MOVIMIENTO DE PARTICIPACIÓN SOLIDARIA: ¿HACIA UN NUEVO PARTIDO DE DERECHA? PRIMERAS NOTAS.
El miércoles 15 de agosto comenzó a circular la información en la prensa capitalina. Una nueva organización, el Movimiento de Participación Solidaria, obtuvo su registro ante el Instituto Federal Electoral con miras a convertirse en partido político en un futuro no remoto.La novedad estriba en que una parte delos principales promotoresmilitan en el Partido Acción Nacional. A continuación, 28 comentarios publicados a lo largo de esta primera semana. Información adicional al respecto puede encontrarse en www.tupartido.org.mx. Seguramente el tema se retomará más adelante eneste Observatorio.
El registro.
Los dirigentes del PAN, encabezados por Manuel Espino, se pusieron en alerta roja por el registro que otorgó el Instituto Federal Electoral a una agrupación política que busca competir por la militancia panista más conservadora, nos comentan. Algunos integrantes del gobierno federal han iniciado esta aventura. La cabeza más visible, René Bolio, renunció a su puesto en la Comisión Nacional del Agua, para iniciar con la organización de las asambleas estatales y darle forma al nuevo partido. De acuerdo con los mismos panistas, el nombre del partido sería Movimiento de Participación Solidaria, que promueve la Unión Nacional Sinarquista
“Bajo reserva”, El Universal, 15 de agosto.
Se trata del Partido Humanista, que es el primer nombre que se maneja, y que viene a ser —por ponerlo en mero ejemplo— el hermano mega ultra conservador del PAN.
Oh sí.
Lo integran diversos panistas ligados con El Yunque, e integrantes de la Unión Nacional Sinarquista.
Si le suena a una especie de complot en contra del presidente Felipe Calderón, está en lo correcto. Sí.
El caso es que ya comenzaron a organizarse, vía el Movimiento de Participación Solidaria, MPS. Ayer leí parte de sus estatutos, que los dividen en 12 partes.
Katia D’Artigues, “Campos Elíseos”, El Universal, 17 de agosto.
Está en curso el proceso de formación de nuevos partidos. Hoy, por ejemplo, se realizará en Texcoco la correspondiente al estado de México, segunda de las 31 asambleas estatales organizadas por el Movimiento de Participación Solidaria (MPS) que, con el auspicio de la Unión Nacional Sinarquista (UNS) busca ser registrado como partido y contender en las elecciones legislativas de 2009, con el financiamiento público respectivo.
Hace dos semanas, el 31 de julio, concluyó el plazo para que las agrupaciones políticas nacionales, sólo de las cuales pueden surgir los nuevos partidos, anunciaran su decisión de ganar ese estatus. Once de tales agrupaciones formularon el aviso correspondiente, que incluye la programación de las asambleas en que se comprobará la satisfacción de los requisitos que permite solicitar registro. De dichas 11 agrupaciones, tres pretenden volver a la liza electoral, pues ya antes contaron con registro como partidos, que perdieron por falta de apoyo ciudadano, es decir por no refrendar en las urnas la patente que les otorgó el Instituto Federal Electoral.
Miguel Ángel Granados Chapa, “Plaza Pública”, Reforma, 19 de agosto.
Antecedentes: los Sinarquistas.
Un nuevo intento sinarquista de solicitar el voto público fructificó en 1979, cuando participó en la elección legislativa el Partido Demócrata Mexicano, el partido del gallito, que ganó representación legislativa y presentó candidatos presidenciales en 1982, 88 y 94. Tras ires y venires determinados por su capacidad de obtener votos, se convirtió en el Partido Alianza Social, que tuvo vida efímera (porque se alió al cardenismo del 2000) y ahora intenta ganar de nuevo espacio parlamentario. Encabeza la agrupación solicitante José Antonio Calderón, que fue dirigente del PDM y diputado federal.
