Domingo, un día de descanso… hoy iremos a una comida que le hacen a mi hijo porque se avecina su cumpleaños. Y la verdad es que el tiempo vuela pero los recuerdos permanecen para siempre.
Me encanta recordar la convivencia y todos esos momentos de estrés que sirvieron como el fuego de la fragua para prepararme en la vida.
Sentado, escribiendo y mirando la tele… y veo al remote control ( el mando )… placidamente a mi derecha esperando que por la razón que sea, cambie de canal o busque una película para escuchar porque estoy intentando contestar comentarios y ponerme al día en todos los blogs que me gusta leer. Miro al remote control… y ahí está. Ummm que sentido de seguridad, y control. Dicen que los hombres lo necesitamos tal como antiguamente se usaba una espada para mantenerte vivo. Puede ser, NO… estoy seguro, porque recuerdo ese estado de ansiedad, y que se acababa el mundo cuando mis hijos lo escondían.
Sí…, lo escondían, porque según ellos… el que tiene el remote control… es el que dominay es dueño de la televisión. Pero este remote control, no era el de sus respectivos dormitorios…. No, No, No. Este era el remote control del family room, donde YO… podía ver la programación que me diera la gana, en el idioma que me daba la gana y por el tiempo que me daba la gana. Porque para eso tenían una tele en sus dormitorios.
Mi hijo, un adolescente a todo dar… dueño y señor de toda la casa, decidía que solo él debería saber donde estaba el remote.
Bueno eso es lo que él pensaba… su hermana una chica que nació con sus ovarios muy bien puestos… le hacia una guerra campal. Y ya se pueden imaginar las broncas, las discusiones, y de carambola situaciones como: ¿Dónde estará el remote? ¿Pero que jodio me tienen!¡Como no aparezca el remote control… prepárense! Ya había dado todos esos sermones que nos aconsejan los peritos… pero nada.
La genética, predomina sobre tantas cosas y mi hijo… Iñakito, porque así es como llamo a mi hijo cuando se empecina que solo él tiene la razón y no cede aunque lo mates… estaba en esa etapa de adolescente tan especial. Por otro lado, Vero… con todo ese temperamento volátil, con ese don de la palabra, y dispuesta a enfrentarse como aquellos piratas con el puñal en la boca y pasarle la cuenta al que se atreva…
Nos mantenían en estado de alerta y curiosamente estos dos aparentemente enfrentados enemigos, eran cómplices y aliados en todas sus travesuras. Con gestos y ademanes se mandaban señales y avisos para salirse con las suyas. O sea, se enfrentaban pero no se delataban, mantenían ese código de silencio de la mafia.
Y mirando el mando de la tele… no puedo evitar recordar esos momentos tragi-cómicos de aquella época.
Acabo de darle la vuelta a todos los canales que me da la gana… inclusive he pasado por todos los canales de cartoons…. Y olímpicamente he ignorado aquellos de deportes…
¡Aquí el que tiene la espada soy yo!
Claro…, cuando ellos no están de visita y sin preguntarme me cambian el canal y empiezan a ver lo que les place. Porque se citan para ver partidos y programas en casa.
Hay canciones que nos gustan, otras que nos hacen recordar, pero esta… ésta fue la primera canción que aprendí su letra. La aprendí en el coche, cantándola con mi madre camino a la playa. Y después de esa, tantos boleros.
Pero fue la primera canción que me hizo pensar en sus palabras… cantada en por el Gran Lucho Gatica. Y Luis Miguel, los honra con su voz.
Escribo porque me nace hacerlo... es algo que disfruto e intento compartir. Aunque les confieso que estos no son mis mas preciados poemas, pero siendo hermanos de aquellos que están amordazados
También son dignos de compartir y darse a conocer.
This work is licensed under a
Creative Commons Attribution-Noncommercial-No Derivative Works 3.0 Unported License.