tú
Apareces en mi horizonte a kilómetros de distancia y algo nos dice que tarde o temprano sucederá. Subimos a la superficie para nadar un rato juntos y luego sumergirnos aletargados en nuestras cuevas hasta la próxima. Jugamos con la magia de cierto misterio mientras las pulsaciones se aceleran y te entregan con su cadencia un bálsamo. Supones cosas que yo también supongo y especulas al igual que yo en los terrenos del futuro con la certeza de que se revalorizarán. Nos sentimos integrados pero nos automarginamos del resto cuando abrimos la puerta de nuestra suite. Imaginamos mil cenas íntimas not disturb que duren varias noches y follamos una y mil veces sobre los restos de nuestras ganas. Regamos de champagne el deseo y recogemos orgasmos de llamada de atención. Sabemos que tu cerebro y el mío juegan la misma liga y que el resto de nuestros yoes nos los queremos regalar el uno al otro.