Casi extinta mientras funcionaron sus opciones partidarias, la Unión Nacional Sinarquista pondrá su registro como agrupación política nacional al servicio de una formación diversa de aquéllas, el Movimiento de Participación Ciudadana. Su dirigente nacional, Enrique Pérez Luján, es sólo el coordinador capitalino del nuevo intento, en cuya organización sobresalen militantes del PAN situados a la derecha, aun de la derecha panista. Tras la realización de su primera asamblea estatal, el 11 de agosto en el Distrito Federal en los días siguientes el diario Reforma ofreció pormenores de la participación en ese movimiento de panistas significados por su cercanía a miembros del gabinete federal como Alberto Cárdenas, secretario de Agricultura, y José Luis Luege, director de la Comisión Nacional del Agua, que se deslindaron de la actitud de sus colaboradores o simpatizantes adscritos a la nueva formación política.
Miguel Ángel Granados Chapa, “Plaza Pública”, Reforma, 19 de agosto.
ASÍ COMO el gobierno federal quiere rebasar al perredismo por la izquierda, los sinarquistas quieren rebasar al PAN por la derecha... y no estaría de más saber en qué carril de la autopista está parado más de un funcionario calderonista.
ES EL CASO del gobernador de Jalisco, Emilio González, y del coordinador de la Gran Alianza por Jalisco, creada por el propio González, Leonardo García Camarena, quienes tienen nexos con esa corriente política.
EL MANDATARIO jalisciense fue presidente del Partido Demócrata Mexicano -ése que tenía un gallo como emblema- y dijo hace algunos años que entre el panismo y el sinarquismo no había diferencia doctrinaria.
JUSTO en esos años, García Camarena fue secretario de Acción Política del mismo partido hasta que perdieron su registro, momento en el que él -según narró en una entrevista- revisó su alternativa política y decidió afiliarse al PAN.
LA PREGUNTA para los antes mencionados -más los que se acumulen- es si ahora que el sinarquismo podría revivir como partido, el PAN seguirá siendo su primera opción.
Fray Bartolomé, “Templo Mayor”, Reforma, 15 de agosto.
Es un misterio lo que se oculta detrás de la anunciada formación de un nuevo partido político con desprendimientos de los núcleos más conservadores del PAN entre los que se cuentan herederos de cristeros y sinarquistas y algunos de quienes hace dos décadas eran denominados neopanistas. Pero es un hecho que la medida tendrá el efecto de un derechazo sobre el gobierno del presidente Felipe Calderón, el cual se halla así ante la angustiante perspectiva de quedarse de plano sin base de sustentación partidista.
Aurelio Ramos Méndez, “Contraluz”, Crónica, 18 de agosto.
Y para asombro del caudillo, el Partido de la Revolución Democrática lo desplazó. Y un cardenal prepara la resurrección del partido del gallito, el del sinarquismo, el de los cristeros. Obregón era El Manco. Estos son Los Mochos
León García Soler, “A la mitad del foro”, La Jornada, 19 de agosto.
Antecedentes: la crisis del panismo.
Pero lo cierto es que, mientras llega marzo, la situación interna del partido en el poder se ha deteriorado. Falta organización, liderazgo, claridad: como que el PAN está en una suerte de stand by mientras se define la situación interna. Los problemas se suceden en ese sentido: en Yucatán, Espino había apostado por Ana Rosa Payán, no fue candidata y contribuyó mucho a una derrota que tiene como corresponsable al ex gobernador Patricio Patrón Laviada (quien, para colmo, se autopromociona para un cargo en el gabinete); en Baja California es inadmisible que hayan sufrido tanto para ganarle a un personaje como Jorge Hank Rhon, con disputas entre la dirigencia local y la nacional, entre el gobernador Eugenio Elorduy y el ex gobernador Ernesto Ruffo, sin claridad sobre cómo dirigir la campaña. En Aguascalientes perdieron un estado que había tenido en ocasiones anteriores votaciones superiores a 70%: otra vez disputas internas, las cuales la dirección nacional, en lugar de solucionarlas, las profundizó
Jorge Fernández Menéndez, “Razones”, Excélsior, 16 de agosto.
El PAN hace agua por los cuatro costados. El arranque de la dirigencia de Manuel Espino estuvo marcado por duras acusaciones de respaldo desde Los Pinos, corroboradas luego por su líder histórico Luis H. Álvarez, quien habló de una elección "viciada" del duranguense, con "actitudes sesgadas y comportamientos subrepticios".
Pocos meses después el blanquiazul sufrió la baja de la emblemática diputada Tatiana Clouthier, en medio de escandalosas sospechas de complicidad de la cúpula con la delincuencia organizada. Esta es la hora en que tales denuncias no han sido aclaradas por la justicia y sí paulatinamente olvidadas por el paso del tiempo.
