Entre las comisuras de la calle, no.
Entre las piedras del andén, tampoco.
Un pajarito amarillo busca desde el alba
Con qué saciar su apetito voraz.
Hace tiempo que no llueve.
La puerta de la cafetería no da señales de vida.
El tendedero se habrá muerto esta mañana, o en la noche helada.
Transeúntes a gran velocidad plagan de pasos la avenida.
Una mujer con una violeta y un clavel en el ojal de la solapa.
Se abre el kiosco de la esquina.
Zapatos entorpecen el encargo
el hambre arrecia
el pájaro asechando
plumas verdes madurando.
El pájaro hambriento alza el vuelo.
Plumas amarillas sobre cables espiando.
Plumas amarillas sobre el hule negro salivando.
Un pasante desprevenido con sobrero descosido
Lombrices de hilo, zapatos desatados.
Se tropieza con ancianos y viejos bastones, va injuriando.
Mujer con lila en el ojal y sobrero rojo advierte el escenario.
Mujer, con ceja levantada inquieto observador esperando...
Zapatos desatados, sobrero descosido, lombrices de hilo.
La mirada fija en la calle, va sudando.
Se detiene extenuado sobre un banco,
está hiperventilando.
Lombrices de hilo reinician el trayecto
Lombrices de hilo atraviesan la calzada
El pájaro amarillo agudiza su mirada
Zapatos desgastados pisan la lombriz de hilo
Sombrero descosido en traspiés cae al piso!
Pitidos asfixiantes de frenos humeantes!
El hombre empapado, derrumbado en el asfalto.
Mirando hacia el cielo el hombre yace
mirada brillante, viscosa, abundante!
Pájaro famélico empunta el pico,
Manjar exquisito!
Plumas amarillas sobre tabique ensangrentado
Plumas amarillas sobre rojo deleitando.
Banquete final bajo el sol delirando.
Para el Piano Trío en G. Claude Debussy y Ravel. Serenade: Moderement Anime – Finale:Anime.
servido por Pepita
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La buscaba en los sanatorios, en los puentes levadizos, en el filo de armas blancas, en los balcones, las ventanas altas, y los precipicios; en detonaciones de armas de fuego, en bañeras y escaleras enceradas; acompañaba ancianos y enfermos terminales, psicópatas y sociópatas eran sus proveedores, y era invitado especial de los suicidas... y orgulloso se paseaba por los pabellones de urgencias en hospitales. Cualquier lugar en el que pudiera estar ella, se convertía por segundos en su escenario favorito. Y aún así, jamás la veía llegar entre la muchedumbre. Cansado de las lágrimas y alaridos, de los pasos acelerados y de su nombre de silencio, veía ojos que aun abiertos viajaban por una espiral infinita interior y vacía. Veía los cascarones abandonados en cualquier parte, en cualquier momento.. Detestaba los campos de guerra, y los lugares donde la violencia prostituía ese arte exquisito. Despreciaba a los reporteros de tabloides, a los ingenuos periodistas que intentaban retratarla, porque siempre llegaban demasiado tarde, aún cuando creyesen haber llegado en el momento justo en que su presencia se manifestaba, aún siendo testigos de la propia fatalidad. Odiaba visceralmente las funerarias, los templos, y los tanatorios, lugares del punto final, donde ya no tenía nada que hacer... ni hablar de los cementerios, llenos de viejos amigos, y el lugar donde un mal día decidió iniciar la búsqueda de todas las respuestas.
Vivía en el recuerdo de lo imperativo, en un sin nombre silencioso y arcano del olvido, a veces abandonado y en ocasiones abrazado por lágrimas de algún superviviente desolado... él, era un cúmulo de preguntas sin respuestas, que para otros significaba la única e inexorable certeza.
"La conozco como la palma de mi propia mano... mi mano, en la que confluyen infinitud de líneas informes dando al final la mismísima imagen de una superficie lisa y tersa. Mi mano que no acaba jamás. Mi mano, principio de la eternidad espejo eterno del pasado."
El eternizador del pasado, el arcano sin nombre, el perpetuo ganador, como cualquier currante, como cualquier amante, cayó herido de gravedad presa de la rutina. La desidia le invadió en lo más profundo y decidió rebelarse. No había jefe contra quien izar pancartas, ni a quien gritar su solitaria y natural melancolía. El día que llegaron todas las respuestas, entendió que no había a quien buscar... que eso que consideraba tan lejano, era él en su propia esencia. Entendió que no había otro destinatario de todas las miradas perdidas. Entendió la naturaleza de sus recuerdos. Y como el sacerdote que encontró la llave de entrada al cielo, a la morada de Dios, salió despavorido en dirección contraria. Tenía que hacer lo que fuera con tal de no perder el sentido de su vida.
Así fue como el cielo y el infierno se fueron llenando de millones de vacantes. El purgatorio se quedó encerrado en sus propios desvaríos y un Dios sin oficio, devorado por la depresión de no tener un contendiente, también se echó a las petacas y dejó de crear, de juzgar y torturar.
Satanás antes de jubilarse y sumergirse en el tedio fulminante, cerró resignado las puertas del infierno, sin más opción que colgar a la entrada un cartel que leía, cerrado por defunción.
servido por Pepita
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Pepita Roa no soy yo - es lo primero. Esto es un artilugio de Pepita Roa para perpetuar su existencia. Aquí escribimos todos, si es que hay algo que escribir. Vale aclarar, que he escrito todos, confiando en que algún día se unirá a Pepita algún "él" sin importar por cuánto tiempo, y entonces ya serán ellos, y bueno, así vuelvo a un todos, abierto a todas las posibilidades, y ya que me he puesto romántica llego a un "nosotros". Cuando me preguntaron el sexo de Pepita Roa, me dieron la opción de responder "otro"... y es que mejor imposible. Respeto profundamente a quien se le ha ocurrido que hay personas que clasifican inequívocamente dentro de esa categoría... En realidad no lo entiendo muy bien, pero para este caso es la única posibilidad de definición.... ¡a dónde va a llegar!
Lo que sí debo advertir es el carácter de Pepita... vaya personaje... Es muy interesante, al menos para mí. Pepita es este tipo de ser que pasa por tu vida como un huracán. Ese tipo de persona que te zarandea desde el primer momento, te des cuenta o no. Pepita Roa es totalmente inmisericordiosa. Pepita Roa es implacable, e infalible. Pepita Roa no cree en nadie ni en nada que no sea capaz de ser auténtico, pero no le importan los disfraces. Para Pepita Roa todo el mundo va desnudo, así que sea lo que sea ve a las personas tal y como son. Pepita Roa es sabia y clarividente. Todo lo sabe y todo lo ve. Lo único que le interesa a Pepita Roa es que quien se le acerque tenga una clara idea de quien es... aunque esto sólo ocurra por unos segundos. Pepita Roa, no tiene memoria, pero no perdona. Pepita Roa, se parece a la mujer del cuadro a la derecha, pero no significa que sea "ella". Y por supuesto, eventualmente cambia de máscara, según el tiempo y el momento. No es de extrañar que ocasionalmente se vista de árbol, de muro, de paisaje, de naturaleza muerta o de oscuridad. Le he visto vistiendo incluso de susurro. Pepita Roa siempre está.
servido por Pepita
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