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	<title>rrodrigo</title>
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	<dc:subject>Personales</dc:subject>
	
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		<id>http://www.espacioblog.com/rrodrigo/post/2008/05/03/pelos</id>
		<title>pelos</title>
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		<issued>2008-05-03T22:09:04+00:00</issued>
		<updated>2008-05-03T22:24:36+00:00</updated>
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&lt;p style=&quot;margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 17.0px Helvetica; min-height: 20.0px&quot;&gt;
&lt;p style=&quot;margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 17.0px Helvetica&quot;&gt;Hoy he ido a la peluquería más veterana del pueblo. El peluquero dueño hace tiempo que podría haberse jubilado. Mientras espero turno, observo su manera de trabajar Está cortando el pelo a alguien tan mayor como él. Sus movimientos son lentos, precisos, mínimo esfuerzo, ningún gesto sobrante. Trabaja con mimo, totalmente concentrado. Apenas cambia cuatro palabras con su cliente. Con total calma va cortando, cepillando, dando forma a una cabellera bastante despoblada Entretanto otro peluquero más joven termina con su cliente e informa a un recién llegado que tiene por delante varios niños. Efectivamente, hay tres niños esperando, jugando cartas en una mesita baja, discretos, sin levantar la voz ni un momento. Cuando toca el turno al primer niño el juego se interrumpe. El niño, unos ocho años, sube al sillón ya preparado con una silla adaptada a su talla La toalla le envuelve, su cabeza asoma, su cara refleja el abandono, el dejar hacer que nos invade en la peluquería, está en manos del peluquero, que sin piedad aunque cuidadosamente entra a saco en su cabellera, cortando, desbrozando, allanando. El peluquero veterano ha terminado con su cliente, bromea diciendo que no es posible hacer más, dada la escasez de cabello. Llega mi turno, realmente prefería ponerme en sus manos. Me propone un corte discreto, acepto. Como el niño, estoy en sus manos, envuelto en una toalla, sin gafas, sus manos revolotean lentamente blandiendo una maquinilla eléctrica, veo mechones cayendo sobre la toalla, a veces hasta el suelo Se va desplazando a medida que lo exige su tarea. Percibo su calma, su saber hacer, su tacto leve, sus movimientos precisos. Lentamente su trabajo progresa. El segundo niño ya está en su sillón, también él, de unos seis años, ha de dejar sus gafas, doblemente indefenso. Ahora llega el turno de la navaja. Unas aplicaciones de jabón por el contorno de las orejas  alrededores del cogote,  recorta con suavidad  y precisión esa tierra de nadie capilar donde el cabello es escaso y crece con aire de descuido. Pronto termina conmigo. Prometo volver...&lt;/p&gt;
&lt;/p&gt;
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		<id>http://www.espacioblog.com/rrodrigo/post/2008/04/15/patata</id>
		<title>Patata</title>
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		<issued>2008-04-15T20:53:19+00:00</issued>
		<updated>2008-04-15T20:53:19+00:00</updated>
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&lt;p&gt;Celebro el viejo ritual de convertir un tubérculo en milagroso ingrediente que expertas manos convertirán en manjar de dioses. Hablando más claro, estoy pelando patatas. En este momento sólo contamos la patata -una por vez-, el cuchillo y yo. La patata es fruto de una evolución y de una serie de factores (plantada quizá en luna nueva, Marte en cuadrante con Saturno... empaquetada, transportada y puesta a mi alcance el día de compra semanal) que nos han hecho coincidir en el justo momento, en un único punto del espacio-tiempo en que es preciso un digno acompañante de una trucha al horno. Y ¿qué mas digno que una, dos, tres, seis patatas? Así que el cuchillo -de última generación, hablando en tecno- separa amorosamente la piel, con los pequeños cortes que parecen salpicarla y sus motas oscuras, dejando limpia la pálida y amarillenta patata, empapada en sudor frío, totalmente desnuda, lista para transformarse junto con la rosada carne de la trucha y unas virutas de jamón, por obra de la gran sacerdotisa que, sabias manos, todo corazón, oficia el ritual de convertir todo ello -magia, alquimia- en sencillo, grandioso manjar de dioses.  &lt;em&gt;Bon appétit! &lt;/em&gt;&lt;/p&gt;

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		<id>http://www.espacioblog.com/rrodrigo/post/2008/03/24/vale</id>
		<title>¡Vale!</title>
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		<issued>2008-03-24T20:42:42+00:00</issued>
		<updated>2008-03-25T18:23:32+00:00</updated>
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&lt;p&gt;&lt;big&gt;Hace tiempo, ya no sé muy bien cuánto, pero años ha, para expresar conformidad o aprobación se decía &quot;conforme&quot;, &quot;de acuerdo&quot;, &quot;bien&quot; o &quot;muy bien&quot;, &quot;perfectamente&quot;, &quot;está bien&quot;, y raramente &quot;vale&quot; . Con la llegada del teléfono móvil se impone &quot;vale&quot;, que vale para todo -lo mismo para un roto que para un descosido, que diríamos-, tanto para expresar acuerdo, comprensión -enterado- o para zanjar el tema -vale, vale, que es como &quot;déjalo ya, que haré lo que me parezca&quot;. En estos tiempos de empobrecimiento del lenguaje, tema que da mucho de sí, seguramente fruto del empobrecimiento de ideas que nos invade, no está de más recordar que hay otras maneras de mostrar acuerdo, conformidad o aprobación. ¿Vale?    &lt;/big&gt;
&lt;/p&gt;

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		<id>http://www.espacioblog.com/rrodrigo/post/2008/01/27/amigos-aapara-siempre-</id>
		<title>AMIGOS... ¿PARA SIEMPRE?</title>
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		<issued>2008-01-27T17:14:20+00:00</issued>
		<updated>2008-03-22T23:37:45+00:00</updated>
		<content type="text/html" mode="escaped">		
&lt;p&gt;No siempre los amigos/as son para siempre. Me pregunto dónde están la mayoría de mis amigos de la infancia. La vida nos ha dispersado, nuestros caminos se han separado irremediablemente y las raras ocasiones en que hemos vuelto a coincidir los encuentros han sido frustrantes. Hemos compartido recuerdos, hemos revivido instantes mágicos... pero no hemos recuperado la sintonía, nos hemos vuelto a separar prometiendo reencuentros que ni siquiera hemos intentado. Nos hemos vuelto desconocidos. Los/as amigos/as de la adolescencia han durado más: las amistades profundas no se pierden, resisten años de alejamiento, años de silencio. La sintonía permanece, y los cambios de cada uno son respetados por el/la otro/a. Quizá hay temas de los cuales es mejor no hablar, pero sabes que el/la amigo/a siempre te dará una opinión sincera si se la pides, siempre será capaz de decirte que a su entender te estás equivocando, siempre estará dispuesto/a a echarte una mano. En algunos casos el/la amigo/a se aleja de nosotros, como si nuestros caminos se separaran definitivamente -cosa que sólo a veces sucede- y es mejor dejarlo así. Una vez queda claro que nuestra mano está tendida, que seguimos considerándoles/as amigos/as, hay que dejar que la vida siga su curso. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;(Cito, espero que fielmente, a ... no sé quién: &quot;No estoy aquí para llenar tus expectativas; no estás aquí para llenar mis expectativas. Si coincidimos, bien; si no coincidimos... igualmente bien&quot;)&lt;img src=&quot;imag/ap/wysiwyg/emoticon_2.gif&quot; id=&quot;img_0&quot;&gt;
&lt;/p&gt;

