Una tarde cualquiera...

Me encanta sentarme en una cafetería en buena compañía y beber algo que me apetezca, seguro que un café es lo más probable. Qué predecible soy.
Me gusta ver a la gente pasar e imaginarme esas vidas ajenas.
Unos van muy deprisa, con ese ritmo acelerado que tanto caracteriza últimamente nuestra vida; otros dejan escapar una sonrisa mientras cuelan sus palabras por el micrófono minúsculo del móvil (ese maravilloso invento que ayuda a tener a todos más cerquita con sólo pulsar una tecla).
Las personas mayores, con sus pequeñas bolsas, se dirigen a paso lento a sus casas, quizá observando cómo ha cambiado el camino que seguían antaño en su regreso al hogar.
Los más jóvenes recorren la acera llenos de vitalidad, haciendo alarde de su agilidad con el monopatín, la bicicleta, la moto...
Los más pequeños demuestran su firmeza en los primeros pasos...
Mi imaginación vuela.
Comienzo a imaginarme la vida de todas esas personas: si tendrán hijos, si alguien les esperará en casa, si disfrutarán de una vida de lujos y caprichos...,si llegarán a fin de mes...si serán felices con lo poco que tienen...
Cada persona es una vida por descubrir hasta que, por casualidades del destino, comenzamos a cruzarnos en la vida de algún extraño y a formar parte de ella...¡qué curioso! eso nos pasa a todos...
Y aquí me encuentro, no en la cafetería, sino en casa, divagando sobre estas ideas a estas horas de la tarde.
Feliz día.





mixcelaneas dijo
"Cada persona es una vida por descubrir hasta que, por casualidades del destino, comenzamos a cruzarnos en la vida de algún extraño y a formar parte de ella..." Me quedo con esta frase, lo resume todo.
Bienvenida, me encanta pasar a leerte otra vez.
Besosss!!!
13 Noviembre 2007 | 09:27 PM