máscaras
Arrastras tus babas caracoleando con la parsimonia de tu condición pero vendes entradas para ver tus carreras. No intuyes que el fragor de las olas te avisa de tu inminente hundimiento, cascarón herido de mil vías de agua. Pero sigues porque sabes que tu despensa vacía es incapaz de alimentar tu alma y corres allá donde ves una ventana con luz en la noche, llamando y vendiendo tu alma, esa inerte, al mismo diablo que quiera comprarte barata. Eres puta sin soldada y eso abre tus heridas hasta desencuadernar un libreto de fácil olvido en su insuficiencia. Suspendiste en lo humano vendiendo divino y aceleraste tu ingreso en las alcantarillas infestadas de máscaras que como la tuya, jamás obraron el milagro.