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		<id>http://www.espacioblog.com/rrodrigo/post/2008/01/24/lapidaciones</id>
		<title>LAPIDACIONES</title>
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		<issued>2008-01-24T20:29:07+00:00</issued>
		<updated>2008-01-24T20:29:10+00:00</updated>
		<content type="text/html" mode="escaped">		
&lt;p&gt;&lt;font size=&quot;2&quot;&gt;El artículo 104 del Código Penal iraní describe que la pena con la que se castigará el &quot;delito&quot; del adulterio será la lapidación. Para ello se usarán piedras &quot;no tan grandes como para matar a la persona de uno o dos golpes, ni tan pequeñas como para no poder considerarlas piedras&quot;. En el artículo 102 se detalla que para ejecutar este castigo, en el caso de un hombre, se le enterrará en el suelo hasta la cintura, y en el caso de las mujeres, hasta el pecho.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Amnistía Internacional lanza hoy el informe contra la lapidación en Irán, mientras, al menos 11 personas, están condenadas.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Tu firma es una herramienta útil. Úsala para que podamos desterrar este castigo cruel. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Amnistía Internacional las recoge en su web&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;http://web.es.amnesty.org/iran-lapidaciones/&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Esta es la carta para la que se pide tu firma:&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&amp;lt;&amp;lt; Su Excelencia Ayatollah Sayed ‘Ali Khamenei:&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Le escribo para mostrarle mi consternación porque todavía se sigan registrando casos de lapidación en Irán. Recientemente he tenido conocimiento del informe de Amnistía Internacional “Irán: Terminar con las ejecuciones por lapidación”, en el que se explica la situación legal de este castigo en su país y aparecen datos de las últimas lapidaciones y los casos de al menos nueve mujeres y dos hombres sentenciados a morir lapidados.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Me opongo a la pena de muerte en todas las circunstancias; aún más en el caso de la lapidación, que está especialmente concebida para agravar el sufrimiento de las víctimas. Además es un castigo especialmente indicado para el adulterio cometido por hombres y mujeres casados, algo que ni siquiera es delito en la mayoría de los países. La mayor parte de las víctimas condenadas a lapidación son mujeres.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Le pido encarecidamente que en la medida de sus competencias promueva la derogación o modificación del artículo 83 del Código Penal, relativo a la lapidación.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Igualmente es necesario que las autoridades iraníes revisen la legislación con el objetivo de destipificar como delito las relaciones sexuales consentidas en privado y entre adultos.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Además, es necesario que se restaure en todo el país la moratoria de lapidaciones que estableció en 2002 el Presidente de la Magistratura y que, sin embargo, se ha roto al menos en tres ocasiones. En consecuencia, este órgano deberá conmutar todas las sentencias de ejecución por lapidación todavía existentes.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La prohibición de la lapidación sería un importante paso adelante hacia la abolición total de la pena de muerte en Irán. De esta forma, Irán se sumaría a la tendencia abolicionista registrada a nivel mundial en las últimas tres décadas y reforzada por la reciente aprobación en la Asamblea General de la ONU de una resolución favorable a una suspensión de la pena de muerte en todo el mundo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Atentamente, &amp;gt;&amp;gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Y aquí puede ir tu firma. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;/span&gt;
&lt;/p&gt;
&lt;/font&gt;
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		<id>http://www.espacioblog.com/rrodrigo/post/2008/01/20/papeles-papelitos-y-papelotes</id>
		<title>PAPELES, PAPELITOS Y PAPELOTES</title>
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		<issued>2008-01-20T23:53:16+00:00</issued>
		<updated>2008-01-20T23:53:16+00:00</updated>
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&lt;p&gt;Papeles, papelitos y papelotes crecen y se multiplican. Van invadiendo espacio tras espacio. Estantes, cajones, mesas... sin hablar de bolsillos de pantalones, de abrigos, chaquetas.. como una plaga bíblica se extienden hasta llenarlo todo. Los papeles llegan desde todas partes, a través del correo llegan recibos, formularios, contratos renovados de seguros, informes bancarios, cantidades de propaganda... unos valiosos, otros inútiles. Raro es el papel importante -y por ello a guardar durante el tiempo necesario- que no viene acompañado al menos por otro de interés tan efímero como el momento de leerlo y comprobar que solamente nos da cuenta de la llegada del papel importante. Una primera criba condena irremediablemente al noventa por ciento de la propaganda -perdón, publicidad- al reciclaje. El restante diez por ciento se une al ejército invasor, ocupando durante un cierto tiempo un puesto de privilegio encima de un montón de sus semejantes -catálogos interesantes, o que parecen o prometen serlo- en espera del improbable momento en que extraiga la información necesaria y me deshaga de ellos por innecesarios. De cuanto no es propaganda -perdón, publicidad- los resguardos de pagos con tarjeta de crédito o facturas de compras menores -papelitos- son los primeros en invocar su derecho de quedarse hasta Tiempos Mejores en que sean clasificados por fechas y eliminados pasado el mes de su pago y la conformidad bancaria. Los prospectos de hoteles y restaurantes merecen mención aparte. Su puesto de honor es el mueble que a la entrada/salida de la casa acoge llaves, mapas de metro, mandos a distancia de garaje, pilas usadas para reciclar y variados adminículos. Allí se amontonan, en teoría en espera de Tiempos Mejores en que, clasificados, aparezcan cuando se les necesita (aquel hotelito en Asturias, donde la fabada, ¿dónde...?), en realidad hasta la próxima limpieza-a-fondo, que nunca es a-fondo sino a-medias. Los papelotes son envoltorios, embalajes, cartonajes que en un principio son admitidos bajo su inocente aspecto de útiles (siempre viene bien, nunca sabes cuándo vas a necesitar...) y luego, una vez desenmascarada su identidad troyana son irremediablemente condenados al descuartizamiento y al destierro. Intento librarme de papeles, papelitos y papelotes con furor iconoclasta, sometiéndolos al fuego purificador cuando no llenando bolsas con ellos, bolsas que tras un somero tratamiento -eliminación de nombres, direcciones, números de cuenta- se encaminan hacia el reciclaje. Entretanto, incapaz de poner orden, clasificar, ordenar -seguros aquí; informes médicos allá; hipotecas aquí; seguridad social allá; declaraciones de renta aquí; garantía de aparatos allá; manuales aquí; contratos de teléfonos allá; internet aquí...- amontono los papeles importantes en un único cajón de/sastre donde ya están rebosando, reclamando imperiosamente la llegada de Tiempos Mejores... &lt;/p&gt;

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		<id>http://www.espacioblog.com/rrodrigo/post/2008/01/01/ritual</id>
		<title>ritual</title>
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		<issued>2008-01-01T14:29:38+00:00</issued>
		<updated>2008-01-02T10:37:58+00:00</updated>
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&lt;p&gt;Henos aquí vivos y coleando después de sobrevivir a la serie de rituales que el fin de año comporta. Rituales de banquetes familiares, rituales de regalos, de músicas, rituales con restos de significado religioso superpuesto a festividades paganas, En el fondo es toda una serie de celebraciones en torno a lo evidente: el tiempo se nos revela en ciclos anuales, la naturaleza impone la ley general del eterno retorno, oscuridad, penumbra, luz, penumbra, oscuridad... de suerte que todo parece morir para renacer de nuevo. La humanidad &quot;salvaje&quot; -o preurbana, anterior a la actual civilización urbana en que la mayoría de la población vive en ciudades, ajena a los ciclos naturales, solamente pendiente de la predicción meteorológica- tenía muy claro que la propia naturaleza -mejor, Naturaleza- decidía continuar con el eterno ciclo, decidía renacer de nuevo en primavera, florecer, germinar, producir nuevos frutos, nuevas crías. Por eso la Naturaleza era reverenciada, se agradecía cada fruto recogido, cada animal cazado, cada tronco cortado, a la vez pidiendo perdón por la vida truncada y dando gracias por el sustento. Nosotros tomamos demasiado, sin siquiera agradecer, cortamos, talamos, violentamos a la Naturaleza y todo lo que se nos ocurre es cambiar de calendario, pensar que el año es nuevo y que la vida puede ser algo mejor durante ese breve ciclo. Feliz año. &lt;/p&gt;