Nulos esfuerzos de conciliación por el presidente del comité nacional derivaron, en los últimos meses, en recrudecimiento de su pleito con el calderonismo, y la prefiguración de un inminente escenario de derrota a la hora de la renovación de la dirigencia en 2008.
Aurelio Ramos Méndez, “Contraluz”, Crónica, 18 de agosto.
Los “ultras” dentro del panismo:
Se trata, nos confiesa, del grupo de los ultra que fueron desplazados durante la Asamblea Nacional del PAN, realizada hace unas cuantas semanas, en la ciudad de León, Guanajuato. Además, una parte de estos políticos juegan al lado de Manuel Espino, dirigente federal de Acción Nacional, calculan que un 25 por ciento está con él y que otra parte importante, está con César Nava. / Y nos aclara que el presidente Felipe Calderón está jugando muy bien sus cartas para contar con una mayoría suficiente de consejeros, que le permita ganar la presidencia nacional de su partido. Al final, nos auguran que será el secretario de la Contraloría, Germán Martínez Cázares, quien saldrá beneficiado.
Ubaldo Díaz, “Escenario Político”, Crónica, 16 de agosto.
Hay que comenzar por un punto, que en buena medida explica el surgimiento de ese intento de nuevo partido (una suerte de Foro Democrático, con personajes de menor peso y trascendencia que aquel que se desprendió del PAN a fines de los 80): El Yunque está desconcertado, sin rumbo ni liderazgo político claro. No puede ser su líder el ex presidente Fox y fracasó en ese intento Manuel Espino: esa corriente siempre pensó que la llegada a la candidatura de Felipe Calderón y el ala más liberal y centrista del PAN era una suerte de accidente y que el trabajo que había realizado Espino, primero desde la secretaría general y luego en la presidencia del partido, les aseguraría un control de la estructura partidaria que condicionaría al Presidente. Después de la última Asamblea Nacional panista, con la derrota en toda la línea de esa corriente y el consiguiente triunfo del calderonismo, su situación quedó comprometida. Por eso surge, sin ser necesariamente una expresión de ella, este nuevo intento de partido, de alguna manera preparándose para los resultados que pudieran presentarse en la próxima renovación de dirigencia del PAN, en marzo próximo
Jorge Fernández Menéndez, “Razones”, Excélsior, 16 de agosto.
En 1987 los panistas tradicionales fueron despojados de su partido por arribistas provenientes del sector empresarial, con Manuel J. Clouthier a la cabeza, y cinco años más tarde aquellos neopanistas se consolidaron al poner de patitas en la calle a los llamados doctrinarios, entre otros Bernardo Bátiz, quienes formarían luego el Foro Democrático.
La situación ahora no está tan clara. Cuesta trabajo creer que personajes de escasa estatura política se lanzan a la tarea de constituir una nueva formación partidista en un ámbito ya saturado, y por si fuera poco envueltos en una bandera ideológica que huele a catacumbas.
Pareciera más bien que los verdaderos promotores del nuevo partido, tentativamente denominado Partido Humanista, se cuidan de dar la cara y prefieren actuar encarnados en personeros de medio pelo, entre quienes se halla René Bolio Hollarán, cuyo mayor mérito consiste en haber fungido como secretario particular de José Luis Luege Tamargo.
Aurelio Ramos Méndez, “Contraluz”, Crónica, 18 de agosto.
Una densa nube de conjeturas flota en ese partido, cuyos militantes y dirigentes que no están en el secreto tratan de determinar cuál es la participación del mismísimo Espino en la conformación de la organización que se antoja más bien una cabeza de playa ante la alta probabilidad de que el calderonismo le recorrerá la silla, le cierre todos los espacios -ni gubernatura de Sonora ni nada- y le inmovilice y anule sin misericordia.
Frente a futuro tan adverso, Espino pretendería adelantarse e impulsar un nuevo partido más apegado a su perfil, que no es por cierto el de un panista ilustrado sino el de un líder con una inteligencia elemental de cuatro por cuatro, complementada con una audacia irracional y bravuconería.
