Desde que tengo consciencia de mí, sé que me gusta el campo. No puedo evitarlo, en cuanto tengo una oportunidad de pisar tierra en lugar de asfalto, lo hago. A pie, solo o en compañía; en bici, a la que le estoy volviendo a coger vicio; en coche todoterreno o como sea. La cuestión es tocar vida en estado puro, comer con las manos y relajar la vista con los paisajes que te vas encontrando.
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