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		<id>http://www.espacioblog.com/rrodrigo/post/2007/11/25/la-fageda</id>
		<title>La fageda</title>
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		<issued>2007-11-25T19:48:36+00:00</issued>
		<updated>2008-01-01T01:09:46+00:00</updated>
		<content type="text/html" mode="escaped">		
&lt;p&gt;La fageda (hayedo) d'en Jordà forma parte del parque natural de La Garrotxa, (comarca cuya cabecera el Olot, en Girona), una zona moldeada por volcanes cuyos cráteres hoy se adivinan en cada monte, en cada colina. La fageda se extiende sobre una zona montañosa salpicada de rocas y piedras naturalmente, de origen volcánico. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Estos días el suelo está alfombrado con varias capas de hojas, amarillentas, cobrizas, que cubren el terreno ondulado hasta donde se pierde la vista, confundiéndose con las pocas que quedan en los árboles, de color dorado y rojizo. Los troncos forman un enrejado vertical en tres dimensiones, gris plata en la parte expuesta a los rayos solares y pardo negruzco en la parte orientada al norte. Aparte de los troncos, del mar de hojas muertas emergen piedras y rocas, cubiertas en parte por musgo, un musgo del color verde más intenso que pueda haber visto en toda la vida, un verde increíble, impensable, que primeramente hace pensar que la vista, adaptada al tono cobrizo de las hojas, hace aparentar más verde al verde... pero luego impone la realidad de que realmente el musgo es más verde allí, como la hiedra, que a veces tapiza el suelo (¿cómo demonios no está cubierta por tres capas de hojas como el resto del terreno?) y a veces trepa por los troncos de las hayas, una hiedra de hojas verdes, verdes reverdes como el mismo musgo. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Pese a que en fin de semana el número de visitantes es importante, y que éstos parecen aborrecer el silencio, es posible abandonar el camino señalizado, perderse en la fageda y disfrutar en solitario de la imponente presencia del otoño hecha bosque. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;

		</content>
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		<id>http://www.espacioblog.com/rrodrigo/post/2007/11/02/sitges</id>
		<title>Sitges</title>
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		<issued>2007-11-02T23:57:54+00:00</issued>
		<updated>2007-11-06T22:24:50+00:00</updated>
		<content type="text/html" mode="escaped">		
&lt;p&gt;Las luces del paseo marítimo apenas iluminan unos metros más allá de la estrecha franja de arena que no cubre la marea alta. Más allá, hasta el invisible horizonte, todo es negrura. Negro el cielo, negro el mar. En el límite de la visión surge un leve gris, como un vago resplandor que emerge de la negrura, avanzando hacia la playa en una línea que al acercarse a la arena se revela como una cresta de espuma, más y más blanca a medida que se aproxima a la orilla iluminada. Estalla en un sonido seco, prolongado por el hervor de la espuma, espuma que avanza rugiendo hacia la orilla, en una línea uniforme, rota aquí y allá, discontinua, para prolongarse poco después en un nuevo estallido. La espuma resuena, casi resplandece en cada ola, en ciclos apenas predecibles de suavidad y fuerza. Un mar invisible se hace espuma al abrazar la orilla, al deshacerse en ella, siempre igual, siempre diferente. Su sonido rítmico se impone a nuestros pensamientos, convirtiendo nuestra reflexión en contemplación. Vemos, oímos, una ola, otra y otra, sin cesar... Nuestro pensamiento se acopla a su ritmo y percibe su inmensidad. Durante millones de años ese vaivén sonoro, esa sucesión imparable. preside el encuentro entre agua y tierra. Al percibirlo nos sentimos como un grano de arena de la inmensa playa, como una gota del inmenso océano. &lt;/p&gt;

		</content>
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		<id>http://www.espacioblog.com/rrodrigo/post/2007/09/23/ole</id>
		<title>OLÉ</title>
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		<issued>2007-09-23T13:54:13+00:00</issued>
		<updated>2007-11-06T08:14:11+00:00</updated>
		<content type="text/html" mode="escaped">		
&lt;p&gt;Estamos en el siglo XXI. Hasta bien entrado el XX el año 2000 ha sido una fecha mítica, en que el futuro se haría realidad. Viajes espaciales -no simplemente a la cercana Luna-, medicinas milagrosas, coches voladores, teléfono-visión... una serie de esas metas mágico-científicas se han alcanzado y superado con creces, otras no han cumplido las expectativas. Y el hombre no se ha hecho más &quot;moderno&quot;, es el mismo, con otros cachivaches, en un mundo más acelerado, más masificado. Las viejas supersticiones subsisten. La magia, el misterio, lo desconocido continúan llenando las zonas oscuras de nuestra mente, que son muchas. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En una sociedad que nos fragmenta, nos aísla, nos valemos de las ceremonias de masas para sentirnos parte de un colectivo... para no sentirnos solos frente a un universo complejo, desconocido y que funciona sin nuestro permiso (y sin que nos enteremos de gran cosa) &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El futuro no nos ha traído la liberación de la humanidad, sino nuevas formas de esclavitud. La explosión de la información no ha traído más sabiduría, quizá ni más conocimiento. Los métodos de control son más sutiles y más eficientes. Espectáculo es igual a negocio. Viejos, ancestrales atavismos perviven y reviven gracias a la televisión y demás medios de comunicación.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El toreo no es una excepción. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La sensibilidad va cambiando. Mal que pese, progresamos y vamos dejando atrás actitudes y costumbres que ahora se nos antojan indignas de gentes civilizadas. Arrojar una cabra desde un campanario es una salvajada, aunque haya sido año tras año el plato fuerte de fiestas en algunos pueblos cuyos moradores, evidentemente, no ven malicia ni crueldad en ello. A fin de cuentas sólo es una cabra, y es divertido. También son divertidísimos, al parecer, e imprescindibles en tantas fiestas mayores, diversos espectáculos -llamémoslo así- en que el toro es protagonista y víctima: encierros, toros sogados, toros de fuego y afines que terminan en general con la muerte cruel de los animales tras una agonía en que jóvenes y no tan jóvenes, animados por el número y el alcohol, ofician de crueles torturadores demostrando de paso su hombría, que en el fondo parece ser el quid de la cuestión. Se tiene o no se tiene. Si tienes, acércate al toro. Si no tienes... puedes quedarte viendo el espectáculo junto a las mujeres... &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Claro que el toreo es otra cosa. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Está el placer estético. El ritual del toreo, toro frente a torero; fuerza ciega, primitiva, animal, frente a inteligencia, saber hacer; Goliat frente a David, en un ballet mágico, la bella y la bestia (el toro hace de bestia, el torero viste con estética femenina). El sol colabora, hace brillar los bordados que ornamentan los trajes toreros, hace brillar la sangre del toro, aviva los colores de capotes, trajes, banderillas, flores, banderas. Es cómplice impotente, por realzar cuanto pueda haber de bello en tan cruel celebración. Está la música, alegre y triste a la vez, que completa el círculo de la estética de la fiesta.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El toro está condenado de antemano. Ha de luchar en un terreno pensado para cortarle cualquier vía de escape, de retirada. Está rodeado de hostilidad. Se ve obligado a luchar como sabe, a embestir ciegamente. El toro se enfrenta a un matador, está claro que es un profesional de matar toros. Un profesional que lleva toda su vida ejerciendo tan noble oficio, aprendiendo desde muy temprana edad cómo se engaña al toro, cómo se le reduce y cómo se le mata, aprendiendo de los que saben.. ¿y el toro? ¿puede aprender de su enemigo? Un toro que ha sido toreado en tientas y otras suertes no sirve para la lucha a muerte que es la corrida. El toro de lidia ha de ser noble -es decir, embestir ciegamente, sin desviarse de su primitivo objetivo. Si llega a aprender que la muleta es un engaño o a descubrir que el cuerpo del torero es el blanco eficaz de su furia, se convierte en un resabiado, peligroso por romper reglas del juego que siempre juegan en su contra... por no dar juego, sencillamente. El juego consiste en fuerza ciega, viril, contra inteligencia que atrae, que seduce, engaña y lleva a la muerte. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Un sacrificio que no tiene nada que ver con el respeto de los pueblos que llamamos primitivos por la naturaleza, por el animal al que se pide perdón por matarlo para alimentarse de él, perdón al árbol que hay que talar, perdón y gracias-. Nada que ver. Somos superiores, estamos en la cúspide de la pirámide y lo que hay debajo nos pertenece. El perro, fiel amigo, El caballo, noble bruto. El toro, fiereza ciega.... Y nosotros fieles a la promesa bíblica, aparte de crecer, multiplicarnos y llenar la tierra, dominando a las criaturas, creadas para que las dominemos. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La muerte del toro es EL espectáculo. El toro ha de morir. El toreo es simplemente un sacrificio en que la víctima es un animal que pretendidamente puede luchar por su vida. Conviene al espectáculo mantener el insostenible argumento de que el toro puede salvarse. También conviene que de tanto en tanto el torero muera, o al menos sea herido. Al espectador le anima la secreta y remota esperanza de presenciar una tragedia en vez de un sacrificio. La tragedia consiste en que el sacrificador sea sacrificado. Siempre hay la posibilidad... Cada espectador abriga la secreta esperanza de presenciar una muerte trágica, secretamente apoya al toro y adora al torero. Si éste muere joven y triunfador pasará a engrosar el santoral (que no martirologio) de la fiesta -con incalculables consecuencias mediáticas que podrían hacer pensar a más de un torero que para los suyos vale más muerto que vivo-. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Los gladiadores se han enfrentado a fieras y a otros luchadores. Placer estético: música, un ritual codificado desde principio a fin, sol, color, la excitación de la multitud, la presidencia indultando o condenando, el pueblo animando o rechazando... ¿nos suena familiar? La excitación del combate, el color y el olor de la sangre, el lamento de impotencia del vencido... Sangre... Sacrificio... Los aficionados al toreo se sentirán ofendidos por la comparación. Por supuesto. Es difícil reconocer la crueldad en uno mismo o en el propio bando. En tiempos no muy lejanos los caballos de los picadores no llevaban peto. Naturalmente el toro alcanzaba al caballo y con frecuencia las tripas del caballo se salían por las heridas. Si éstas no eran mortales, los caballos eran remendados in situ y volvían a salir a cumplir su destino. Un hermoso espectáculo. Cuando se impuso el peto para proteger a los caballos los puristas pusieron el grito en el cielo. No es lo mismo, clamaban, el toro no se encelará con el caballo si sus pitones no encuentran carne que perforar, así que su embestida no será igual y las varas no cumplirán su misión... Ahora pocos se atreverían a propugnar que los caballos de los picadores aguanten sin peto la embestida del astado, pocos disfrutarían con el espectáculo de dos, tres, cuatro... caballos destripados por toro. La sensibilidad, mal que pese, progresa. Una vez que uno llega a ser consciente de que la fiesta está basada en el maltrato a un animal que decimos fiero y noble, el espectáculo se hace simplemente insoportable.&lt;/p&gt;

