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Una mirada de actualidad

Abriremos los ojos al mundo, ¿este es el mundo que queremos?- Este el mundo que estamos creando.
Opciones:

Categoría: Oriente Medio

La utopía.. el otro mundo es posible.. se pueden cambiar las cosas.. los pequeños granos que forman una montaña:

- Camboya: Ayuda española a indígenas contra el alcoholismo y la violencia

- Venecia: El Ayuntamiento anima a los turistas a beber agua de las fuentes

- El coche eléctrico se pone las pilas

- Un movimiento pro vida tranquila "slow live"

- El resurgimiento del oso pardo

- México: Frida Kahlo ayuda a indígenas medio siglo después

- La campaña "Ternura por la paz" enviará mensajes de aliento a las mujeres palestinas

- La educación de los niños

- Claridad a la hora de volar

- Suiza: Los ciudadanos rechazan endurecer las condiciones de nacionalización de los extranjeros

- México: Lucha por salvar una lengua que sólo hablan ocho personas

- Oriente Próximo: Un oásis de convivencia y medioambiente en el desierto

- Consumir menos, vivir mejor

- Cómo hacer mejores ciudades

- El arte rupestre del norte de España ya es Patrimonio de la Humanidad

- España: El gobierno aprobará una moratoria sobre las bombas de racimo

- Italia: Gavoi, la isla de las historias

- Medidas para acabar con el patriarcado

- Ideas por un mundo mejor

Muchas cosas no son jeje pero menos da una piedra.. pequeños granos que poco a poco irán formando una montaña.. Las noticias negativas, muchísimas más, las abstengo de subir al blog.

SAL EMERGUI

JERUSALÉN-. El israelí Dor y el palestino Shari tienen un enemigo común: las matemáticas. Los dos niños, de 11 años, se ayudan en la búsqueda de una solución al enésimo problema que aparece en la pizarra. Cuando los números no salen y las raíces son todo menos cuadradas, poco importa su religión o que pertenezcan a dos pueblos en guerra eterna.

"A mí no me importa si mi amigo es musulmán, cristiano o judío. Para mí son todos iguales", dice Dor mientras Shari -con un ojo aún puesto en la maldita ecuación- asiente con la cabeza: "Sí, es triste que sólo aquí dentro haya convivencia y paz y ahí fuera se sigan matando". "Ahí fuera" es Israel, Palestina. Jerusalén, Tel Aviv, Ramala o la franja de Gaza. "Aquí dentro" es la escuela de Nevé Shalom-Wahat al Salam, una pastoral aldea donde 50 familias árabes e israelíes conviven en armonía.
Aquí sólo se disputan la pelota en el pequeño campo de fútbol del colegio. En el recreo, los 130 niños y 20 profesores se hablan en hebreo y árabe. De repente, escuchamos inglés. Es Gili, un turista de Honolulu que visita Nevé Shalom para ver con sus propios ojos que el sueño es posible.

"Me habían dicho que existe un colegio donde niños palestinos e israelíes conviven y aprenden juntos en una clase. Quería comprobarlo. Ojalá los más grandes aprendan del ejemplo de los más pequeños. Puede ser una semilla de una nueva generación que firme la paz. No pueden continuar matándose", sentencia el turista nada accidental.
El potente grito al unísono de la maestra israelí Liora y la palestina Faten indica que el tiempo del recreo ha tocado su fin. Es hora de volver a clase. Las dos profesoras llevan muchos años en Nevé Shalom enseñando y aprendiendo de los niños que desafían la lógica de la guerra.

No siempre es fácil. "Muchas veces lo que pasa fuera afecta al colegio. No podemos estar desconectados y tampoco queremos ocultar nada a los niños. Les exponemos las discrepancias de la forma más natural y ellos se expresan respetando al compañero, sea árabe o israelí", reconoce Faten. Liora añade: "Han de saber que pueden hablar y discutir, pero deben escuchar. El compañero de pupitre no es culpable de la violencia sino los de arriba, los dirigentes".
Pero ¿qué pasa al día siguiente de un atentado suicida o una operación militar? ¿Cómo se explica la muerte y la violencia?"Les enseñamos que no todos son malos y violentos. Que también hay israelíes buenos y palestinos buenos. Les dejamos expresar lo que llevan dentro porque sino algún día ese dolor explotará. Cuanto más hablen, mejor. Creemos que con violencia no se llega a ninguna parte", dice Faten mientras su compañera de trabajo le hace una señal con la cabeza. Teme llegar tarde a la clase donde los niños se lo pasan bomba sin la presencia del profe.

