tiempo
Ahora ya parece que el tiempo sí es la losa de la que hablan y que por fin ha hecho su trabajo. Hemos dejado que la madera blanda ardiera en llamas de gran altura, hemos dormitado a su calor sus efectos en las noches de pasión por los recuerdos y hemos visto como los rescoldos, antes de apagarse, han sido pasados por agua para evitar que se produjera un posible incendio. La verdad es que así surgió la fiesta y así debía morir, sin penas que glorificar. Y ahora toca echar la moneda al aire para que el de la cruz la lleve a cuestas del anhelo del otro, toca vivir el disfrute de la retirada a tiempo por tiempo definido en el nunca jamás. Y lo dijimos, sí, dijimos esta vez que sí diríamos, esta única e irrepetible vez. Y digerir este sapo es cubrir príncipe y princesa con los jugos de la inercia del saboreo, del regusto afrutado de la miel de nuestras incógnitas paralelas. Hoy es un poco más que mañana pero nunca será igual a nada por distancia que recorramos. Gustoso te guardo en mi alcoba, gustoso recuerdo.
