estéril
El terror de la soledad confirmada es la apuesta que ganaste con tu desidia y ahora no hay agua que lave tus manos. Depositas tus despojos existenciales a los cascos de quienes saben cabalgar pero éstos saltan la trampa de tu foso verde y siguen su camino. Mendigas calor entre aspavientos que producen lógico rechazo y abusas de la condición humana ajena para aliviar una realidad que sigue estanca al saber. Crees difuminarte en los bosques hasta la mimetización pero ves como tu destierro de ellos, inmediato, sólo lo provoca el embrión que gestaste abortado mil veces de escasez y desgana; estéril.
