indefensión
No sabes calibrar los efectos de los silencios porque eres incapaz de ponerte en el pellejo ajeno por más que intentes hacerlo. Para ti las cosas van fluídas y no necesitas argumentos que suspendan del aire las tribulaciones que supones existentes pero innecesarias y carentes de base. Pero a la vez intuyes que estás siendo la apisonadora de un presente ajeno y un futuro propio, por la lógica concatenación de efectos, tipo dominó. Tus piezas estáticas, las otras en avispero permanente. Y el engranaje llamado tiempo destruyendo, en su endemoniado mecanismo de imprecisión pactada, cualquier atisbo de “vida” más allá de su castigo, de su duración como intervalo. Los intermedios que, prolongados, acaban siendo finales con vida propia y cara de, eso, fascinación interruptus. En cualquier caso he de decir una cosa...alego indefensión; el tiempo corre al margen de mi demanda porque tan solo camine.
