todo
Sabes que su forma es redonda y que cubre todas las opciones de sol y luna, las cuatro estaciones y tu despertar es el anochecer ajeno. Y que en un mismo despertar hay mil opciones en esa misma estación, ese mismo punto geográfico a vista de satélite. Y que tu sudor es a la vez su jadeo o quizá su vista reposada en un horizonte paralelo a ambos pero con distintos significados. Techado uno, a cielo raso el otro. Un equilibrio compensatorio para cuando se inviertan los papeles y un anhelo de uno por mantener su posesión y del otro por conquistarla por fin y no abandonarla. Tú generas mientras otros dilapidan hasta que se de la vuelta a la moneda. Derrochan sus cuerpos en excesos tras los cuidados que al igual que tú ahora mantuvieron. Y se embriagan de la naturaleza que les rodea abusando en la medida de sus posibilidades para que cuando el horizonte se les haga más próximo les queden vendajes de los que tarden un tiempo compensatorio en desprenderse de ellos. Y tú ya estás casi soñando con un gran batacazo que te lleve a un escayolado profundo.