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		<title>Tenemos que hablar...</title>
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		<issued>2007-07-09T23:16:31+00:00</issued>
		<updated>2007-11-06T08:02:32+00:00</updated>
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&lt;p&gt;Al verlas entrar pensó &quot;madre e hija, sin duda&quot;. Bien vestidas, bien parecidas, la madre luciendo anillos, collares y pendientes, la hija con una discreta cadena de oro y apenas maquillada. Mientras desde la puerta la madre, con un impreciso acento extranjero, preguntaba &quot;-La gestoría ¿verdad? ¿aún está abierta?&quot;, él contestando como un autómata &quot;-Sí señora, pasen, por favor...&quot; no tenía ojos más que para la belleza serena de la hija, ojos azules, nada delgada. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Se despertó en él de nuevo esa sensación turbadora que le asaltaba a la vista de determinadas personas, ese regusto de novedad y familiaridad a la vez, esa urgencia por conocer y darse a conocer, esas ganas de gritar &quot;llevo toda mi vida esperándote&quot;, ese impulso que tantas veces había acallado por miedo al rechazo, al malentendido. No pudo evitarlo. A sus veintimuchos años no había sentido una sacudida igual. La bella lucía un escote generoso que se entreabrió al acomodarse ella en una silla frente al mostrador, dejando entrever el inicio de unos senos blanquísimos entre los que deseó perderse, perder la cabeza, el alma, la vida....&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Habló la madre. Quería saber a nombre de quién figuraba una finca en la zona alta, de casas con jardín, pocos vecinos, barrio tranquilo y seguro donde los haya. &quot;El ático derecha de la calle Fresnos 3. Nosotras vivimos en el ático izquierda&quot;. Él volvió a centrar su atención en la madre. &quot;-Sí señora, podemos conseguirle la información -respondió- pero usted puede obtenerla directamente del Registro por mucho menos de lo que le costará a través nuestro...&quot; &quot;-Claro, joven, gracias por su honradez, pero si voy directamente al Registro tendré que dejar mi nombre y dirección, y quiero discreción, tengo mis motivos...&quot; Él iba a contestar, pero ella miró a izquierda y derecha como para asegurarse de que no había nadie más en el despacho y bajando la voz, casi en un susurro, continuó &quot;estuve secuestrada en esa casa, primero me interrogaron para asegurarse de lo que sabía...&quot; Él no se atrevió a responder, asintiendo apenas con la cabeza &quot;y después me drogaron para hacerme olvidar todo, pero los recuerdos vuelven cuando menos lo espero. Recuerdo una habitación insonorizada, las paredes totalmente recubiertas como de embalajes de cartón para huevos, la luz en la cara, un sillón como de dentista donde me sujetaban con correas pies y manos, y esas inyecciones...&quot; Se interrumpió como lamentando haber hablado demasiado. &quot;No hablo de esto con nadie, pero usted me inspira confianza -siguió- Ahora gracias a la ayuda del profesor Téllez voy recuperando el equilibrio. Me trata con calmantes e hipnosis&quot; terminó. Él asintió con la cabeza, incapaz tanto de seguirle la corriente como de contrariarle. &quot;Parece chiflada, pero al menos está en buenas manos&quot;, pensó. El profesor Eugenio Téllez Téllez (&lt;small&gt;*nombre supuesto, por supuesto*&lt;/small&gt;) era un archiconocido siquiatra que se las arreglaba para intervenir continuamente en debates y foros televisivos, con columna semanal en la prensa, libros publicados y que no le hacía ascos a aparecer como jurado en programas menos serios. La expresión de la hija era tranquila, él diría resignada, como acostumbrada a seguir la corriente a la madre, que al parecer feliz de tener un oyente tan atento, prosiguió bajando aún más la voz: &quot;-El piso es una tapadera del SECOM&quot; &lt;small&gt;-Servicio de contraespionaje militar-&lt;/small&gt;. &quot;Sin querer me enteré de cosas que no deben saberse...&quot; continuó la madre. &quot;Necesito esa información con urgencia, ¿cuándo puedo tenerla?&quot; &quot;-Con toda seguridad mañana mismo, me encargaré personalmente de obtenerla y a estas horas estará a su disposición. ¿Quieren venir a recogerla, enviarán un mensajero o... prefieren que se la haga llegar en persona?&quot; &quot;-Por Dios, joven, no quisiera abusar de su amabilidad...&quot; protestaba la madre; él mintió &quot;-Tengo que pasar cerca de su casa mañana después de cerrar. Voy en moto y no me cuesta absolutamente nada llevarles el informe personalmente&quot; &quot;-¿Sería TAN amable...? ¿has visto, Francesca, qué señor TAN amable? La hija asintió en silencio, mirándole a los ojos. En su mirada, él creyó ver una silenciosa pero desesperada petición de socorro. Sus ojos parecían decirle &quot;sálvame, ayúdame a alejarme de ella&quot;. &quot;No será fácil -pensó- parece una paranoica llena de inteligencia, de las que no dejan cabos sueltos. Tras pagar el importe de la gestión -sin nombres ni factura- marcharon sin que la bella hubiera abierto la boca.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El día siguiente transcurrió con desesperante lentitud. En su mente sólo había un nombre, Francesca, y la fugaz imagen de su busto generoso, y la determinación de volver a verla a toda costa, de hablarla, de conocerla. El informe del registro se hizo esperar más de lo que hubiera querido. Finalmente llegó un correo electrónico con la información solicitada. Imprimió. Leyó con atención. Un piso ático de más de cien metros cuadrados, vendido a una sociedad hace ya quince años. Sin movimiento. Nada sospechoso, también demasiado tranquilo... salvo un detalle. El administrador único de la sociedad era un médico. Doctor Eugenio Téllez Téllez. Así que la madre elaboraba sus fantasías con su siquiatra. Seguro que le conocía desde hacía tiempo, siendo vecinos de piso. De pronto, como un relámpago de evidencia, le asaltó la duda. ¿Y si la historia fuera cierta? Si el piso era como la madre decía un nido de espías, una tapadera, entonces ella estaba en manos de su enemigo, el siquiatra sería el manipulador número uno y estaría jugando con ella como un gato con un ratón... No veía llegar el momento de cerrar. Finalmente, cinco minutos antes de la hora comenzó a apagar el ordenador, despachó sin atenderlo a un cliente de última hora, cogió el informe, lo metió en su bolsa y en su moto se dirigió a la casa. Aparcó un par de calles más arriba y examinó la casa. El ático izquierda -rápidamente se situó en relación con el portal- tenía una terraza llena de plantas, una mesa de jardín y sillas; era sin duda el piso de ellas. El ático derecha, sin dar sensación de abandonado, parecía vacío. Apenas un par de tiestos -cuidados, eso sí-, persianas bajadas que no parecían haber sido limpiadas a fondo desde hacía años... Había aparcamiento subterráneo en el sótano, con entrada por la parte trasera. Al portal, en la delantera, se accedía a través de un pequeño jardín con reja, pero no cerrado. Antes de que llegara a llamar al timbre del ático izquierda salieron dos niños dejando la puerta abierta, así que entró. Examinó los buzones; pocos nombres, alguno extranjero, en general los rótulos indicaban solamente el piso, ático derecha y ático izquierda no eran la excepción. Había ascensor y una puerta, con llave, hacia el aparcamiento. Subió piso a piso hasta el tercero, que era el ático. Dos puertas, rotuladas derecha e izquierda. En ese momento se sintió estúpido porque no sabía el nombre de la madre. Tanta privacidad, tanto encargar la información y hacer factura a nombre de otro cliente, y resulta que no sabía para quién estaba trabajando. Solamente el nombre de la hija, Francesca, que tantas veces había repetido para sí con aire soñador. Todo el día imaginando el momento de entregar el informe, imaginando que Francesca sería quien se precipitara a abrir la puerta, urdiendo estrategias, pretextos y maneras de poder verla de nuevo... Ahora que llegaba el gran momento se encontraba en un edificio extrañamente silencioso, tan sólo con lejana algarabía de niños jugando en el jardín, indeciso delante de una puerta cerrada, ansioso por llamar, temeroso de hacerlo, deseando y temiendo ser recibido, tan espantado por la posibilidad de bregar con una madre paranoica como por la hipotética certeza de su historia de espías. Armándose de valor, llamó al timbre. El sonido le sobresaltó. Siguió un largo silencio roto apenas por ruidos lejanos. Nadie. Nada. Volvió a llamar. Era evidente que no estaban en casa. Contrariado, pensó que no era prudente dejar el informe en el buzón. Quizá esperaría en la calle, probablemente no tardarían en aparecer. Se situaría en la calle tratando de abarcar tanto la entrada de coches por detrás como la de peatones por delante... Iba a comenzar a descender cuando observó que la puerta derecha no estaba cerrada. Estaba entreabierta. Al diablo, con cualquier pretexto podía meter la nariz y salir de dudas. Diría que se había confundido de puerta, que le esperaban en la otra... Empujó suavemente la puerta, que cedió y quedó abierta a medias. El interior estaba oscuro. &quot;Francesca, señorita Francesca&quot;, llamó. Silencio. &quot;¡Hola!&quot; alzó la voz, &quot;¿hay alguien?&quot; Silencio. Finalmente se decidió a asomarse. No pudo distinguir nada. &quot;Hola, señorita Francesca, ¿están ustedes ahí?&quot; El ruido de su corazón no le permitía distinguir ningún otro sonido. Casi sin darse cuenta, como guiado por una fuerza invisible se encontró dentro del piso. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Comenzó a reorganizar sus impresiones poco a poco. El firmamento de estrellas que podía ver con los ojos cerrados parecía girar en torno a un monumental chichón que desde su coronilla latía a cada pulsación de su corazón. Aparte de la evidencia de que había perdido el conocimiento a causa de un golpe en la cabeza, podía darse cuenta de que estaba atado, sujeto de manos y pies a un sillón como de dentista, con un foco delante deslumbrándole, a pesar de lo cual pudo distinguir las paredes recubiertas como de embalajes para huevos. Un rostro apareció delante de su cara. Pese al gorro y la mascarilla pudo distinguir el rostro del doctor Téllez, peligrosamente cerca. Pudo distinguir a contraluz la jeringuilla que el doctor le retiraba de su brazo desnudo cuyas venas resaltaban con una goma atada. Y pese a que todo parecía girar con el fondo de estrellas que no se detenían, a que los oídos le zumbaban todavía, y a que su boca tenía gusto a sangre, seguramente por haberse golpeado cuando cayó al suelo inconsciente, pudo oír perfectamente cómo con la peligrosa suavidad del director de un colegio de jesuitas el doctor le decía &quot;tenemos que hablar...&quot;&lt;/p&gt;

