mercadillo
Todo un mundo nos espera allí donde vayamos. Todo por remover por primera vez en tu experiencia. Nada es igual, todo es mágico, irrepetible, fascinante. A cada paso andado hay mil por andar y trescientos sesenta grados en sus posibilidades de orientación de cada uno. Hay que sumar el misterio de la sorpresa con los ojos bien abiertos y la sonrisa preparada para disparar. Hay que dejar que la adrenalina anegue cada uno de los poros de la piel de tu maleta de viaje cargada de pegatinas de tus recuerdos y con sitio suficiente en su superficie para que nunca falte tu espacio. Luces y sombras, alegrías y tristezas, tesoros que acopias en tu cueva. Azúcar o sal, miel o hiel, tu alma aderezada y rica, sostenida. Invasiones en visitas guiadas, robos donados, ofrecidos. Un mercadillo del que siempre se saca algo para esa ocasión que. Protegido de nada, armado hasta los dientes de ganas.