Un oasis en medio del infierno

En la clase, adornada con carteles en hebreo y árabe, encontramos a Dor y Shari. Les dejamos hace unas horas con varios problemas matemáticos y ahora les secuestramos para preguntarles por otro tipo de problemas. Más difíciles, más tristes y cuya solución no pasa por sus

"Me da mucha rabia que se juzgue a las personas sin conocerlas. Por eso estoy contento de estudiar aquí, porque conozco a muchos amigos árabes, aprendo su cultura y su lengua y ellos me conocen a mí. Es cierto que vivimos en una especia de burbuja, pero ojalá algún día no haya más guerras", reflexiona el judío Dor.

Su compañero musulmán envía un mensaje a los líderes: "¡Que hagan las paces en beneficio de todos! Hay muchos niños israelíes y palestinos que mueren, ¿qué va a hacer una madre si su hijo muere? Es muy triste. Y si los padres son las víctimas, ¿cómo vivirán los niños que se queden huérfanos?".
Dos preguntas rotundas de un chaval de apenas 11 años que observa con resignación lo que sucede fuera de la burbuja de Nevé Shalom-Wahat-Al Salam, término que significa Oasis de paz. El triste pasado, el violento presente y sobre todo el incierto futuro demuestran el acierto de su nombre.
Como dice el presidente de Israel, el veterano Simon Peres, "es un lugar especial, una isla que creará un continente de paz". Muy cerca del colegio hay un edificio camuflado por ramas cada vez más robustas. Es la Escuela por la Paz, creada como centro de encuentros para estimular el diálogo. En su interior, jóvenes israelíes y palestinos se han conocido por primera vez. Un primer contacto decisivo.

El palestino ve a un israelí sin el uniforme militar y apostado en un control militar. El israelí ve al palestino sin un cinturón de explosivos adosado al cuerpo. Caen los estereotipos y, con ello, la ignorancia, el odio y las ganas de venganza.
Es cierto que, tal y como su nombre indica, se trata de un oasis y quizás sea finalmente una utopía pero niños como Dor o Shari cuando sean padres explicarán a sus hijos que lo importante es dialogar y escuchar. No es una casualidad por tanto que en un pequeño y aislado rincón de esta aldea esté la llamada Casa del Silencio, escenario de meditación y reflexión.

El fundador, Bruno Hussar -monje dominicano nacido judío en Egipto y convertido al cristianismo-, afirmó en la inauguración en 1972: "El objetivo de esta aldea de la paz es la confianza total en la victoria del amor en su duelo con la violencia".

Fuente: El Mundo, 8/10/07

EFE - Jerusalén

El roquero canadiense Bryan Adams participará el próximo 18 de octubre en una concentración por la paz que tendrá lugar en las ciudades israelí de Tel Aviv y palestina de Jericó de forma simultánea, según el movimiento One Voice (Una voz), una ONG que une a palestinos e israelíes y que cuenta con el apoyo de miles de ciudadanos en otros países, principalmente en Estados Unidos, Canadá y Gran Bretaña.
En el concierto, que será seguido en directo en concentraciones paralelas en Washington, Londres y Ottawa, participarán también conocidos actores israelíes y árabes, entre ellos el músico iraquí Ilham al Madfai.
La organización ha anunciado que el concierto forma parte de una campaña para reunir un millón de firmas con las que pedir a los gobernantes de Israel y la Autoridad Nacional Palestina (ANP) que abandonen el camino de la violencia y se sienten a negociar hasta que alcancen un acuerdo de paz.
Hasta el momento se han recogido las firmas de más de 549.000 personas -de ellas 262.000 israelíes, 274.000 palestinas y 12.000 de distintos países-, aunque los convocantes esperan alcanzar el millón hasta el próximo día 18.
El concierto se ofrecerá el lema de Encuentro entre pueblos, en el parque Hayarkón de Tel Aviv y en el estadio de fútbol de Jericó, al mismo tiempo. Adams, de 47 años y que se ha sumado a la iniciativa de forma desinteresada, cantará primero en la ciudad israelí y después lo hará en la palestina.