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		<id>http://www.espacioblog.com/rrodrigo/post/2007/06/30/lo-hay-2-</id>
		<title>Lo que hay (2)</title>
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		<issued>2007-06-30T19:17:02+00:00</issued>
		<updated>2008-01-02T03:32:35+00:00</updated>
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&lt;p&gt;&lt;small&gt;Esto son apuntes desordenados, para aclarar ideas y en lo posible suscitar debate y participación...&lt;/small&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;&lt;br /&gt;
quiénes somos&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Somos una pequeña parte de los afortunados del planeta. Tenemos a nuestra disposición la mayoría de sus recursos. Producimos cantidades inmensas de desperdicios y aunque ahora parecemos más cuidadosos seguimos arrojando toneladas de basura por persona cada año. En principio nuestras necesidades vitales están cubiertas, tenemos expectativas de larga vida, acceso a tratamientos impensables años atrás ... &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;¿Somos conscientes de las libertades de que disfrutamos? (bien entendido, libertades conllevan responsabilidades y obligaciones, mis libertades no son ilimitadas en tanto existen las libertades de los demás) Podemos formar parte de asociaciones, clubes, iglesias, sindicatos... sin ser perseguidas/os por ello. Podemos participar en la política local o nacional, por libre o a través de partidos políticos. Podemos expresarnos libremente, informarnos en multitud de sitios -no solamente a través de la radio y televisión oficiales- podemos publicar opiniones sin tener que pedir aprobación de la censura oficial o religiosa. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Disfrutamos otras libertades en apariencia banales como poder bañarse desnuda/o o expresar afecto por personas del mismo sexo. Las leyes nos garantizan con más o menos eficacia que no podemos ser discriminados por razón de sexo, religión o orientación sexual. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Ahora imaginemos que lo cotidiano, tan cotidiano que no lo apreciamos... porque no nos falta, cambia radicalmente. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;No puedes llevar ropa que te gusta porque va contra la moral oficial.&lt;br /&gt;
No puedes estudiar siendo mujer porque sólo los chicos pueden hacerlo.&lt;br /&gt;
No puedes votar porque no hay elecciones, En casos mejores, puedes votar a los candidatos oficiales, En otros casos, los resultados de las urnas son anulados de mil maneras.&lt;br /&gt;
No puedes reclamar cuando en el trabajo te obligan a hacer horas extras no pagadas: no hay sindicatos, la huelga es subversiva, la reclamación es subversión.&lt;br /&gt;
Puedes ser detenido sin garantías, sin que la policía tenga que rendir cuentas al juez.&lt;br /&gt;
Puedes ser enviado a prisión sin juicio, por ser sospechoso o potencialmente peligroso. En muchos sitios puedes simplemente desaparecer: eres detenido y no vuelve a saberse de ti. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;¿Hasta qué punto podemos decir que ignoramos lo que pasa en el resto del mundo? hoy en día el mundo está supercomunicado. ¿Hasta qué punto podemos vivir como si no nos afectara?&lt;/p&gt;

