sonrío
Buenos días. Buenas noches. ¿Qué sencillo verdad? Auparse al corcel de la cortesía, de la delicadeza contundente, fresca, cristalina. Son píldoras del tamaño de una sonrisa, abrazos fraternales a tu propia alma, que desatascan como una miel mil atenciones los catarros sensoriales. Un entrenamiento diario que fortalece todos los músculos de tu corazón y aligera de serrín tu materia gris, muy gris. De finura orfebre, la proximidad a tu propio Yo hace tesoro de una pieza; un arcón repleto de sonrisas en monedas con dos caras y sin cruces. La grosería ignorante parte allende la torpeza y modelas sin vicios metales incorruptibles. ¿Sabes qué? Creo y siento, vivo y sin duda....sonrío.
