Mileuristas

Desde hace algunos meses, vengo oyendo el despectivo término "mileurista" (incluso o… quizás casi siempre, desde posiciones allegadas al gobierno, o medios de comunicación afines, esto es triste) para definir a los que trabajando, menos poder adquisitivo tienen en este país cada día más confuso y amorfo. Se me antoja el palabro como una especie de españolización de aquel célebre "perdedor" que tanto utilizan los americanos (del norte) y que tan acostumbrados estamos a escuchar en las películas que masivamente nos llegan desde allende los mares.
Pero lo más triste de todo es que hay una legión de personas que trabajan por menos (en ocasiones bastante menos) de la susodicha cantidad. El que suscribe se encuentra circunscrito dentro de ese nutrido grupo y firmaría los mil euros ahora mismo. Estas personas, en su mayoría, oculta por vergüenza lo paupérrimo de sus salarios, cuando los que deberían avergonzarse se lo montan de lujo desde sus sillones de mandamases, en las empresas o en la política, da igual, forrándose hasta las trancas, a costa de la cada vez más precaria situación laboral, que los unos imponen y los otros respaldan.
Pero ahí no acaba la cosa. Observo con estupor como se despellejan entre iguales, la clase obrera enemiga de la clase obrera, en un dantesco espectáculo del divide y vencerás, que con una sutileza nunca antes vista, los amos del mundo aplican la máxima de Julio Cesar. El resultado es la pérdida absoluta de la conciencia de clase. Si a esto se le añaden otras pérdidas anteriores como la ideología y la lucha obrera -los que hacen ahora las manifestaciones son la derecha: el clero y la patronal- últimamente el personal solo se echa a la calle cuando su equipo de fútbol baja de categoría o gana la selección. El resultado ya lo estamos viendo, la sociedad se encuentra como atontada y sin capacidad de respuesta ante la manipulación y, aunque con las continuadas e injustificadas y constantes subidas de las hipotecas y de los precios de los alimentos, nos pongan en serias dificultades para lo más básico: llenar la cesta de la compra todos los días, como en el 1984 de Orwell, cada día tenemos menos capacidad de decisión individual o colectiva y nos dejamos hacer dócilmente. Y encima… nos hemos quedado sin izquierda.








Nacido en el norte.Criado en el sur.Cosmopolita.Formado a trozos hechos de vivencias,partes de otros,experiencias y recuerdos.Este ser, que nunca termina de ensamblarse,seguirá en fase de construcción,añadiendo parches vitales a su estructura siempre inacabada.
Podéis venir a visitarme en mi cubil cuando querais, y si os parece bien,dejadme algunas palabras
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"todos somos Federico"
" Entre Víznar y Alfacar,
mataron a un ruiseñor
porque quería cantar"

jotatrujillo dijo
Cuanta razón llevas, amigo Jose. La globalización, ese "palabro" que encubre un mal sueño, ha sabido castrar a la perfección a la clase obrera del mundo.
Los ha engolosinado con el coche, el atasco de cada fin de semana, y el móvil cambiable por 3.000 puntos y 80 euros y esos trabajadores han creído ser los reyes del mambo, sin darse cuenta que los del mango de la sartén los tienen cogidos por las pelotas.
Y a la poca izquierda que queda en Europa, les faltan agallas para defender sus ideas, aunque se quede sola y sin apoyos.
Me temo que el "guantanamo" diseñado para los emigrantes y las interminables jornadas laborales. son solo el principio.
Terminarán llevando a los trabajadores a la puerta de las grandes entidades, para mirarles la dentadura y sopesar sus músculos, ante de venderlo al mejor postor.
Y nosotros "tragando".
Salud y un abrazo.
25 Junio 2008 | 12:54 PM