Fuente: El País, 1/10/07

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JUAN MIGUEL MUÑOZ - Jerusalén

La Cisjordania ocupada es un enjambre de controles militares, vallas metálicas, alambradas, torretas grises a las salidas de los pueblos palestinos, y de carreteras, algunas exclusivas para los colonos que viven en su torre de marfil. Es probable que algún día se desmantelen algunos asentamientos. Pero el este de Jerusalén es diferente. Israel no va a renunciar a un centímetro de esa tierra que pretende anexionar y que habitan un cuarto de millón de árabes. En esta zona se está terminando una carretera, que unirá Ramala con Belén, propia del régimen del apartheid. En uno de sus lados circularán los israelíes; en el otro, segregados por un muro, los palestinos. Los primeros podrán salir a cualquier pueblo o ciudad; los segundos, no. Y menos aún a la Ciudad Santa.
La proporción de población palestina crece paulatinamente respecto a la judía en Jerusalén. Aunque algunos líderes políticos y religiosos israelíes la preconizan, no es posible su expulsión. Pero ese cuarto de millón de personas van a quedar recluidas en el interior del muro de hormigón, que bordeará por el este el asentamiento en expansión de Maale Adumín. Necesitan una salida. Eso sí, nunca en dirección a Jerusalén. La carretera en construcción servirá para que los palestinos puedan trasladarse desde el norte hasta el sur de Cisjordania sin necesidad de atravesar barrios judíos. E Israel la utilizará para seccionar Jerusalén del resto del territorio ocupado y para construir un cinturón de asentamientos alrededor de la Ciudad Santa, anexionada ilegalmente en 1981 por el Ejecutivo hebreo.
En el desierto, habitado por beduinos y dominado por el asentamiento judío de Maale Adumín (35.000 residentes), a los pies de la Universidad Hebrea y del monte de los Olivos, se asfalta esa carretera dividida por un muro construido con piedra blanca, el material preceptivo en toda construcción de Jerusalén desde los tiempos del mandato británico. Es menos impactante que el gris hormigón que se levanta alrededor de pueblos y ciudades palestinas. La carretera contará con muchas más salidas para los ciudadanos israelíes que para los palestinos, que no podrán acceder a Jerusalén, y permitirá que los israelíes viajen por territorio ocupado sin toparse con árabes.
"Hay cuatro carreteras más de este tipo ya terminadas y seis en construcción. Teóricamente, son vías para conectar pueblos aislados por la construcción del muro. Se trata de que los palestinos puedan moverse en zonas que quedarán bajo control israelí", explica Yehezkel Lein, uno de los coordinadores de B'tselem, una de las ONG israelíes que examinan periódicamente los hechos sobre el terreno.

Dentro del muro

"Estas carreteras transcurrirán en gran medida dentro del muro, e Israel podrá controlarlas a su antojo para restringir los movimientos de los palestinos", añade. La obra -"irracional desde el punto de vista económico", a juicio de Lein- requerirá soterrar la carretera con terraplenes en sus bordes y la construcción de túneles. "Por motivos de seguridad", según las autoridades hebreas.
Hoy día es frecuente ver a los colonos judíos de Cisjordania circular en sus vehículos por el arcén para no perder tiempo en los controles militares. Los soldados les dan vía libre. No esperan. Pero no deja de suponer una molestia. "Hoy día, si se monta un control en cualquier vía, también les afecta. Con este sistema [de segregación] se podrán colocar puestos militares en el lado palestino sin que los conductores israelíes los padezcan", comenta Lein. Cuando entre en funcionamiento, los colonos de Cisjordania podrán acudir a sus empleos en Jerusalén sin padecer la menor molestia.
La nueva vía -llamada "fábrica de vida" por las autoridades israelíes, porque los palestinos podrían circular sin cortapisas- no es más que una nueva modalidad en un sistema laberíntico organizado a veces para beneficio de unos pocos. Existen carreteras construidas sólo para unas decenas de usuarios. "El gran boom de la construcción de carreteras para colonos se dio en los años noventa, durante el proceso de Oslo, para impedir que israelíes viajaran por zonas controladas por la Autoridad Nacional Palestina". Hoy ya existen en Cisjordania 24 tramos de vías -unos 315 kilómetros- totalmente vetados a los palestinos, o a las que muy pocos pueden acceder, con permiso del Ejército. En las que pueden utilizar, las restricciones -mediante los controles militares fijos y los móviles, siempre sorprendentes- provocan desesperación. A este tipo de vetos alude el ex presidente de Estados Unidos Jimmy Carter cuando equipara el apartheid surafricano con el régimen de ocupación que el Gobierno israelí impone en los territorios ocupados.
En opinión de Lein, impera la arbitrariedad. Los palestinos lo saben mejor que nadie y lo han interiorizado. En la autopista 443, una alternativa a la vía principal que conecta Jerusalén con Tel Aviv, la carretera transcurre en parte por la Cisjordania ocupada y, en teoría, los palestinos podrían acceder. No hay prohibición expresa. "El Ejército dice que no existe tal prohibición para entrar en la 443 o en otras carreteras, pero todos los pueblos árabes tienen a la salida bloques de piedra o montañas de arena cortando la entrada a la autopista. Los mandos dan órdenes verbales de las que no queda constancia", concluye Lein. Con la nueva carretera, siempre bajo llave israelí, puede suceder lo mismo.