		</content>
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		<id>http://www.espacioblog.com/rrodrigo/post/2007/06/30/lo-hay-1-</id>
		<title>Lo que hay (1)</title>
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		<issued>2007-06-30T19:12:21+00:00</issued>
		<updated>2007-11-06T08:01:25+00:00</updated>
		<content type="text/html" mode="escaped">		
&lt;p&gt;&lt;small&gt;Esto son apuntes desordenados, para aclarar ideas y en lo posible suscitar debate y participación... &lt;/small&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Dónde estamos&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Vivimos en un planeta menor de una estrella menor, en un rincón de una galaxia menor...&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Somos, o creemos ser, una especie inteligente (¿?) que ha alcanzado la capacidad de destruir su propio hábitat -¿será ese nuestro propósito oculto?-. No nos preocupa especialmente la posible existencia de otras especies inteligentes. De entrada sólo podemos imaginarlas en planetas semejantes al nuestro. Ni nos planteamos, fuera de la literatura de ficción, que existan especies de inteligencia superior y civilizaciones que en relación a la nuestra se encuentren a la distancia -hablando en términos estrictamente tecnológicos- que separa al primer mundo y a los últimos aborígenes australianos: aviones, internet, trasplantes, megaciudades... frente a una cultura adaptada a la naturaleza y que no utiliza ni la rueda. Por supuesto, si encontráramos una humanidad más atrasada en algún planeta accesible nos faltaría tiempo para partir en misión civilizadora. Lo cierto es que en la práctica actuamos como si fuéramos únicos y como si los recursos de que disponemos fueran ilimitados. La bendición bíblica comienza a tener un tinte de maldición: &quot;creced y multiplicaos, y llenad la tierra...&quot; Bueno, hemos crecido hasta tocar la Luna, nos hemos multiplicado tanto que estamos llenando la tierra, talando sus bosques, envenenando sus aguas, exterminando sus criaturas. Convertimos las riquezas del planeta en dinero, y el dinero se acumula en menos y menos manos. La parte buena de la situación es que cada vez somos más capaces de ver la sombra del cataclismo amenazándonos...&lt;/p&gt;

		</content>
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		<id>http://www.espacioblog.com/rrodrigo/post/2007/06/23/contra-muro-</id>
		<title>contra el muro...</title>
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		<issued>2007-06-23T17:11:04+00:00</issued>
		<updated>2008-01-27T14:16:46+00:00</updated>
		<content type="text/html" mode="escaped">		
&lt;p&gt;Quieres hacer algo contra el muro que israel levanta en Cisjordania?&lt;br /&gt;
infórmate y actúa: &lt;a href=&quot;http://web.es.amnesty.org/muro-de-israel/saltar.php&quot; title=&quot;http://web.es.amnesty.org/muro-de-israel/saltar.php&quot; id=&quot;link_0&quot;&gt;http://web.es.amnesty.org/muro-de-israel/saltar.php&lt;/a&gt; &lt;/p&gt;

		</content>
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		<id>http://www.espacioblog.com/rrodrigo/post/2007/06/21/uk-publicado-myblog-abril-2006-</id>
		<title>UK   -publicado en myblog, abril 2006-</title>
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		<issued>2007-06-21T22:47:05+00:00</issued>
		<updated>2007-11-06T08:00:14+00:00</updated>
		<content type="text/html" mode="escaped">		
&lt;p&gt;Chico UK&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El contacto físico está excluido entre desconocidos, reglado por normas de urbanidad y de educación. No tocar, no ser tocado. En el autobús se evita chocar, pese a las sacudidas, con los demás pasajeros. En el cine los brazos y los codos se disponen de tal manera que no rocen los del vecino. ¿Y en el avión?&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Viajo a Hong Kong. Avión lleno. A mi izquierda, con un pasillo a su izquierda, una señora que viaja con su familia; a mi derecha, con la ventanilla a su derecha, un chico de apenas dieciocho años, aspecto agradable. Chinos, como la inmensa mayoría de los viajeros. Los asientos son estrechos, sumamente estrechos. Nadie delante -estamos en primera fila de la sección central- y mucha gente detrás. Se hace de noche. No hemos cruzado palabra, fuera de los inevitables gestos de cortesía cuando se distribuye la comida y se retiran las bandejas. Leo un libro, el chico lee otro, la señora está pendiente de su familia, sentada a su izquierda, al otro lado del pasillo. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Penumbra, hora de dormir. Los asientos apenas se reclinan, dada la poca distancia entre filas. Hay que buscar una posición cómoda. Pasa el tiempo. Descanso, pero no duermo. A mi izquierda la señora duerme. A mi derecha el chico parece dormido. El apoyabrazos izquierdo está ocupado por la señora. El derecho por el chico, pero no totalmente. Aventuro mi brazo derecho y puedo apoyarlo. Inevitablemente entra en contacto con el brazo del chico. Nuestros brazos están juntos, en contacto. Calor suave. No es desagradable en absoluto. No hay reacción por su parte. ¿No? Tengo la sensación de que el contacto se hace más estrecho, que su brazo, en lugar de retirarse, se junta más al mío, sin empujarlo para que yo lo retire, sin rechazarlo. Así estamos largo, largo tiempo. Si un brazo se retira lo más mínimo, sin brusquedad, el otro avanza y recupera el contacto. Llega un momento que él se gira hacia su derecha y mi brazo queda aislado, dueño del apoyabrazos, solo...&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El tiempo pasa y no consigo dormir. ¿Y si...? Algo en mi interior me anima a recuperar el contacto. Mantengo mi brazo derecho en el apoyabrazos y me giro hacia la derecha. Mi mano izquierda, por debajo de mi antebrazo derecho, agarra el apoyabrazos primero, y avanza luego en territorio desconocido. Pronto la yema de mis dedos hace contacto con la delgada manta en que el chico está envuelto. Siento nuevamente su calor... Contacto ligero, suave, como casual, de alguien que dormido cambia de posición. No hay rechazo. No hay reacción. ¿No? Algo cambia. Mis dedos no tocan&lt;br /&gt;
su torso como antes. A través de la manta perciben otros dedos que muy suavemente juguetean con ellos, que acarician y se hacen acariciar. El juego dura un buen rato. Estoy adormilado, pero no dejo de hacerme preguntas.. ¿jugamos a estar dormidos? Yo sé que él no duerme, él sabe que yo no duermo, seguimos el juego... sé que lo sabes, y sé que sabes que yo lo sé... ¿es sólo juego? El contacto se pierde, no sabría decir si yo me retiré o si él lo hizo. Me hago una pregunta: ¿me atrevo? y me atrevo, mi mano izquierda busca nuevo contacto mucho más abajo, a la altura de la pierna, los dedos avanzan y pronto entran en contacto, suavemente, presionan luego y lentamente dibujan círculos, así durante unos instantes. Luego se retiran y esperan. ¿Habrá rechazo? ¿reacción? ¿he sobrepasado algún límite? &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Pronto lo descubro. Contacto de nuevo: la pierna se ha desplazado para recuperarlo, busca el contacto con los dedos, se hace acariciar de nuevo. Los dedos giran suave, suavemente, durante unos momentos, una eternidad... y de pronto el escenario cambia, se encienden las luces y todo el mundo comienza a desperezarse. También nosotros debemos cambiar de posición. La magia desaparece. Miro al chico. Rostro impasible, sin la menor señal de complicidad, pero amable. El juego ha acabado, nunca hemos jugado. Hablamos brevemente. Me cuenta que vive en UK, United Kingdom, y visita a su familia en Hong Kong. Yo he de coger otro avión. Pronto aterrizamos. Salimos por separado, cada cual a su destino. &lt;/p&gt;

		</content>
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		<id>http://www.espacioblog.com/rrodrigo/post/2007/06/19/breve-relato-lo-acontecido-tras-rasgar-oscura-boveda-del</id>
		<title>BREVE RELATO DE LO ACONTECIDO TRAS RASGAR LA OSCURA BÓVEDA DEL CIELO FÚLGIDOS RAYOS</title>
		<link rel="alternate" type="text/html" href="http://www.espacioblog.com/rrodrigo/post/2007/06/19/breve-relato-lo-acontecido-tras-rasgar-oscura-boveda-del" />
		<issued>2007-06-19T17:51:00+00:00</issued>
		<updated>2007-11-06T07:59:54+00:00</updated>
		<content type="text/html" mode="escaped">		
&lt;p&gt;Entonces llovió.
&lt;/p&gt;

