de tapa dura de las bibliotecas
    en su simple encuadernación de biblioteca
    azul y verde y marrón y rojo claro
    me gustaban los viejos bibliotecarios (varones y mujeres)
    que te miraban seriamente
    si tosías o te reías muy fuerte,
    y aún cuando se parecían a mis padres
    en realidad no había ninguna similitud.

    ahora ya no leo a estos autores que alguna vez leí
    con tanto placer,
    pero es bueno pensar en ellos,
    y también me
    gusta mirar las fotografías de Hart Crane y
    Caresse Crosby en Chantilly, 1929
    o las fotos de D. H. Lawrence y Frieda
    asoleándose en Le Moulin, 1928.
    Me gusta ver a André Malraux en su traje de aviador
    con un gatito en el pecho y
    me gustan las fotos de Artaud en el loquero
    Picasso en la playa con sus fuertes piernas
    y su cabeza pelada, y también está
    D. H. Lawrence ordeñando esa vaca
    y Aldous en Saltwood Castle, Kent, Agosto de
    1963.

    Me gusta pensar en toda esta gente
    que me enseñaron tantas cosas que yo
    nunca había imaginado antes.
    y me enseñaron bien,
    muy bien
    cuando eso era tan necesario
    me mostraron tantas cosas
    que nunca creí que fueran posibles.
    todos esos amigos
    bien adentro de mi sangre
    quienes
    cuando no había ninguna oportunidad
    me dieron una

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  • Id al Tibet
    montad en camello.
    leed la Biblia
    teñid vuestros zapatos de azul.
    dejaos la barba.
    dad la vuelta al mundo en una canoa de papel
    suscribios al Saturday Evening Post
    Masticad sólo por el lado izquierdo de la boca
    casaos con una mujer que tenga una sola pierna y afeitaos con navaja

    y grabad vuestro nombre en el brazo de ella

    lavaos los dientes con gasolina
    dormid todo el día y trepad a los árboles por la noche.
    sed monjes y bebed perdigones y cerveza.
    mantened la cabeza bajo el agua y tocad el violín
    bailad la danza del vientre delante de velas rosas
    matad a vuestro perro
    presentaos al Alcalde
    vivid en un barril
    partios la cabeza con un hacha
    plantad tulipanes bajo la lluvia.

    Pero no escribáis poesía.

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  • Las cosas sencillas son las que pueden volver loco a un hombre.

    Esta máxima que parece una tontería, sabemos que no lo es, y no porque lo dijera Hank e uno de sus memorables poemas que pocos entienden y no muchos comparten, sino porque es verdad.

    ¿Qué te vuelve loco, que haya guerra en medio mundo?

    No, que la cerveza que te acaban de servir no esté suficientemente fría o que los cordones de los zapatos (leer poema de Bukowski) se te rompan justo cuando tienes que salir de casa a una entrevista (o cita) importante.

    Porque es el día a día el que nos condiciona, todo lo demás está muy bien, saldremos a las manifestaciones, a las concentraciones, criticaremos las políticas internacionales si es que sabemos acaso qué significa eso y todo lo que se ponga por delante, para satisfacernos como personas (no humanas, por favor).

    Pero lo que de verdad nos mata es que no haya agua para hacernos el café, que después de una buena borrachera la tostada esté fría y el café aguado.

    Las cosas más sencillas son las que pueden volver loco a un hombre.

    No os volváis locos.

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