Pretendería así el actual dirigente del partido de Manuel Gómez Morín atraer los sectores sociales más depauperados y cercanos a la Iglesia católica -de manera destacada los campesinos del Bajío-, mismos que nutrieron el partido del gallito, el PDM, del cual fue último presidente el gobernador de Jalisco, Emilio González, de cuya probable participación en el proyecto del Partido Humanista también se hacen conjeturas.
Aurelio Ramos Méndez, “Contraluz”, Crónica, 18 de agosto.
Salvo que se trate de un acto de mero pragmatismo mercantil, auspiciado por el deplorable mecanismo de financiamiento electoral, sorprende que haya miembros del PAN que por incomodidad busquen su propio espacio partidario, pues aun el conservadurismo más estricto, el autoritarismo más riguroso (que son notas propias del pensamiento y la acción de la derecha) tienen cabida en el partido blanquiazul y prosperan en ella, como lo evidencian no sólo la conducta de gobernadores como los de Guanajuato y Jalisco sino el hecho de que presida el partido alguien como Manuel Espino, a quien probablemente suceda César Nava, cercanísimo (en tanto que es secretario particular) al propio presidente de la República.
Quiero decir que el MPS sería redundante en el espectro electoral, pues sus banderas son las mismas que las de Acción Nacional, y por lo tanto su propósito no coincide con el de la ley electoral, que otorga financiamiento en pro de la pluralidad. Podría sin embargo ocurrir que multiplicar la presencia de opciones del mismo género convenga a la estrategia del panismo, que ya ha formado sus propios movimientos sindical y popular y alentaría una alternativa partidaria que abata los costos políticos que actualmente debe pagar el PAN a Nueva Alianza, el partido de Elba Esther Gordillo.
Miguel Ángel Granados Chapa, “Plaza Pública”, Reforma, 19 de agosto.
Los primeros nombres.
La formación de un partido de extrema derecha, integrado por políticos panistas, que obedecen al Yunque, se entiende porque muchos de ellos, forman parte de la formación de “cuadros” del cardenal Juan Sandoval Iñiguez, que buscan a través de amenazas posiciones dentro de Acción Nacional.
Un prominente panista, nos pide que no demos a conocer su nombre, pero aclara que atrás está el secretario de Agricultura, Alberto Cárdenas y el comisionado de Conagua, José Luis Luege, así como René Bolio y Emilio Baños, quien es uno de los jefes del Yunque.
Ubaldo Díaz, “Escenario Político”, Crónica, 16 de agosto.
La aparición pública de una asociación política nacional que pretende su registro como partido (ver en la página web www.tupartido.org.mx), en una mezcla de los sectores más conservadores del panismo sumados a los restos del movimiento sinarquista, en el que participan algunos miembros del gobierno de Felipe Calderón, entre ellos el director de la Comisión Nacional del Agua, José Luis Luege Tamargo, y el secretario de Agricultura, Alberto Cárdenas, entre otros, debería ser razón suficiente para acelerar los cambios profundos que, como ya habíamos adelantado, la administración de Calderón está planeando para un futuro próximo
Jorge Fernández Menéndez, “Razones”, Excélsior, 16 de agosto.
Uno de los primeros convocantes a esta agrupación fue René Bolio Hallorán, quien hace tiempo fue secretario particular de José Luis Luege Tamargo. Ayer leía que renunció a las filas del PAN para cargar todas sus energías en la conformación de este nuevo partido.
Por lo pronto, el PAN tiene representantes, dentro del MPS, en siete entidades.
Mientras que la Unión Nacional Sinarquista cuenta con el apoyo de seis estados.
Por cierto, como uno de sus libros de cabecera utilizan el libro La persona del Tercer Milenio, de Lorenzo Servitje. Y ya para terminar, si en los últimos días ha estado con panistas–yunquistas y escucha que hablan de La Orquesta, no crea que están interesados en la música. Es el término que utilizan para su nueva organización.
Katia D’Artigues, “Campos Elíseos”, El Universal, 17 de agosto.
Pero, ¿por qué las sospechas de que Carlos Abascal se vaya a las filas del proyecto de partido que pretende establecer el orden social cristiano en la nación? ¿Por mandar bendiciones a los obreros? ¿Pugnar por que las mamás se queden en casa a cuidar a sus hijitos? Ayer se desmarcó. Que se queda en el PAN, donde es secretario adjunto y gustoso militante y hoy emitirá el partido una postura oficial ante lo que parece un abandono colectivo del barco
“Frentes Políticos”, Excélsior, 17 de agosto.
