23 Marzo 2005
Por cuarto año consecutivo, me voy a pasar la Semana Santa a Ponferrada, a ese maravilloso invento llamado Freakland. Este año con un cartel bastante majo, con un poco de todo, como todos los años. Nunca he visto a los Swinging Neckbrakers y tengo bastantes ganas. Lo mismo para Soledad Brothers, aparte de otras muchas bandas que me apetece volver a ver.
Sinceramente, no es el cartel en sí el motivo por el que voy todos los años, si no la combinación única de gente, lugar y música que se forma en Ponferrada esos días. Ponferrada es una ciudad especial. Como si de un experimento se tratara, me atrevo a decir que es la ciudad de España con mayor concentración de gente amante de la música que existe. Quizá fue una mutación genética, pero hay toda una generación con una pasión enorme, que creó una auténtica escena en una ciudad relativamente pequeña como es esa.
Sin haber conocido los momentos dorados de los que muchos hablan, y aunque ultimamente parezca un poco de capa caída, en los últimos años he pasado momentos inolvidables en esa ciudad. La hospitalidad de su gente, lo bonito del Bierzo, lo bien que se come y se bebe, y la diversión nocturna de sus bares (Saloon, Chelsea, Morticia, el extinto Barracuda, Taberna de San Andrés...), hacen que muy mal se te tiene que dar para no pasarlo bien allí.
Así que nada, este año volvemos. Creo que además pincharé en el Saloon en las fiestas post-conciertos, con lo que la será ya redonda. Una excusa ideal para volver a ver a cantidad de amigos, que también han tomado como costumbre ir a año tras año a la tierra de freaks. Como canta Roger McGuinn en el disco que escucho mientras escribo estas líneas, I'm so restless. Hasta la vuelta.
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22 Marzo 2005
7 años llevaba esperando este momento. Años y años disfrutando de su música y cabreándome cada vez que veía los listados de las giras y no veía España. El año pasado, circunstacias diversas, y que no me molara un pelo verlos 50 minutos en un festival, hicieron que no fuera al Primavera Sound a verles. Pero la espera ha merecido la pena. Por fin anoche ví a Wilco.
En el momento en que salieron me sucedió como con otros muchos grupos que sigo con pasión. Al ver a Jeff Tweedy tuve la sensación de ver a un amigo. Alguien a quien conoces desde hace mucho y te dan ganas de saludar amigablemente. Me pasó con Ira Kaplan las dos veces que le estreché la mano y anoche me hubiera gustado hacer lo mismo con él, simplemente para darle las gracias por sus canciones.
El concierto para mí fue grandioso. 2 horas y cuarto sin apenas descanso, empalmando casi todas las canciones sin parar a tomar ni aliento. Una banda dándolo todo, con un Glenn Kotche descomunal. Hacia tiempo que no veía a un batería darlo todo de esa manera. Se les veía divertirse, y los saltos finales de John Stirratt lo demostraron.
Viendo el playlist del concierto en el Primavera Sound del año pasado, y viendo sus últimas inclinaciones hacia el lado más artie, como por ejemplo con el libro que han editado, tenía miedo de un concierto que pudiera resultar pretencioso o aburrido. Miedos de fan. Pero no. Afortunadamente, no olvidan de donde vienen y dieron un conciertazo de rock, dotando a las canciones de fuerza y rabia, cosa que se agradece en directo.
Los temas que tocaron, los podreis ver pronto aquí, así que no voy a detallarlas, pero también agradecí, y mucho, el recuerdo a toda su carrera.Cuatro canciones del Being There, dos del Summerteeth, California Stars del Mermaid Avenue y hasta Passenger Side del A.M. para terminar, un momento inolvidable para mí.
Tocaron tantas y tan bien (aunque sigo pensando que Spiders es un rollazo), que es difícil quedarse con algo en concreto, pero hubo dos momentos muy especiales para mí (aparte del de antes). El primero Misunderstood. Una canción impresionante. Sencilla y simple, pero que llega bien dentro. Una letra que siempre me ha emocionado, y que termina con el que ya es uno de los grandes momentos del rock, esos Nothing vomitados con una rabia impresionante, como si hiciera un grito desesperado a todos aquellos que les dieron la espalda durante mucho tiempo, ahora que han llegado a lo más alto: I'd like to thank you all for nothin' at all.
El otro gran momento, vino por el recuerdo a Uncle Tupelo. No me lo esperaba, pero tenía que haber supuesto que tocando en Madrid, harían mi canción favorita de la que fue su banda: New Madrid. Una de las canciones más bonitas que ha compuesto, y que ayer me emocionó bastante. Un auténtico regalo de esos que hacen que sigas amando la música.
