Las historias de fin de semana
A pesar de lo que pueda parecer en el título, no es una historia de amor y sexo, ni se acerca. Así que, deja de leer.
A veces uno adquiere (o compra, en su defecto), literatura que cree haber leído, o leyó de jovencísimo, y de repente cobra un sentido nuevo. A mí me ha pasado este último mes con H.G. Wells, ese vidente con ideas socialistas.
Empecé por casualidad, con un libro reencontrado en algún rincón, La isla del Dr Moreau, y me fui a la isla semidesierta a sufrir por si los lobos y los animales enfurecidos me desgarraban los ropajes. Pero conseguimos escapar.
El siguiente fin de semana fue El hombre invisible, ¿por qué? Por cercanía en la estantería. Imaginé lo que supondría desaparecer sin irse del todo, y soñé unos minutos en verme descalzo por la ciudad, desnudo. Recordé el traje nuevo del emperador y pensé que esata novela, si hubiera transcurrido en España, hubiese supuesto otra cosa. Debo recordar que para el hombre invisible el frío y la humedad eran un serio inconveniente.


La Gran Bretaña.
Aquí no.
Lo curioso es que me venían a la cabeza cientos de imágenes de películas en blanco y negro que disfruté de pequeñísimo y cuyos títulos nunca recuerdo (aunque tengo perfectos amigos que lo hacen por mí).
Terminaron las aventuras del científico egoísta y enloquecido y comenzaron las del viajero en el tiempo.
Eso sí que es soñar. ¿Dónd ir primero?
Son historias de fin de semana que duran toda la vida, las películas, los sueños, las imágenes perdidas que circunstancialmente se recuperan.
¿Dónde ir primero?


miguel guillermo ventayol dijo
Espero que el historial político del señor Güels no moleste a los más osados luchadores.
8 Mayo 2007 | 12:18 PM