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PANORAMA ACTUAL DE LA EDUCACIÓN SUPERIOR

Curso de la Maestría en Educación Superior, 10ª. generación (Oaxaca, 2008)

8 Octubre 2008

FORMULA DE VIDA Y CAMINOS DE VERDAD DEL ESTUDIANTE UNIVERSITARIO

I. INTRODUCCION:

Te has detenido a pensar cuánto tiempo invierten los alumnos intentando aprender algo nuevo y diferente cada día, tratando de avanzar en cada ciclo escolar o Institución Educativa, para al final de cuentas obtener un papel que acredite el nivel de estudios y escuchar aquellas frases tan conocidas como “se otorga el presente certificado, constancia, reconocimiento a “Juanita Pérez” por su esfuerzo y dedicación…” se convierte mas en un asunto protocolario y se deja de lado el valor que realmente tiene ser alumno.

Por esta razón en años recientes ha iniciado un cambio significativo respecto a la visión que se tiene del alumno, es decir, alumno como sujeto de la educación y a la vez objeto de estudio riguroso que requiere un análisis particular, tanto, que se ha vuelto necesario conocerlo e investigar las distintas problemáticas que circulan alrededor de éste, en consecuencia, las investigaciones que consideran al alumno como objeto central de estudio han incrementado, pues como menciona De Garay, (2001) los beneficios son múltiples, como la posibilidad de apoyar las tareas de planeación, programación y evaluación en las Instituciones de Educación Superior, con las cuales poder diseñar e implementar mejores políticas institucionales que contribuyan a reducir los altos índices de deserción escolar, elevar la proporción de egresados y titulados.

Si pensamos detenidamente nos daremos cuenta que al hablar de estudiantes, estamos hablando de la convivencia de personas, de seres humanos que interactúan día a día y por tanto vamos encontrar inmersas emociones, sentimientos, ideologías, creencias, estilos de vida, creencias culturales, entre otras cosas tan diversas que al mezclarse y compaginarse llega a existir un acoplamiento y adaptación que permite interacciones idóneas que facilitan el aprendizaje, dada esta diversidad inherente encontramos también aquellas características que se generan dentro de la institución educativa y tenemos a aquellos alumnos participativos, sociables, entre otros.

II. ENTRE MITOS Y LEYENDAS TE HALLES

Ahora imaginemos que es aquello que sucede antes, durante y después de estar en el aula de una institución educativa de nivel superior, me refiero a los intereses y expectativas que cada alumno trae consigo al ingresar a una área específica de conocimiento se llame ésta medicina, mecatrónica, gastronomía y que compone el perfil de ingreso a una Institución de Educación Superior, este es uno de los puntos medulares que marcan el rumbo universitario; primero recordemos nuestra propia historia, como éramos y que queríamos al terminar los estudios de nivel Medio Superior, estoy casi segura que la mayoría de nosotros escogió la licenciatura porque sonaba bien, estaba de moda, por sugerencia de padres, hermanos, maestros, amigos, o quizá era la segunda, tercera o última opción de la lista, lo interesante es que así como en un inicio pudo haber sido la opción número cinco una vez dentro de la institución educativa, ser estudiantes también puede ser el quinto lugar y entonces vivenciar el hecho de ser alumno desde el pórtico, la cafetería o el área deportiva, inclusive ahí quienes se viven dentro del aula todo el tiempo sin saber ni enterarse nunca que sucede fuera de ésta, hablando de manera coloquial es así como se puede vivir ser estudiante.

Lo interesante es que las estadísticas hablan por sí solas, de acuerdo con Druker (2004) veamos un recuento y una ubicación contextual en el Distrito Federal 45 de cada 100 jóvenes llegan a la Educación Superior, mientras que en Chiapas o Oaxaca no se alcanza ni el 12%, a pesar de que la Universidades Privadas están teniendo auge y mayor matrícula la cobertura educativa en Educación Superior es mínima en el 2000 únicamente se alcanzó el 18%, ante este porcentaje 8 millones de jóvenes se encontraban excluidos de la Educación Superior tanto en universidades públicas como privadas, es decir que en México de cada 100 jóvenes en edad de ingresar a la Educación Superior, solo 18 lo lograron; de éstos solo 4 concluyeron la licenciatura y solo 0.4% terminan el Posgrado.

