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Profe de natu

7 Febrero 2008

Algunas pautas para ser profe y no morir en el intento

No dejan de sorprenderme aquellos que han decidido dedicarse a la docencia pero pasan el día renegando de ella. Me producen la misma impresión que me produciría un bombero que echara pestes cada vez que tuviera que abandonar la partidita de mus con sus colegas de guardia, porque hay que apagar un fuego o salvar una vida.

El otro día prometí dar unas pautas sobre cómo pienso que se puede llegar a ser un profesor y no morir en el intento sin saberse más de tres nombres de juegos de la Play ni tener el curso de artista circense y creo que el primer párrafo da muchas pistas. Porque está claro que si te dedicas a esto, unos cuantos fuegos al día te va a tocar apagar. El problema aparece cuando no se relativizan un poco esas situaciones. Todos tenemos tendencia a imaginarnos un mundo ideal en el que alumnos ansiosos de conocimientos esperen nuestra lección magistral con los oídos bien abiertos, o al menos tengan algo más dentro de la cabeza que un insidioso afán por tocar las narices (y cuantas más narices tocan –compañeros, compañeras, profesores, conserjes, jefes de estudios…- parece que se fueran más contentillos a casa).

Así que el primer paso para no fracasar en el noble intento de ser profe es asumir que en este negocio toca quemarse…y hay que tomárselo con el mejor humor posible. No es difícil cuando uno ve desde fuera las situaciones tan surrealistas con las que lidia cada día (hoy mismo han llegado tres alumnos de 2º ESO diez minutos tarde porque tenían que acompañar a una alumna de 3º que está con muletas…¡¡los tres!! y lo dicen tan frescos oye…)

El siguiente paso es ser fiel a uno mismo. No hay nada más patético que alguien sin gracia tratando de ser gracioso, porque puede acabar siendo graciosillo (generalmente abusando de la ironía), y los chicos con los profes graciosillos son especialmente crueles. Ser fiel a uno mismo da mucha tranquilidad, evita que tengas que enfrentarte cada mañana con el espejo para buscar tu propia identidad, y eso, a partir de cierta edad, da bastante pereza.

Total que, si te quemas sin dejar de ser tú mismo creo que no vas por mal camino.

Pero hay un tercer paso imprescindible: Tener unas dosis bastante altas de empatía…que viene a ser algo así como “saber ponerse en el lugar del otro en cada momento”. Y el otro es un alumno que puede haber tenido dos exámenes esa mañana, haber estado castigado sin recreo y haber cortado con su novia, y todo eso en menos de tres horas. El otro es un grupo de personas con un nivel bien alto de hormonas que no se suele encontrar especialmente motivado con la idea de que “la célula es la unidad anatómica y funcional de los seres vivos”.

Con estas tres patas, el taburete emocional de un profesor se sostiene un poquito mejor, y está en condiciones de poner los medios para hacer su trabajo lo mejor posible.

Y nos repiten que para hacer bien nuestro trabajo tenemos que dejar que sea el alumno el que construya su aprendizaje, y que busquemos recursos para motivarle, y que adaptemos los contenidos y los procedimientos a la realidad concreta del aula concreta. Estoy casi seguro de que si consiguiera acabar uno de esos libros escritos por pedagogos de despacho pediría cita al psicólogo en menos de veinticuatro horas.

De entrada todas esas cosas no se pueden hacer en un aula que tiene más de jaula de grillos que de aula, así que antes de nadahay queconseguir un mínimo de respeto (y de eso no se habla mucho en esos libros). Lo de conseguir un clima de respeto lo podemos abordar en otro momento, baste con un par de normas básicas: respeta si quieres ser respetado y sé fiel a tu código de buena conducta (que se podría simplificar en cumple tus “amenazas”)

Llevar la clase bien estructurada ayuda mucho: diez minutos de leer en voz alta, cinco minutos un poquito de explicación, diez minutos tres ejercicios en el cuaderno, otra poquito de explicación mientras corrigen los ejercicios. Está claro que empeñarse en dar una clase universitaria magistral no funciona en el mejor de los casos hasta que no te toca en suerte un grupo bueno de 4º ESO. Y de cuando en cuando algo fuera de lo normal: una clase en el aula de informática, un trocito de vídeo, una presentación de power point, un concursito, una práctica magistral de laboratorio…