No se requiere ser observador avezado para tener también la mira puesta en el más conspicuo heredero de cristeros y sinarquistas, Carlos Abascal Carranza, como uno de los probables impulsores del nuevo partido destinado a ser tierra de desembarco de espinistas que eventualmente salgan del PAN en 2008.
Y menos aun se necesita olfato político para percibir que entre los inspiradores y promotores del Partido Humanista puede estar ese icono abajeño que es Vicente Fox, cada vez más necesitado de una base de apoyo político que le permita sortear previsibles acusaciones de corrupción activa o pasiva por estulticia y dejadez durante su mandato.
Cualquiera que sea el verdadero origen del partido en ciernes, es claro que una nueva fractura dejaría al PAN en estado de coma profundo, más grave aún del que sufre el PRI desde su expulsión de Los Pinos.
Esta situación plantea un difícil escenario para el Presidente de la República, que hasta ahora ha contado entre poco y nada con su partido. Al final podría acabar por apropiarse -vía César Nava o cualesquiera de sus peones- de un vistoso membrete que sería algo así como la pura piel del tigre que se propone atrapar.
Aurelio Ramos Méndez, “Contraluz”, Crónica, 18 de agosto.
Aunque los fundadores lo niegan, se insiste en que ya hay un nuevo PAN.
No se llamará así, pero está en marcha, dicen.
Y René Bolio es señalado como el promotor.
Otros nombres, José Luis Luege, Carlos Abascal y Manuel Espino. Aunque sigan negándolo.
Pepe Grillo, Crónica, 20 de agosto.
Por cierto, ¿por qué no lo hacen? ¿No sería mucho mejor decir claramente: “Soy de ultra/izquierda-derecha ¿y qué?” Después de todo, que yo sepa, esto es una democracia y es mejor votar por proyectos definidos y no secretos…
A todo esto, el anuncio que está en la columna y que circula por Internet para panistas es una paráfrasis visual de un anuncio de la Conagua de donde es —¿o era?— coordinador General de Atención a Emergencias y Consejos de Cuenca René Bolio, uno de los más —hasta ahora, porque faltan muchos— conspicuos funcionarios federales que apoyan este partido. ¿Qué es La Orquesta? Ah, palabra clave para referirse a El Yunque…
Es una disputa de la que escucharemos hablar años. A ver qué tal y quién decide salir del closet: ¿gobernadores, altos servidores públicos, líderes del PAN?
Katia D’Artigues, “Campos Elíseos”, El Universal, 20 de agosto.
Nos cuentan que el panista José Luis Luege Tamargo, director de la Comisión Nacional del Agua, permitió que su subordinado y correligionario de partido utilizara la infraestructura de la dependencia para expandir las redes de la agrupación política Movimiento de Participación Solidaria. René Bolio, que perteneció al PAN desde 1986 y ahora es dirigente de la agrupación de derecha, trabajó con don José Luis en Profepa, en Semarnat y en Conagua. Como coordinador de delegaciones generó las redes necesarias para el próximo nuevo partido que busca quitarle membresía al PAN, nos explican
“Bajo reserva”, El Universal, 20 de agosto.
Una primera aproximación a sus principios.
Entre los conceptos que manejan, está el de la vida, y aquí transcribimos parte de su definición: —Reconocemos que toda persona humana tiene derecho a la vida, la cual debe ser respetada y protegida desde el momento de su concepción hasta su fin natural. Durante el tiempo de su gestación la persona tiene el mismo derecho a la vida digna por lo que los demás, y las instituciones públicas que hemos construido, debemos protegerle asistiendo a sus padres, especialmente a su madre, en las condiciones de salud que garanticen su desarrollo infantil adecuado.
No sé usted, pero a mí me suena como a debate antiaborto en el DF
Katia D’Artigues, “Campos Elíseos”, El Universal, 17 de agosto.