Fuente: El País, 10/9/07

YASMINA JIMÉNEZ - MADRID
El secuestro del soldado israelí Gilat Shalit por parte de un grupo armado palestino el 25 de junio de 2006 desató una brutal respuesta militar del Gobierno de Israel sobre la franja de Gaza. La operación 'Lluvia de verano' dejó 405 palestinos muertos, 243 de los cuales eran civiles entre los que había mujeres y niños. El periodista y escritor Hernán Zin vivió de cerca esta tragedia palestina.

En su último libro, 'Llueve sobre Gaza. Vida y muerte en tierra sitiada', Zin relata lo que describe como un auténtico "castigo colectivo" contra los palestinos. La primera decisión del primer ministro israelí, Ehud Olmert, fue cercar la franja, prohibir la entrada o salida de personas, alimentos, combustibles o medicinas, impedir que los pescadores se hicieran a la mar y arrasar granjas y cultivos. La medida destrozó la economía del territorio.
"El Ejército israelí empujó a la población de esta paupérrima porción de tierra al hambre y la desesperación", narra en su obra Hernán Zin, testigo directo de los primeros estragos de la operación militar.
El bombardeo de la central eléctrica de Gaza "dejó a un 40% de la población sin luz y obligó a los hospitales a trabajar con los equipos de emergencia", explica el autor.

Ataque al derecho internacional

Hamas, que se hizo cargo del prisionero israelí, pidió al Gobierno de Israel que sacara de sus cárceles a 1.000 palestinos. Sin embargo, según el autor, la respuesta del Ejecutivo fue un ataque "al derecho internacional y a la Convención de Ginebra".
Hernán Zin, que asegura tener una deuda moral con los niños que vio morir, con los hambrientos y el sufrimiento del pueblo palestino, desea que "algún día Ehud Olmert responda ante la justicia internacional a las preguntas de ¿por qué cortó usted la luz y el agua?, o ¿por qué se pasó los derechos humanos por donde le dio la gana?".
El autor sufrió con la tragedia de la "gente de a pie", pero encontró cierto alivio en la esperanza que le transmitieron cientos de israelíes que luchan contra la ocupación de su país. Zin ha recordado a los cientos de jóvenes israelíes se han manifestado contra los 40 años de ocupación o a las más de 400 mujeres de Israel que se desplazan hasta los controles de seguridad para apoyar y protestar contra el trato que se les da a los palestinos.
"Yo hablo del Gobierno, no del pueblo de Israel", asegura el autor para referirse a las críticas contra la operación militar que se cobró la vida de 84 niños y 28 mujeres hasta el 25 de noviembre de 2006, día en el que Olmert decidió poner fin a la 'Lluvia de verano'.

