Niños refugiados en México inspiran un libro contra los prejuicios
Con sus ojos anticipando el momento, más de 40 niños, tanto refugiados como mexicanos, se sentaron en el piso mientras la cuentacuentos comenzó a leerles: "Esta es la historia de Yaro y su familia... de cómo tuvieron que abandonar sus hogares debido a la guerra, y de cómo llegaron a Kipatla para comenzar una nueva vida..."
Los niños refugiados no sólo fueron los invitados de honor a esta fiesta celebrada el fin de semana pasado en la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal, también fueron quienes inspiraron el libro que se estaba leyendo. Bajo el título "Ndagu para Yaro" (Una casa para Yaro), este cuento para niños fue producido por el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (CONAPRED) de México.
El cuento forma parte de una colección de historias para niños dirigidas a promover la tolerancia y la no discriminación hacia aquellos que son diferentes de nosotros. La fiesta para los niños y sus padres fue organizada por el ACNUR, el CONAPRED y las agencias implementadoras del ACNUR: Sin Fronteras y Amnistía Internacional Sección Mexicana.
Los niños, de entre cinco y 17 años, no sólo escucharon la historia, sino que también participaron en juegos diseñados para enseñarles acerca de sus derechos. Al mismo tiempo, sus padres recibieron un taller sobre cómo presentar quejas en materia de discriminación en el CONAPRED.
"Ndagu para Yaro" narra la historia de discriminación sufrida por una familia de refugiados, pero también describe cómo los niños son capaces de lograr que los adultos superen sus prejuicios contra los refugiados.
"Kipatla es también el lugar donde pasan todas las historias de estos cuentos. Es un lugar que existe... pero no existe", explicó la autora Nuria Gómez, "porque es un lugar que está cambiando. Kipatla quiere decir en náhuatl: “lo cambia" (en la lengua de los antiguos Aztecas). Donde la gente está aprendiendo a tratar a todos por igual"
Para escribir el cuento, Gómez se reunió con los niños refugiados que regularmente asisten a las actividades de la Casa Espacio de los Refugiados, donde les preguntó acerca de las razones por las que tuvieron que huir de sus hogares. "Cada uno de ellos me ayudó a escribir la historia de Yaro", comentó.
Esta sesión de juegos con los niños inspiró a Gómez a esta nueva contribución para la colección de cuentos. Kipatla, agregó, "existe en el patio de una escuela donde juegan niños de todas las razas. Kipatla se funda cada vez que cada uno de nosotros hacemos un esfuerzo por cambiar aquí... (corazón) y cambiar acá... (cabeza) para ser una mejor comunidad mundial".
Fuente: ACNUR - Oct-Nov 06

xs dijo
Por fortuna, siempre quedan las buenas noticias ...
como dijo Galileo : "a pesar de todo, se mueve"
Besos!! xtina " )
1 Noviembre 2006 | 10:38 AM