Hay otro término más, el de laicismo estatal: —En estricto respeto a la religiosidad del pueblo mexicano, propugnamos la plena libertad religiosa, que no se limita al reconocimiento legal de las asociaciones religiosas que han formado los mexicanos, sino que abarca el reconocimiento pleno de los derechos ciudadanos de quienes forman dichas asociaciones (ajá. ¿Derechos para los jerarcas católicos, como lo sugirió hace días el cardenal Norberto Rivera?), de conformidad con sus cánones de derecho interno que nunca podrán estar en oposición a la Constitución General de la República Mexicana y sus leyes reglamentarias
Katia D’Artigues, “Campos Elíseos”, El Universal, 17 de agosto.
El futuro del panismo.
El tema es que el panismo debe comenzar a dar señales de qué quiere hacia el futuro. Y en buena medida esa definición (y ello no implica regresar a los tiempos del presidencialismo) tiene que provenir del presidente Calderón. Las opciones son dos: seguir en la confusión o enfocar al partido hacia una posición de centroderecha, de corte liberal, que puede aceptar diferentes corrientes conservadoras, pero no puede admitir que sus mandatarios estatales estén utilizando la casa de gobierno como templo o confundan su fe con sus obligaciones políticas. Paradójicamente, el intento de creación de esta nueva expresión a la derecha del PAN podría ayudar a ese partido a tener una definición más clara y moderna. Eso, en términos ideológicos, mas para efectos prácticos, y en buena medida relacionado con esa disyuntiva, desde el centro del poder se tendrá que tomar, a más tardar en septiembre, una definición: si el candidato del calderonismo para presidir el partido será César Nava o Germán Martínez. Los dos son calderonistas, pero cada uno de ellos representa cosas, proyectos, un estilo de partido diferente
Jorge Fernández Menéndez, “Razones”, Excélsior, 16 de agosto.
Más allá del sordo conflicto intrapanista, el anuncio sobre la formación a estas alturas del juego de un partido de derecha, mueve a reflexionar sobre la viabilidad de un nuevo partido, del signo que sea, en un escenario de saturación de fuerzas y desencanto popular.
Está fuera de discusión la evidencia de que el país le ha quedado grande a las tres principales formaciones -PRI, PAN y PRD- y que los políticos más curtidos no han dado la talla para conducir el cambio de una nación que les pide a gritos que depongan sus intereses y mezquindades en aras de intereses superiores. Que en las tres urge una depuración de líderes porque aún persisten las más perniciosas costumbres políticas.
Aurelio Ramos Méndez, “Contraluz”, Crónica, 18 de agosto.
El futuro de los nuevos partidos políticos en México.
Lo que no está claro es si los ciudadanos respaldarían la formación de un nuevo partido, a la luz de la decepción que han significado los integrantes de la chiquillada mercenaria y promiscua. Incluidos -mejor dicho: sobre todo- aquellos que para ingresar en el pomposamente llamado sistema de partidos, se presentaron como verdadera alternativa frente a los políticos tradicionales.
¿Hasta qué punto habrá calado en los contribuyentes -que son quienes a final de cuentas sostienen a los partidos- por ejemplo, la conducta de Patricia Mercado y Alberto Begné, líderes de esa microempresa electoral que es el PASC, aliada discreta del PAN en la elección presidencial del 2006, y ahora desembozada compañera del PRI en Veracruz, del PRD en Michoacán y del PT en el Congreso?
Aurelio Ramos Méndez, “Contraluz”, Crónica, 18 de agosto.
Se antoja imposible que nuevos partidos puedan ser bien vistos por la gente, por más que se hable de credibilidad, reputación y liderazgo, a la luz de la experiencia que han significado organizaciones que han sido simples trampolines electorales de sus dirigentes. Tal como lo fueron el PARM, el PPS o el partido del ferrocarril, y más recientemente el Verde, Convergencia o el Partido de la Sociedad Nacionalista, cuyo líder Gustavo Riojas, acusado de malversación de millones, se volvió ojo de hormiga para la justicia del México del cambio.
Por todo ello, es previsible que los panistas de misa diario y golpes de pecho podrán formar su Partido Humanista y socavar la base de sustentación de un PAN que quizá consideran a un grado del comunismo. Lo que está en el aire es si ese nuevo organismo tendrá en las urnas el aval de la gente. Amanecerá y veremos.
Aurelio Ramos Méndez, “Contraluz”, Crónica, 18 de agosto.