La hipocresía de la comunidad internacional

El coordinador general de Izquierda Unida, Gaspar Llamazares, ha acompañado al autor en la presentación de este libro asegurando que la obra ofrece una visión de "unos palestinos que se mueven entre la dignidad de un pueblo que lucha contra la ocupación y la desesperación".
Llamazares ha coincidido con Zin al describir la ofensiva israelí del pasado verano, olvidada por los medios de comunicación por el conflicto del Líbano, como una "operación de castigo contra la población de Gaza, violando todo derecho internacional y la Convención de Ginebra".
El coordinador de IU ha denunciado "la hipocresía y la pasividad de la comunidad internacional" mientras Zin abogaba por la desocupación como "el primer paso para el inicio de la solución del conflicto".
Este libro le ha valido a Hernán Zin descalificaciones y amenazas de muerte por parte de algunos defensores de las actuaciones del Gobierno de Israel. El autor se ha defendido afirmando que "los ciudadanos del siglo XXI debemos anteponer el respeto por los derechos humanos, la democracia, la libertad y la justicia social, a toda religión o bandera".

Fuente: El Mundo, 7/6/07

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ELMUNDO.ES - MADRID
El 10 de abril de 2006, la Unión Europea se unía a EEUU, Canadá y Japón en el embargo financiero a la Autoridad Nacional Palestina tras la victoria de Hamás en las elecciones legislativas de enero de 2006. Cuando se cumple un año de la suspensión de las ayudas, el impacto en las condiciones de vida de la población palestina queda patente en las variables sociales, económicas y sanitarias. A ello se añade que Israel mantiene retenidos casi 500 millones de dólares de impuestos y aranceles recaudados en nombre de la Autoridad Palestina.

El 46% de los palestinos no cubre sus necesidades alimentarias, el número de personas en situación pobreza extrema se ha doblado en 2006 y cada trabajador gubernamental debe una media de 2.000 dólares a causa del impago de los salarios. En este contexto y tras comprobar en la zona el deterioro de la situación y la ineficacia de los mecanismos de ayuda creados para evitar a la ANP, Intermón Oxfam y Médicos del Mundo solicitan al Gobierno español que presione en el seno de la UE para levantar el embargo y reanudar las ayudas directas a la Autoridad Palestina.
El deterioro progresivo de las condiciones la población palestina, agravado por el embargo ofrece varias caras. La tasa de paro registrada en algunas zonas como la Franja de Gaza se eleva al 40% y la falta de presupuesto de la Autoridad Nacional Palestina (ANP) ha castigado especialmente a los trabajadores públicos y a la población que necesita de los servicios básicos, aquella más vulnerable.
Una encuesta impulsada por Oxfam Internacional (Intermón Oxfam en España) en 677 hogares de la Franja de Gaza y Cisjordania el pasado mes de marzo reveló que los ingresos del 84% de los entrevistados se habían reducido durante el último año. Sólo en Gaza, el 52% de las familias encuestadas habían visto como sus ingresos quedaban reducidos a la mitad.
La suspensión de las ayudas internacionales y la retención de los 475 millones de dólares de aranceles y tasas de aduanas por parte de Israel incumpliendo los Acuerdos de Oslo, impuestos que constituyen los dos tercios del presupuesto anual de la ANP, han desencadenado un rápido deterioro del sistema de salud público palestino, como han podido comprobar los equipos en el terreno de las dos ONG.

Sin medicamentos

En agosto de 2006, los trabajadores sanitarios iniciaron una huelga por el impago de sus salarios que se mantuvo hasta enero de 2007. Como muestra el informe 'Pobreza en Palestina' publicado por Oxfam Internacional, la falta de fondos y la propia huelga han tenido un impacto muy negativo en los servicios públicos y, especialmente, en la atención sanitaria.
"Sólo en el franja de Gaza, 400 médicos han perdido su trabajo por la falta de fondos para sufragar sus salarios", explica Irene Milleiro, del departamento de Campañas y Estudios de Intermón Oxfam. La escasez de medicamentos esenciales ha sido otra de las consecuencias del embargo. "En marzo, un 24% de los fármacos esenciales, 113 medicamentos, se encontraban por debajo de los niveles de emergencias; de ellos, un 71% estaban a cero en los almacenes centrales del Ministerio de Salud palestino", informa Tina Miñana, coordinadora de Médicos del Mundo en Jerusalén.