		</content>
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		<id>http://www.espacioblog.com/rrodrigo/post/2007/06/19/breve-resena-reedicion-</id>
		<title>BREVE RESEÑA     -reedición-</title>
		<link rel="alternate" type="text/html" href="http://www.espacioblog.com/rrodrigo/post/2007/06/19/breve-resena-reedicion-" />
		<issued>2007-06-19T17:48:32+00:00</issued>
		<updated>2007-11-06T07:59:54+00:00</updated>
		<content type="text/html" mode="escaped">		
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Pocas veces se presenta la ocasión de comentar una obra que por&lt;br /&gt;
su originalidad, por su atrevimiento desde su título audaz a su osado&lt;br /&gt;
texto impacta en el lector con la contundencia de un mazazo, le sacude&lt;br /&gt;
desde la médula, remueve oscuros recuerdos, sugiere nuevas lecturas a&lt;br /&gt;
pasados acontecimientos. Nos referimos a &quot;BREVE RELATO DE LO ACONTECIDO&lt;br /&gt;
...&quot;, excúsenos el lector por dispensarle del resto del sugerente&lt;br /&gt;
título que ya anticipa el cuerpo del relato y su consumación. Atentos&lt;br /&gt;
lectores, más conocedores que este humilde crítico de la obra del&lt;br /&gt;
anónimo -intencionadamente anónimo- autor, han apuntado que se trata de&lt;br /&gt;
un relato sobre la tempestad que en 1999 sepultó varios poblados&lt;br /&gt;
andinos tras un inconcebible aluvión de lodo y rocas, borrándolos tanto&lt;br /&gt;
del mapa como de la memoria, por remotos e ignorados. Sería pues un&lt;br /&gt;
relato en primera persona de un sobreviviente, incapaz tanto por su&lt;br /&gt;
idiosincrasia y su escaso conocimiento del rico lenguaje de Cervantes&lt;br /&gt;
como por la inmensidad del dolor causado por la tragedia, de dar más&lt;br /&gt;
detalles, de encerrar en palabras el horror contemplado, la&lt;br /&gt;
desaparición de todo un poblado, familias, pasado, recuerdo, impotente&lt;br /&gt;
ante tan magna tragedia, previsible en sus causas, tanto la&lt;br /&gt;
desforestación provocada por ávidos negociantes madereros, como la&lt;br /&gt;
construcción de miserables poblados en expuestas laderas susceptibles&lt;br /&gt;
de desgajarse al socavar las aguas su inestable asentamiento, sumadas a&lt;br /&gt;
la impensable furia de los elementos, que los últimos años parecen&lt;br /&gt;
indicar que la Naturaleza toma venganza contra la especie humana que la&lt;br /&gt;
violenta sin mesura a escala planetaria; otros lectores defienden&lt;br /&gt;
acaloradamente el carácter, para ellos innegable, de obra de ficción,&lt;br /&gt;
inspirada, eso sí, en similares tragedias y dictada por el carácter&lt;br /&gt;
adusto y profundo del indio, por su lenguaje contenido y preciso y por&lt;br /&gt;
su fatalismo congénito que le impide elucubrar, divagar o detallar&lt;br /&gt;
acontecimientos que escapan a su control. Permítanos el lector remarcar&lt;br /&gt;
la absoluta precisión del relato, la precisa utilización del adverbial&lt;br /&gt;
&quot;entonces&quot; que sitúa el relato en el tiempo, en la historia, en lo&lt;br /&gt;
acontecido; y la absoluta precisión del verbo cuya acción sugiere a la&lt;br /&gt;
vez la causa, el resultado y su consecuencia. Todo ello nos invita a&lt;br /&gt;
recomendar vivamente la obra, indispensable tanto en la biblioteca como&lt;br /&gt;
en la memoria de nuestros lectores, elevada a las cumbres de la&lt;br /&gt;
literatura actual entre los clásicos de nuestros días. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;em&gt;&lt;font size=&quot;1&quot;&gt;-&lt;br /&gt;
broma inocente sobre escritores y críticos. A veces los críticos, con&lt;br /&gt;
perdón y sin ánimo de ofender, hacen de escarabajos peloteros de la&lt;br /&gt;
literatura...&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;small&gt;-publicado en myblog.es/rodrigo 2006/2007-&lt;/small&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/font&gt;
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		<id>http://www.espacioblog.com/rrodrigo/post/2007/06/19/mago-flanagan-reedicion-</id>
		<title>MAGO FLANAGAN    -reedición-</title>
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		<issued>2007-06-19T17:42:07+00:00</issued>
		<updated>2007-11-06T07:59:54+00:00</updated>
		<content type="text/html" mode="escaped">		
&lt;p&gt;El mago Flanagan salió al escenario como en tantas ocasiones, frente al&lt;br /&gt;
público de una pequeña ciudad de provincias en fiestas. Un público&lt;br /&gt;
fácil, deseoso de pasar el rato, ávido de maravillas simples como la&lt;br /&gt;
desaparición de una pecera con un pez plateado que reaparerá al conjuro&lt;br /&gt;
del mago con un pez colorado, en el interior de una caja antes vacía.&lt;br /&gt;
Un público no demasiado maliciado por la televisión, la gran enemiga,&lt;br /&gt;
culpable de la desaparición de la capacidad de asombro del espectador,&lt;br /&gt;
culpable de revelar, en programas de divulgación, los trucos de&lt;br /&gt;
prestigiosos ilusionistas capaces de matar la gallina de los huevos de&lt;br /&gt;
oro por un puñado de monedas. Un buen público, dados los tiempos que&lt;br /&gt;
corren, capaz de dejarse hipnotizar por la agradable voz del mago. Un&lt;br /&gt;
público sugestionable, pese a la televisión, un público deseoso de ver&lt;br /&gt;
lo que el mago quiere (vean, señoras y señores, la caja vacía donde, al&lt;br /&gt;
conjuro de mi voz y con mi varita...), un público dócil, ignorante de&lt;br /&gt;
lo que el mago quiere que ignore, un público de ojo lento frente a la&lt;br /&gt;
rápida mano del mago. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;-Una baraja que yo no tocaré hasta que&lt;br /&gt;
el caballero que amablemente ha subido al escenario ¿señor Germán? haya&lt;br /&gt;
barajado y la gentil señorita que le acompaña, señorita Amalia,&lt;br /&gt;
¿verdad? haya escogido una carta, que en la imposibilidad de enseñar a&lt;br /&gt;
cada espectador, porque en esta magnífica sala somos mucha gente,&lt;br /&gt;
enseñará al señor Germán y al público de las primeras filas y escribirá&lt;br /&gt;
además el nombre de la carta -as de picas, ocho de tréboles o la que&lt;br /&gt;
sea- en un papel que guardará el caballero, señor Germán, una carta que&lt;br /&gt;
yo, con los ojos vendados, después de mezclada con las demás por el&lt;br /&gt;
caballero y de barajar la señorita Amalia, adivinaré y haré aparecer...&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Los&lt;br /&gt;
aplausos premiaron cada número. El mago hizo aparecer pañuelos y&lt;br /&gt;
palomas, desaparecer mesas, conjuró espíritus que surgieron levitando,&lt;br /&gt;
ingrávidos, resplandeciendo tenuemente en la oscuridad. Su voz&lt;br /&gt;
sugerente presidía, guiando la atención de los espectadores hacia el&lt;br /&gt;
punto deseado. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&quot;-Ahora, señoras y caballeros, ruego de su&lt;br /&gt;
amabilidad silencio absoluto mientras cuatro voluntarios, cinco&lt;br /&gt;
valientes, suben al escenario... -No se alarmen, no hay peligro, pero&lt;br /&gt;
han de ser valientes, sin miedo al ridículo.. Señoras y señores, nadie&lt;br /&gt;
quedará en ridículo, lo que suceda en el escenario le pasaría también a&lt;br /&gt;
usted, que no se ha atrevido a subir! -¡Cuatro voluntarios, cuatro...!&lt;br /&gt;
Muy bien, gracias, joven, señor... señor Fernando, siéntese en esta&lt;br /&gt;
silla... Gracias, parejita, la señorita ¿su nombre, por favor? Señorita&lt;br /&gt;
Eva, siéntese en la segunda silla, el caballero en la tercera...&lt;br /&gt;
¿señor? señor Nicolás ¿Nadie más?... Vamos, vamos, no nos comemos a&lt;br /&gt;
nadie... nos falta un voluntario.... ¿sería usted tan amable, caballero&lt;br /&gt;
de la tercera fila? usted, al lado del señor de la chaqueta a&lt;br /&gt;
cuadros... sí, usted mismo, ¿es tan amable de ponerse de pie...?&lt;br /&gt;
perfecto... Señoras y señores, un aplauso para este valiente caballero&lt;br /&gt;
que subirá al escenario, ya que nadie más se ha atrevido... Bien,&lt;br /&gt;
caballero, señor... ¿Germán? señor Germán, usted en la cuarta silla...&lt;br /&gt;
Ahora comencemos, por favor, póngase de pie el joven de la primera&lt;br /&gt;
silla... ¿tiene usted fuego? ¿usa encendedor? bien, luego le pediré&lt;br /&gt;
fuego, mientras tanto piense qué hora puede ser, no mire al reloj...&lt;br /&gt;
¿lleva tabaco? (el mago se acercaba a él, se alejaba de él, acercaba&lt;br /&gt;
sus manos, distraía su atención) Dé la espalda al público... ahora por&lt;br /&gt;
favor, de frente... Pasemos al caballero de la segunda silla. señor&lt;br /&gt;
Nicolás, póngase de pie, por favor...&quot;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El mago iba y venía entre&lt;br /&gt;
los voluntarios, preguntando, haciéndoles avanzar, retroceder, girar, y&lt;br /&gt;
mientras hablaba sus manos pasaban de aquí para allá, rozando,&lt;br /&gt;
acompañando los giros -dése la vuelta por favor, que puedan verle de&lt;br /&gt;
espaldas, gracias... vuelva a su posición...- &quot;Ahora tenemos esta bella&lt;br /&gt;
señorita... ¿lleva pañuelo en su bolso? ¿barra de labios? ¿gafas de&lt;br /&gt;
sol? dése la vuelta, por favor... así, yo le indico... En seguida&lt;br /&gt;
vuelvo con usted... Bien, pasemos a nuestro primer voluntario.&lt;br /&gt;
Caballero, ¿es tan amable de ponerse de pie? Gracias... Señor Fernando&lt;br /&gt;
¿qué le pasa...? ¿se le caen los pantalones? Señoras y señores, no se&lt;br /&gt;
rían... a cualquiera se le caerían los pantalones si le faltara el&lt;br /&gt;
cinturón... ¿es suyo este cinturón? ¿Sí? Tenga usted... ¿Tiene hora?&lt;br /&gt;
¿no? ¿no lleva reloj? ¿no lo encuentra? ¿es éste? ¿sí? póngaselo...&lt;br /&gt;
Gracias por sus aplausos... Ahora vamos a hacer un truco con&lt;br /&gt;
cigarrillos, ¿puede usted darme uno, señor Nicolás? ¿cómo? ¿no&lt;br /&gt;
encuentra su tabaco? Pídale a su compañero... señor Fernando, ¿usted&lt;br /&gt;
tampoco encuentra su tabaco? ¿y su encendedor? ¿no es el suyo? enséñelo&lt;br /&gt;
a su compañero... ¡Vaya! ¡Así que su encendedor está en el bolsillo del&lt;br /&gt;
señor Nicolás...! Señorita Eva, ¿tiene fuego, por favor? ¿sería tan&lt;br /&gt;
amable de abrir su bolso? ¿cómo? ¿no es su encendedor? A ver,&lt;br /&gt;
caballero, ¿es suyo este encendedor? ¿sí? y este tabaco, ¿es suyo? Esta&lt;br /&gt;
cajita de preser... ¡no he dicho nada! ¡no rían, señoras y caballeros,&lt;br /&gt;
no queremos desvelar intimidades de nadie...! A ver nuestro amable&lt;br /&gt;
caballero de la silla primera, señor Fernando, ¿puede decirnos la hora?&lt;br /&gt;
¿no? ¿y su reloj? ¡vaya! ¿es como éste? ¿no? ¿y usted, señor&lt;br /&gt;
Nicolás...? ¿tampoco encuentra su reloj? ¿es éste? ¿y su cinturón?&lt;br /&gt;
¡Caramba! ¿es esta su cartera? Señor&lt;br /&gt;
Germán, tiene una magnífica&lt;br /&gt;
cartera... No, no está en el bolsillo de su chaqueta, está en este&lt;br /&gt;
bolsillo de la mía... una magnífica cartera de piel de cocodrilo, que&lt;br /&gt;
abro, con un documento de identidad que dice &quot;Fernández de la Viuda,&lt;br /&gt;
Federico&quot;... ¿cómo? ¿no se llama usted Germán...? &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Como un&lt;br /&gt;
rayo, el señor Germán saltó sobre el mago, le arrebató la cartera y&lt;br /&gt;
desapareció del escenario entre tramoyas. El señor de la chaqueta a&lt;br /&gt;
cuadros de la tercera fila, en pie, gritaba &quot;¡al ladrón! ¡es mi&lt;br /&gt;
cartera! ¡mi cartera! ¡al ladrón...!&quot; Las luces del escenario se&lt;br /&gt;
apagaron, alguien gritó algo como ¡fuego...! y se produjo una gran&lt;br /&gt;
confusión en que todo el mundo intentó salir a la vez de la sala a&lt;br /&gt;
oscuras. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Al día siguiente el periódico local (El Pregón)&lt;br /&gt;
recogía en su crónica el caso del mago Flanagan, en cuya actuación se&lt;br /&gt;
produjo el robo de la cartera de un rico ganadero, con el importe de&lt;br /&gt;
las ventas de la feria anual en billetes contantes y sonantes, que&lt;br /&gt;
desaparecieron por arte de magia tras una avalancha humana que se saldó&lt;br /&gt;
con veinte heridos leves y cinco de pronóstico reservado. El mago pasó&lt;br /&gt;
la noche en comisaría y al día siguiente fue puesto en libertad sin&lt;br /&gt;
cargos. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Y nunca más se supo. Ni de la cartera, que no&lt;br /&gt;
apareció. Ni del dinero. Ni del mago, que no volvió al año siguiente y&lt;br /&gt;
probablemente se trasladó a Suramérica donde al parecer actúa con el&lt;br /&gt;
nombre de Shiun Chao, el mago oriental. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;small&gt;&lt;br /&gt;
-publicado en myblog 2006/2007-&lt;/small&gt;&lt;/p&gt;

