plañider@s
Por suerte la selección natural existe y te acaba quitando el lastre de los egos que sólo buscan respuesta y no tienen el más mínimo interés en ejercitarse sin aplausos. Vas poco a poco descubriendo un mundo de necesidades, de un yo te doy pero tú me devuelves y si no ni me muevo. Es la pereza vendida a la pereza, la condición más pequeña de ser humano porque es incapaz de, como los recién nacidos, llorar si no son escuchados. Y a pesar de los años no dejará de sorprenderme; seguimos cazando como lucimiento y no como subsistencia. Lo malo es que la pieza que cae es uno mismo y, luego, lo efímero del "amor eterno" dura eso, hasta la próxima depresión, hasta la próxima vez que nos miremos en el espejo. Hasta que los aplausos de plañider@s deban ser reales.