Pero este panorama aún no termina, pues según un estudio(*)Solo el 46% de los egresados de las universidades trabaja tiempo completo para las que requieren estudios universitarios, mientras que el 12% está desempleado , el 17% desempeña actividades distinta a las de su formación y el 24% de quienes trabajan en su campo lo hacen de tiempo parcial. Estos datos son alarmante pues dan cuenta final de 18 años o más de trayectoria escolar, aun estamos a tiempo de mejorar este panorama y reflexionar sobre lo que queremos realmente o bien que estamos dispuestos a hacer para cambiar esta situación.

Para esto, veamos que hay detrás de estas desoladoras estadísticas de a cuerdo a los resultados de la investigación (De Garay; 2001) la cual se circunscribe principalmente a la Universidad Autónoma Metropolitana en sus tres planteles, Azcapotzalco, Iztapalapa y Xochimilco, esta investigación arroja que “la mitad de la población pertenece a un estrato socioeconómico de escasos recursos; más de dos terceras partes de los jóvenes son pioneros en sus familias en cuanto a su incorporación a la Educación Superior y, a pesar de ello, la posesión de bienes culturales necesarios para la actividad escolar muestra tendencias superiores (capital cultural objetivado: libros, computadora). En cuanto a las prácticas académicas, el estudio señala que gran parte de la matrícula adquiere únicamente una responsabilidad formal en su proceso escolar, es decir, se limita a asistir a clase y al cumplimiento de los deberes estrictamente necesarios.”

Lo anterior indica los escenarios reales a los que se enfrentan los jóvenes universitarios, es justamente esta última situación la que más llama mi atención pues como decía al inicio de este texto, los alumnos son seres humanos que interaccionan entre si y traen consigo una serie de expectativas familiares y sociales, que también permean su estancia universitaria, veamos porque.

Considerando nuestros antecedentes sociales y familiares, somos la segunda generación que tienen acceso a la Educación Superior sin embargo en algunos casos aún estamos hablando de la primera generación, lo cual representa una postura y nivel de involucración distinto. Por ejemplo si el transitar universitario se vive como parte de esta segunda generación que tiene acceso a la universidad, las expectativas son distintas tantos de quienes se viven como estudiantes como de los padres, por una parte existe un apoyo desmedido económicamente y no me refiero a que haya dinero, no, sino al los esfuerzos descomunales por tener y mantener los recursos económicos para apoyar a los hijos, ´dar lo que yo no tuve´ ´ser lo que yo no pude´ he escuchando decir.

A simple vista no hay nada malo en esta situación, sin embargo lo que está sucediendo con quienes fungen como receptores, es que aún no logran dimensionar el sentido ni la importancia de vivirse como alumnos, por el contario bajo esta comodidad aparente pueden sentarme a recibir mas y más, lo trágico es que esta situación se presenta tanto en el área económica como en la educativa y cultural, somos una generación que nos estamos acostumbrando a las cosas de uso inmediato, es decir somos una generación consumista que al satisfacer nuestras necesidades -lap top, un ipod, un celular- tenemos calma temporal.

También viene a mi mente aquella frase coloquial que alude a que ”las cosas que más cuestan son las que más se valoran”, resaltando a estudiantes de bajos recursos que logran ingresar a una universidad y son precisamente ellos quienes son constantes, estudian y trabajan y además hacen un esfuerzo inmensurable para alcanzar el mínimo nivel requerido en el uso de las nuevas tecnologías, de otros idiomas y lo que puede parecer absurdo del propio español, mientras que un alumno con posición económica media, media alta que ha ingresado a la Universidad sin ninguna complicación no ´valora las oportunidades’. Dato importante es que esta impresión no esta tan alejada de la realidad pues de quienes abandonan la universidad el 25% corresponde a sectores con alto perfil económico y cultural, eh aquí nuestra generación consumista.

III. DOS Y DOS NO SIEMPRE SON CUATRO

Si dejamos de lado estas diferencias económicas, podemos ver que existen características que se pueden generalizar y aplicar a todos los alumnos, tanto a las instituciones, oficiales o particulares, deNivel Básico o de Nivel Medio Superior y Superior y me refiero a los perfiles de estudiantes como los denomina De Garay (2005), es decir, al tipo de alumnos que podemos ser como consecuencia de la integración que se tiene en la vida académica y la actitud que se toma ante los lineamientos establecidos por la universidad de la que forma parte, así, De Garay (2005) menciona a aquellos que están “integrados”, “parcialmente integrados” y “no integrados”.

