estrábicos
Los tienes siempre frente a ti pero se desvían tanto que vuelven a sí mismos como adoradores. Estrábicos de afectos no son capaces de depositar atención alguna que vaya más allá de su pequeño ombligo y te someten a la reincidencia de su visita, vida, obra y milagros. Delegan en ti la educación y tapian los burladeros de su coso en un deroche de pasos de todo. Te vuelves donante a punta del altruísmo que resiste y has de asistir perplejo con cara de póker. Invaden como conquistadores y venden tu alma al diablo. Eres árbitro de la mesura que acopias en tiritas mientras el huracán sin aire brinda el vacío a los vientos. Desenredas la dispersión, hilvanas hasta los cabos y regalas un cuerpo al que le has abierto las jaulas.