Y por último...la clave para vivir con dignidad este oficio esllegar a los alumnos. A los alumnos no se llega siendo un profe superguay de la muerte (de esos de serie barata de televisión)…sino teniendo verdadero interés por sus circunstancias y eso es un arte que a mí me gusta llamar cariño, y que como cualquier arte requiere altas dosis de dedicación y esfuerzo: sonreír por los pasillos con más sueño que vergüenza, abrir las dichosas clases una y otra vez a los olvidadizos, ensañarse en los valores positivos que todos, absolutamente todos, tienen, y así un día y otro.

Creo que este post ha quedado más como un capítulo de un libro de esos de autoayuda que como un post, pero si has llegado hasta aquí y te ha podido ayudar en algo me alegro.

He localizado un martín pescador en el embalse…otro día lo cuento.

servido por profedenatu 7 comentarios compártelo favorito

7 comentarios · Escribe aquí tu comentario

patricia

patricia dijo

Ostras!!! tu no podrias venir al cole de mi hija a explicarles esto? o darles algunas clases?.

Mi hija aun va a 6, pero el profesor, ya pega puñetazos en la pizarra y las mochilas vuelan fuera del aula (con carro y todo...).

Felicidades, es un lujo para tus alumnos tenerte como profesor. Espero que te sepan valorar, pues joyas como tu no se encuentran facilmente.

7 Febrero 2008 | 11:15 AM

Tuko

Tuko dijo

He llegado hasta el final, y he leido la última frase. Tenemos que hablar de ese m. pescador. Yo tengo localizado uno también en el embalse. ¿Será el mismo?

Mañana vuelo a Ushuaia y estaré por Antártida un mes, pero a la vuelta, tenemos que hablar de ese tema. Me interesa. Ya te contaré.

Saludos.

7 Febrero 2008 | 01:06 PM

Ana

Ana dijo

¡Bravo, bravo! Me he quedado sin palabras. Yo también he llegado hasta el final. No dejes de deleitarnos con tus consejos. Me encantaría que me enseñaras a ser profe, ¡da gusto leerte!

8 Febrero 2008 | 02:58 PM

morritos

morritos dijo

totalmente de acuerdo... pero fíjate que me parece lo más importante el ser fiel a uno mismo: qué difícil lo tienen los que asumen un papel de malos sin serlo, o de "colega" sin sentirlo... o peor aún, aquellos que intentan transmitir que les importa pero solo como estrategia para ganarse su "reconocimiento". ¡Qué dificil, profedenatu, ser auténtico!
Cuídate...

10 Febrero 2008 | 08:02 PM

Pedro Becerro Cereceda

Pedro Becerro Cereceda dijo

Hoy Sábado Santo, esperando la Pascua, o sea el Paso del Señor, o sea la primaevera, o sea el renacer, florecer, resucitar, como querais, estoy en Internet, buscando algo que me ayude a "enderezar el runmbo de un 3º de ESO". Pedí en google así y me salió algo de Vela, de Naútica, lo de 3º de ESo lo ignoró google... Luego pedí simplemente 3º de ESo y apareció vuestra página. Me da la impresión que soys buena gente, profesionales y además con ganas de ayudar. He leido varios comentarios; pero me ha gustado la carta del 7 de febrero de 2008 titulada "Algunas pautas para ser profe y no morir en el intento"
La he sacado por la impresora y estoy reflexionando a ver que puedo hacer para enderezar ese rumbo perdido. Todavía quedan tres meses de curso, por lo que la situación no está perdida. Se me ocurren muchas ideas, pero no consigo cristalizar ninguna en hechos concretos. A lo mejor debería dejar la mente tranquila estos dias de vacaciones y empezar el dia 29 ó 30 a planificar.
Me quedan tres meses de docencia y quisiera terminar con la cabeza bien alta. Creo que he cumplido en 35 años de servicio, me he qumado; pero no he llegado a arder. Mi fallo ha sido tal vez haber sido "graciosillo", como dice la carta, o haber tenido demasiada (falsa) empatía o no haber controlado la "sombra" al estilo de Jung. O yo que sé... Tal vez el fallo principal que haya cometido es creer en los 2 primeros meses de curso, en que los alumnos están bastante tranquilos es que tienen interés y basta con explicarles en la pizarra, las lecciones (para mi las nuevas tecnologías, son como la tierra prometida a Moisés: las veo, como él, aunque no entraré en ellas).
Espero que no perdais el entusiamo y os prometo, si no os aburro contaros mis experiencias.
Ah y no he visto ningún martin pescador. Lo mio son las matemáticas

