demonios!!
Es como viajar trescientos kilómetros para coger un avión y te has dejado el billete en la entrada, allí justo donde la dejaste para que no se te olvidara. Y lo peor es la cara de idiota que se te queda, ya no solo perder ese vuelo completo para más inri. De regreso a casa, ese billete, tan colocadito, te sonríe mientras lo haces trizas. Joder y rejoder!!! ¿Tendré que empezar a tomar fósforo? ¿O directamente meterme mil cerillas y la última encendida? Bueno, pasas a otras actividades, te deleitas, creas. Paseas junto al río y miras a tu perro que para tu sorpresa está más limpio que nunca. ¿Lo habrá lavado algún vecino? ¿No habrán podido resistir su olor mientras les pedía comida? ¿Veré peor y sigue igual de guarro? Ya estoy acabando el repecho y aparece el molino. Como últimamente , desierto. Rememoras sentado en esa piedra que ya te conoce, vuelves a aspirar esos aromas que saca el sol cuando cae a plomo sobre todo lo que esté constituído por algo de agua. Sonidos, siempre sonidos suaves. Levantas el culo y regresas, manos atrás, mirada al suelo.