Ya lo dije hace tiempo, Wilco son la banda más grande del planeta desde hace unos años. Durante mucho tiempo, la gente ha mirado para otro sitio y no ha querido verlo, y no se por qué razón ahora se ha rendido todo el mundo a sus pies (el lleno de ayer era histórico). Me da igual esa razón, se lo merecen y me alegro por ello. Solo me faltaba verlos en directo para confirmar esa frase, y estuvieron a la altura. Son ya unos clásicos al nivel de cualquier nombre que se os ocurra, no me cabe la menor duda, y el tiempo les dará la razón. Jeff Tweedy, gracias.
Foto de arriba: Rosa "Petitcomite".
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21 Marzo 2005
Fin de semana repleto de actividades de lo más diverso, desde la fiesta PepSounds, a un picnic en el campo, pasando por el concierto de Crosby y Nash.
En cuanto a la fiesta, quiero dar las gracias a todos los que vinisteis y me ayudasteis con todo. En especial a Victor y los Biscuit porque sin ellos no habría habido fiesta, igual que a Germán Groovie. Todo salió a la perfección y espero que todo el mundo lo pasara bien.
Biscuit dieron un conciertazo de aupa. Junto al de Lovely Luna del otro día, el mejor concierto nacional de lo que va de año sin duda alguna. Presentaron un montón de canciones nuevas que hacen prometer un nuevo disco impresionante. Sigo diciendo que tienen uno de los mejores directos del país y con un nivel internacional. Aún así, la gente no se entera y no tuvieron todo el público que se merecen. Creo que mucha gente se está perdiendo a un grupazo. Allá cada uno.
En cuanto a las pinchadas (a ver si las recopilo y pongo los playlists), mucha gente en el Groovie (no se si propiamente de la fiesta o que pasaban por allí, jaja) y gran nivel de canciones. Muchas gracias a los que pusisteis discos, incluido Paquito Bendito que se incorporó a última hora para el bien de todos! Afortunadamente la noche no acabó ahí, pero eso ya es otra historia...
El Sábado en el Wild Thing, se montó otra buena, con otra nueva lección de como se debe pinchar a cargo de Borja Gorostiza (clama al cielo que no pinche en un gran evento tipo Euro-yeyé), y nos lo pasamos como enanos poniendo canciones. La retirada fue antes, pero no menos victoriosa.
Ayer por la tarde, tras un día perdido en un bosque, fui a ver a David Crosby y a Graham Nash. No iba con ninguna pretensión especial, solamente estar a 10 metros de ellos. Poder ver a dos de mis mayores ídolos de cerca, y disfrutar en vivo de su manera de cantar y, sobretodo, de su manera de ser. Mitómano que es uno.
Pero el caso es que en cuanto entré por la puerta me dí cuenta que no pintaba nada ahí. Era un espectáculo netamente "adulto" y más que un concierto, era un recital. Bueno, qué narices, el precio ya lo indicaba. Era un filtro de público. Pero bueno, intenté abstraerme de todo e intentar disfrutar.
El comienzo con un Graham Nash descalzo haciendo Military Madness me hizo emocionarme y esperar algo grandioso. Banda pequeña y sin mucho artificio. Al grano. Marrakesch Express, aunque bien interpretada, ya olía a amabilidad. Y a partir de ahí, pues me aburrí bastante, la verdad. O sea, fue un conciertazo, pero orientado a un público al que no pertenezco. Pero cómo disfruté de sus voces, su habilidad para crear armonías imposibles, su clase y sus canciones, que siguen ahí. He llegado tarde, es el problema. Tengo que conformarme con disfrutar de lo que hay.
Momento culminante de la noche para mí: David Crosby agarra una acústica de 12 cuerdas y se pone a tocar el riff de Mr. Tambourine Man durante 5 segundos. El escalofrio que me recorrió el cuerpo no lo olvidaré nunca. Era una falsa alarma. Después de este momento, su intepretación de Guinnevere, los dos solos, con Crosby a la guitarra, fue uno de los momentos musicales de toda mi vida. Solo por eso, ya sentí haber "amortizado" el precio de la entrada. Realmente mágico, y que demostró por qué estos señores son auténticos dioses, a un nivel raras veces alcanzado en los últimos 50 años.