22 Marzo 2008 | 04:30 PM

b3goña

b3goña dijo

A mi me ha pasado algo semejante a Pedro, he buscado información por internet sobre como tratar la indisciplina de ciertos alumnos y la verdad que no aparece información. Ya me sentía desolada cuando por fin inroduciendo en el google"como ser profesor y no morir en el intento" me a aparecido esta página. Y es que llevo el camino de morir en el intento.
Me agobia ver como mis alumnos no tienen ningún interés por mi materia (euskera), encima doy clase a inmigrantes lo cual hace que tengan menos interés todavía. Son infinitas las opiniones que tengo que oir, y me lo trago, no respondo , no entro al trapo.
Esta semana ha sido patética, la empecé muy mal y la terminé de igual manera. Y este es mi primer año de enseñanza en secundaria, y creo que voy a tirar la toalla de un momento a otro , no me veo otros 30 años en estas circunstancias. Ya de pronto el martes voy al psicólogo a ver que pautas me da a seguir porque se necesita ser de hierro para permanecer impasible ante semejantes monstruos, y será la edad o lo que se quiera pero a veces es imposible soportarles.
Ya os cuento otro día, un saludo

12 Abril 2008 | 08:23 AM

PVQ

PVQ dijo

Hola B3goña: Con el permiso de "profe de natu", voy a dirigirme a ti. Ayer en el semón de Pentecostés, el P. Fernando nos contó un "historieta": El abad de un convento, al principio quería cambiar al mundo, luego, cuando fue haciéndose mayor, se conformaba con cambiar la comunidad de su convento y cuando se fue haciendo viejo, pensó que el que debería cambiar era el mismo. Eso me está pasando a mi. Cuando me voy a jubilar pienso que debería dar un enfoque a mis clases distinto y de hecho se lo estoy dando, gracias al artículo de "profe de natu". Hace tres años también tuve que ir al psicólogo, después de 32 años de docencia. Gracias a Dios la sangre no llegó al rio. Un amigo mio ya jubilado, que fue jefe de estudios me comparaba con "el tio Severino de su pueblo", del que todos se reian porque se empeñaba en darle de beber a su burro y el burro no quería.
Yo doy matemáticas y la semana pasada les mandé hallar las tres alturas de un triángulo a unos chicos de 4º de ESO y la respuesta, casi unánime fue que el triángulo sólo tiene una altura. En otros tiempos me lo hubiera tomado muy mal y les hubiera dicho que, no saben lo que es la altura... que es perpendicular a la base... y ahora me lo tomé a risa y pasamos un rato divertido y de paso les conté lo que es el ortocentro...
Begoña, proyectamos mucho y tu tienes la idea de lo que debe ser un profesor ideal y lo que debe ser una clase ideal. Es la "sombra", en el sentido Jungiano que nos persigue, igual que cuando uno se enamora, que piensa que ha encontrado a la mujer ideal y luego resulta que a esa mujer también le huelen los pies (con perdón),
He abierto un Blog titulado PVQ, que es mi nombre "misterioso"; pero soy Pedro y si volviera a empezar, volvería a ser "profe" otra vez; pero eso si con la condición de conocer lo que he aprendido en estos 35 años. Que Dios te bendiga. te invito a visitar mi humilde blog, aunque hace tiempo que no escribo. La dirección es: http://www.lacoctelera.com/pvq

12 Mayo 2008 | 09:06 PM

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