princesa
Eres ese ser especial que nunca tuve y cuando te encontré ya era tarde. Tienes las cualidades que siempre busqué no en una mujer, sino en las relaciones con ellas, contigo. Tu generosidad, tu entrega, absoluta, me hace sentir la libertad que incluso yo mismo siempre me negué. Por eso, cada vez que pienso en ti, tu sonrisa noble me acompaña. Por eso, cada vez que estoy contigo, sólo tú puedes existir para mí. Y haces que descubra en cada minuto, en cada segundo, la intensidad que extraes y me regalas. Nunca habrá para nosotros un jergón mantenido pero siempre tendremos un palacio para que seas tú mi princesa; y yo, un truhán, un mendigo, me sienta, como me siento a tu mesa, tu príncipe. Tu príncipe de cuento que saldrá de palacio sabiéndose rico de ti. Y con la esperanza de haber dejado en tu alcoba recuerdos que jamás te entregaron los príncipes de verdad.