La primera categoría hace referencia a aquellos alumnos que cumplen al pie de la letra con trabajos dentro y fuera del aula, son activos, críticos y participativos, mientras que aquellos que cumplen parcialmente con lo solicitado cubren la segunda categoría y en la tercera están aquellos alumnos que se desentienden de sus obligaciones estudiantiles haciendo uso de la ley del mínimo esfuerzo, ¿Cuántos de nosotros no hicimos o hacemos esto en alguna ocasión? Trabajar con el compañero responsable, con el que participa, improvisar ante una actividad escolar, y porque no sobornar y obtener una buena nota o por lo menos una nota aprobatoria.

Hasta parece rimbombante las palabras utilizadas para nombrar las características de los alumno, finalmente para todos es más familiar hablar del nerd, conflictivo, barbero, el buenazo, el conflictivo, entre otros, por supuesto, que existen más tipos de alumnos, los cuales surgen de acuerdo a lugares, a épocas, a tipos de instituciones, a niveles educativos e incluso a modalidades de propuestas curriculares. Tampoco existen los tipos de alumnos puros, es decir en este amplio repertorio se presentan combinaciones o un mismo alumno va pasando de un tipo a otro, según se van dando las circunstancias de su vida escolar o según él lo va determinando.

Es en esta etapa donde podemos decir que dos y dos no siempre son cuatro, que el cinco no va forzosamente después del cuatro, pues si bien hay aspectos que caracterizan a cada alumno pero no son los que los han definido toda su trayectoria escolar, pero en el supuesto de que así sea, el punto medular aquí es reflexionar sobre lo que suponemos pasara: dos más dos igual a cuatro, o bien, terminar la Universidad mas Titulación igual a trabajo prestigioso y bien remunerado, pensemos pues sobre opciones alternativas que se pueden generar con los recursos que se poseen como estudiantes y que en si mismo se les reconozca como actores sociales en continua construcción, lo que supone romper con definiciones esencialistas o estandarizadas, para colocarse en el análisis de las interacciones, las identidades y las configuraciones dentro de la categoría estudiante universitario.

IV. CONCLUSION: Y LA LUZ SE HIZO

Con esto quiero hacer notar que cada persona que se ha vivenciado como alumno en cualquier momento concibe de forma distinta este transitar en consecuencia su percepción es distinta, por ejemplo puede haber quien piensa que el resultado de una larga trayectoria escolar es incorporarse a la vida laboral y social para cumplir con una función (socialmente necesaria), hay quienes se podrán identificar con la aseveración de que el ser alumno puede propiciar el desarrollo de sus potencialidades y ser coparticipe del mundo, para lo cual requerirá reconocer y cuestionar el presente, saber cuál es su pasado y así distinguir entre lo que puede subvertir y lo que es necesario conservar, esta acción de análisis estaría resumiendo la vida escolar y en sí mismo el proceso educativo del que cada uno de nosotros es o fue partícipe.

Por tanto, el punto medular es plantearse nuevas interrogantes, la invitación está abierta a los jóvenes Universitarios a que se reconozcan entre las líneas de párrafos anteriores y se ubiquen entre los porcentajes de las encuestas, lo que será muy valioso porque les brindará la oportunidad de reflexionar sobre su proceso de formación, así mismo a docentes quienes día a día tienen la posibilidad de ampliar su conocimiento sobre la población que llega cotidianamente a las aulas y, finalmente a toda aquella persona que ha vivido de lejos o de cerca la experiencia de ser alumno y le interese hacer un ejercicio retrospectivo.

(*) Centro de investigación en ciencias sociales y desarrollo de la educación de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo

V. BIBLIOGRAFIA

· De Garay, S. A. (2001). Los actores desconocidos. Una aproximación al conocimiento de los estudiantes. México: ANUIES.

· De Garay, Adrian, (2005). Las características de los estudiantes de Educación Superior” en: Agüera, Vásquez y de Vries (coords). Retos y perspectivas de la Educación Superior. BUAP y Plaza y Valdés. México

· Druker Colin, René y Pino Farías, Angélica, (2004) México y la investigación científica en: Drinkinsson, Campos y Arteaga (Coords). El futuro de la Educación Superior en México, CESU-UNAM, México.

· Weiss, Eduardo (2006). Los jóvenes como estudiantes. COMIE. México

Gema Santiago Chávez

Universidad Mesoamericana

Maestría en Educación Superior

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Este Curso está diseñado para conocer la función de la Educación Superior dentro del Sistema Educativo Nacional y para identificar las relaciones que establece con los ámbitos político, social, económico y académico de nuestra realidad contemporánea.

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