Reencuentros
"Quiero que me cambies de sitio"
Es una de esas frases que suele escuchar el tutor de cuando en cuando. Luego viene la explicación: "es que desde aquí no veo la pizarra", "es que a Juanín le cantan los pinreles", "Tostoncín no para de darme la brasa"... Hoy Laura quería cambiarse de sitio porque no quiere saber nada de Andrea. Las dos durante el viaje, hace apenas un mes, eran poco menos que carne y uña. Así que no puedo evitar preguntar cuáles han sido las causas del desencuentro.
Y al final es un poco lo de siempre: "que si ha ido diciendo por ahí que patatín", "que desde que se junta con patatán ha cambiado mucho", "que me he sentido muy decepcionada por su actitud cuando lo de aquello".
En el manual del tutor (ese que algún día escribirá alguien) debería venir el recetario para todas estas situaciones. ¿Qué hacer? ¿Cambiar los sitios y mirar para otro lado? ¿Hacer como que no has oído nada y dejar que se les olvide? ¿No cambiar los sitios y decir aquello de que ya sois mayorcitas?
Al final habló el corazón: "Es una pena lo que me cuentas Laura, un amigo no es como ese boli que uno siempre va perdiendo y sustituyendo por otros que encuentra, si quieres que intentemos arreglarlo buscadme en el recreo"
Y allí estaban las dos, sin mirarse a la cara, esperando en la puerta de la sala de profes a que regresara de una agitadilla clase en 2º de ESO.
A la media hora se habían deshecho los nudos que tenían forma de "Ah ¿pero no fuiste tú quien fue diciendo por ahí que yo...?" y otros forma de "no te llamamos porque pensamos que con lo que había pasado preferías estar sola", aunque también hubo que pedir perdón porque dijeron cosas que no eran verdad, sabiendo que no eran verdad, para hacer un poquito de pupa...
Algo tienen los reencuentros que hacen que casi merezcan la pena los desencuentros...
Ana dijo
¡Bravo por tu intervención! Te desvives por estos chavales, da gusto leer tus peripecias... Por cierto, menos mal que triunfó la amistad.
18 Abril 2008 | 05:42 PM