Pero bueno, fueron momentos puntuales los que me emocionaron. En general me aburrí. El repertorio también hizo mucho. Aunque algunas de las canciones nuevas que interpretaron son preciosas, no me emocionan demasiado. Y en cuanto a los clásicos, pues mi problema fue, que no tocaron ninguna canción de los Byrds (aunque creo que en otros lados tocan Triad) ni de los Hollies. Y yo creo que el punto culminante de sus carreras fue en dichas bandas. A lo mejor no individualmente, pero si de una forma conjunta.
Y en cuanto a las canciones de CSN(&Y), pues se limitaron a tocar las suyas, dejando de interpretar las de Stills. Y tocar las canciones de CSN, y no tocar Helplessly Hoping o You don't have to cry, pues hace que quede un poco cojo en mi opinión. Pero bueno, la parte final con Wooden Ships, Our house, Teach your children y la brutal Almost cut my hair a tres guitarras (esta sí que la bordaron) fue muy bonita. Salí satisfecho pese a los peros y a la mayoría del público le flipó, y no es para menos. Casi 3 horas de concierto bien hecho. Pero eso, que no me sentía "en casa". Esta noche, Wilco.
nota: las fotos de Crosby y Nash no son de anoche, pero tampoco difieren mucho...
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16 Marzo 2005
Una de las semanas más ajetreadas y de buenos conciertos que recuerdo en mucho tiempo. Tras la experiencia del Granuja, el Lunes compartimos escenario con Rogue Wave. Fue todo un poco despropósito, y nuestra actuación mejor olvidarla rápido. Con el tema de recoger y demás, no presté la necesaria atención al concierto de Rogue Wave, pero tampoco me emocionó demasiado. Tocaron muchas canciones nuevas (supongo), que no vienen en el disco, y tampoco transmitieron mucho a un público que, por otra parte, estaba de lo más frio. Una pena porque con esas canciones se podía hacer más. El caso es que también me quedé con la sensación de que poca gente les conoce. Conocí a Custer, un placer!
Pero tras ese regusto agridulce del concierto del Lunes, asistí ayer a uno de los conciertos más bonitos que he presenciado en mucho tiempo, Lovely Luna en una de sus pocas apariciones en directo. Si ya el disco me parecía una joya (la suma de las partes, me gusta más que las partes por separado), el poder ver como llevan esas canciones a un escenario, me pareció todo un placer, que saboreé minuto a minuto y que nunca quería que se acabara.
Llegué a casa con la sensación de haber visto algo realmente especial, hecho con toda la ilusión del mundo, casi de forma artesanal y donde los protagonistas estaban disfrutando como niños, cosa que saltaba a la vista, y que contagió a todos los que estabamos allí. No era un trámite, un concierto más de una gira con la enésima repetición de la misma canción. No. Era un momento único. Una de las pocas ocasiones que habrá de verlos juntos en directo.
Acompañados de excelentes músicos como Javier Vacas y Antonio "Pax" (ambos de La Vaca Azul), Xoel López y Felix Arias interpretaron todas y cada una de las canciones que componen "Las cosas que nadie quiere ver", de una manera detallista y fiel al disco. Un Xoel multi-instrumentista se encargaba de añadir todos los matices a las canciones, a veces como si tuviera 6 brazos, con teclados, guitarras, armónica y hasta trompetilla. Mucha emoción en el ambiente, pero también mucha diversión con los chascarrillos que no paraban de soltar entre canciones.
Con momentos acústicos e íntimos, y otros eléctricos y vibrantes, a los temas propios (incluidos 3 de su primer disco), les sumaron unas versiones que les venían que ni pintadas, recordando al Young de Everybody knows this is nowhere, al Morrison de Moondance, o al Dylan de Desire. 3 coordenadas que les definen muy bien. Eso sí, para terminar, visita a Brasil para hacer una genial A Tonga da Mironga do Kabuletê del Trio Mocotó. No la conocía, he tenido que investigar un poco...
Cuando el ver conciertos se convierte muchas veces en casi una rutina sin grandes sorpresas, momentos como este concierto de Lovely Luna se quedan en tu memoria para siempre. Si sois afortunados de tenerles en vuestra ciudad y de ir a verles, no lo dudeis ni un instante. Es una pena que sea un proyecto paralelo y no tenga más protagonismo, porque pocas cosas salidas de aquí me han entusiasmado tanto ultimamente como este disco y este concierto. Mil gracias a mi amiga Cristina, que fue la que me invitó al concierto, haciendo que el cansancio no me hiciera perdérmelo.
Y en los próximos días, más momentos que seguro serán muy especiales. Biscuit el Viernes en El Juglar, David Crosby y Graham Nash el Domingo, y Wilco el Lunes. Casi nada. Son momentos para toda la vida.
servido por pepsounds
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