vaho
Regresión forzada a las escenas del pasado que te sonríen tras las fotos del álbum. Dedicatorias a bolígrafo que jamás escapan y se hacen presente como un bálsamo de la desazón que cae por tus mejillas. Nutres tu alma con los "avefénix" de la recámara y consigues mirar a través de la ventana y jugar de nuevo con el vaho, como cuando eras un niño sin desangelar. De nuevo los corazones se atraviesan por flechas con nombre a sus estremos y tus ojos sonríen en calma. Respiras profundo, llenando los pulmones de gratas imágenes. Has aliviado el instante y ahora luchas por detener el tiempo que, de esta manera, cemente los nuevos pilares del día que transcurre. La esperanza retoza, se la oye respirar.