En el Franja de Gaza, un total de 400 médicos han perdido su trabajo por la falta de fondos para sufragar sus salarios


En mayo de 2006, frente a las ya perceptibles consecuencias sociales del embargo, la UE, el principal donante de la ANP, decidió crear un Mecanismo Internacional Temporal conocido por sus siglas en inglés (TIM) para tratar de hacer llegar la ayuda evitando el contacto con el Gobierno de Hamás. Sin embargo, este sistema no ha conseguido evitar el deterioro en las condiciones de vida de la población palestina, como han denunciado ambas ONG.
Así, a pesar de que uno de sus objetivos específicos era apoyar al sector sanitario y educativo, durante el año 2006, el TIM no proveyó ningún medicamento y, diez meses después de su creación, la contribución ha sido mínima. "El resultado de todo ello ha sido que fármacos vitales como la insulina se han agotado en más de una ocasión y otros medicamentos llevan más de cinco meses sin existencias", explica Tina Miñana.

Petición a Zapatero

A pesar de que en términos cuantitativos las ayudas hacia los territorios palestinos ocupados han crecido en 2006, los indicadores de pobreza no han hecho si no aumentar. Los motivos son varios pero principalmente hay que resaltar que la ayuda se ha ido fragmentando progresivamente y de forma desordenada, que se han reducido los fondos para proyectos de desarrollo a medio y largo plazo y que los donantes encuentran dificultades para desarrollar proyectos al margen del Gobierno palestino.
Médicos del Mundo e Intermón Oxfam consideran que la ayuda internacional debe proveerse de forma imparcial según las necesidades y no como una herramienta política para cambiar las políticas de un gobierno. Ambas ONG ha declarado que "se oponen a la violencia y apoyan el derecho a la existencia de Israel, en concurrencia con un estado palestino viable e independiente".
Por todo ello, Intermón Oxfam y Médicos del Mundo solicitan al Gobierno español que se una a otros gobiernos como el de Francia e inste a la UE, de cara a la próxima reunión del Cuarteto de Madrid (UE, Rusia, Estados Unidos y la ONU), a que levante el embargo financiero a la Autoridad Nacional Palestina, y presione al Gobierno de Israel para que libere los casi 500 millones de dólares de tasas y aranceles que lleva reteniendo más de un año.

Fuente: El Mundo, 13/4/07

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El próximo 13 de abril, a las 19.30 horas, va a tener lugar en la sede de la Filmoteca Española, Sala 1 (Calle Santa Isabel, nº 3)- el estreno ante el público madrileño del largometraje documental Columpios. Este documental fue presentado el pasado 8 de marzo, coincidiendo con el Dí­a Internacional de la Mujer, en la sede de la Agencia Española de Cooperación Internacional (AECI), y anteriormente fue proyectado en El Cairo y los Emiratos Árabes.

El documental está dirigido por el realizador Basel Ramsis y trata sobre mujeres palestinas a ambos lados de la lí­nea de tregua. Son historias de mujeres relacionadas con la ocupación israelí y con problemas de género y violencia que sufren estas mujeres en diferentes ciudades y pueblos palestinos.

Columpios ha sido producida por Dayra Arts y ha contado con la colaboración de diversas entidades y personas, tanto españolas como palestinas.

Para recibir más información no dudéis en escribirnos a la siguiente dirección: dayraarts@dayraarts .com. Para consultar la ficha técnica, el cartel y algunos artí­culos publicados sobre la película, así­ como fotos de sus personajes, podéis visitar:

http://film- columpios- marajeeh. blogspot. com/


JUAN MIGUEL MUÑOZ - Jerusalén

Theodor Herzl diseñó el sueño sionista a finales del siglo XIX, Naciones Unidas decretó la partición de Palestina en noviembre de 1947 y David Ben Gurión fundó el Estado judío seis meses más tarde. El siglo XX fue, con altibajos, el de una emigración masiva a Israel impulsada por el Holocausto, la desintegración de la Unión Soviética, las urgencias demográficas y, en menor medida, por desastres económicos como el de Argentina hace cinco años. Las estadísticas no dejan hoy margen de duda: el descenso de inmigrantes es constante desde hace 15 años. Sólo 20.000 el año pasado. La Agencia Judía, el organismo competente para fomentar la aliya (la emigración para quedarse a vivir en el Estado hebreo), se esmera en adaptarse a los nuevos tiempos.
"Durante una década nos centramos en los emigrantes de la antigua Unión Soviética. Hoy tenemos que trabajar duro con los judíos de Europa, Estados Unidos y Canadá. En Rusia y los Estados de la antigua Unión Soviética viven 800.000 personas que podrían venir a Israel porque la Ley de Retorno se lo permite. Pero quienes deseaban venir ya lo hicieron. La situación económica mejora y ya no emigran", afirma Michael Jankelowitz, portavoz de la agencia.
Con un presupuesto de 300 millones de euros, casi dos terceras partes aportadas por judíos estadounidenses, este organismo se desvive por captar inmigrantes. La preocupación por el enorme crecimiento demográfico de los países árabes vecinos es palpable en la vida política israelí.
El ministro de Absorción, Zeev Boim, acaba de realizar un viaje a Estados Unidos para tratar de convencer a los israelíes que allí residen de la conveniencia de regresar. Lo que para algunos países es una bendición, supone un contratiempo para la agencia. "Hoy tenemos un problema: la asimilación en Europa y Estados Unidos. Muchos abandonan su identidad judía. Por eso, Israel debe ser el lugar en el que los jóvenes mantengan esa identidad", destaca Jankelowitz.
Pero ahora hay que ir a buscarlos. De ahí el nacimiento del Programa Birthright, por el que 100.000 jóvenes de entre 18 y 26 años han sido invitados el último lustro a visitar durante 10 días Israel. O el Plan Masa, creado por Ariel Sharon, que permite a estudiantes y voluntarios vivir entre seis meses y un año en Israel y aprender hebreo.
Yoav Peled, profesor de Ciencias Políticas de la Universidad de Tel Aviv, es categórico y nada contra corriente: "El sionismo nunca tuvo gran predicamento. Los que vinieron lo hicieron forzados, por necesidad. El filón está exhausto. Quedan muchos judíos en EE UU y Francia, pero pocos quieren venir a Israel. Los hay que trabajan en París o Londres y sólo vienen los fines de semana. Los argentinos han dejado de emigrar. Algunos lo hicieron durante la represión de los años setenta, y otros después de la crisis económica provocada por el corralito. También los atentados o la guerra del pasado verano en Líbano frenan la inmigración, pero lo que ha contado siempre es tener una razón para abandonar el país de origen".
En el pasado pudo ser el componente ideológico, las razones políticas o religiosas las que tentaban a los judíos a la aventura de establecerse en Israel. Hoy son los menos quienes aterrizan en el aeropuerto de Ben Gurión de Tel Aviv con la bandera del ideal sionista. "El emigrante no busca cumplir el sueño de Herzl. Tenemos que ofrecerle la posibilidad de que pueda cumplir sus objetivos. Debemos conseguir que este país resulte atractivo, vender el producto Israel", apunta Michael Jankelowitz. "Hay que hacer ver que no todo es conflicto con los árabes, que existe el Macabbi de Tel Aviv, que nuestros académicos obtienen premios Nobel", añade el portavoz de la Agencia Judía.
Jankelowitz es partidario de facilitar al máximo la apertura. Por eso rechaza las pretensiones de los sectores ultraortodoxos, guiados por la Halacha, la estricta ley religiosa, a la hora de determinar quién es judío. Los rabinos más fundamentalistas exigen que sólo sea considerado judío quien haya nacido de madre judía. La agencia pretende favorecer un criterio más laxo: basta con probar que se tiene un abuelo judío para heredar tal condición. Entre el millón de rusos que inmigraron en la década de los noventa, unos 300.000 son cristianos. Pero se facilita su conversión. "Quizás hubiera viajado a España si me hubiera abierto las puertas como me las ha abierto Israel", afirma Adrián, un joven recién llegado.
Alberto Spectorovsky, profesor de la Universidad de Tel Aviv, sostiene que "Israel debe quedar como refugio para los judíos de todo el mundo". "Pero", agrega, "existe una contradicción: si hay algún lugar donde la vida judía corre peligro es en Israel. El sionismo no es garantía de seguridad, pero al menos tenemos capacidad de respuesta. Más de 1.000 años de historia demuestran que hay que guardarse las espaldas".

Fuente: El País, 24/3/07

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La única lucha que se pierde es la que se abandona - Ismael Serrano Los medios de comunicación son responsables a la hora de movilizar al pueblo - Vicente Ferrer unamiradadeactualidad@gmail.com Free Hit Counters
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