		</content>
	</entry>
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		<id>http://www.espacioblog.com/rrodrigo/post/2007/06/19/susanita-reedicion-</id>
		<title>SUSANITA   -reedición-</title>
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		<issued>2007-06-19T17:34:16+00:00</issued>
		<updated>2007-11-06T07:59:53+00:00</updated>
		<content type="text/html" mode="escaped">		
&lt;p&gt;Demonio de chico, todo el santo día con el ordenador. El caso es que no&lt;br /&gt;
podemos quejarnos de él, en primer lugar no nos ha costado ni un euro,&lt;br /&gt;
todavía me parece increíble cómo pudo ganar el concurso aquél con la&lt;br /&gt;
cantidad de chicos que participaron, todos mayores que él, y lo que&lt;br /&gt;
sabían algunos... ¡un ordenador y un año de conexión gratis! el caso es&lt;br /&gt;
que muchos de esos chicos llevan años dándole al ordenador,&lt;br /&gt;
programando, descubriendo, y él sólo había usado a ratos el viejo&lt;br /&gt;
ordenador de Berta, que lo heredó de su prima... ¿mentiendes? y nada de&lt;br /&gt;
juegos, teclea, teclea frases en inglés o lo que sea, rápido como un&lt;br /&gt;
rayo, ojalá hablara así de rápido, nadie sabe lo que hace, él dice que&lt;br /&gt;
envía instrucciones y programas a servidores, enlaces, dice que entrar&lt;br /&gt;
en un sistema es pan comido.. Su hermana Berta dice de él que es un&lt;br /&gt;
jáquer, ¿mentiendes?, uno de esos que entran en el ordenador de la Casa&lt;br /&gt;
Blanca y hacen que el presidente salga en las fotos con cara de mono,&lt;br /&gt;
aunque bien pocos retoques necesita el tal Bush para parecerlo... &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El&lt;br /&gt;
caso es que sólo tiene diez años, apenas es capaz de decir dos palabras&lt;br /&gt;
seguidas y nunca juega con otros chicos, no he visto chico más&lt;br /&gt;
solitario. Pero parece que se escribe con una tal Susana, se escribe&lt;br /&gt;
por internet, ¿mentiendes? y aunque no suelta prenda para él no debe&lt;br /&gt;
haber más que Susana por arriba y Susana por abajo... Ahora se pasa&lt;br /&gt;
todo el santo día con esa musiquita, mientras él no para de teclear, su&lt;br /&gt;
ordenador no deja de sonar con la melodía de &lt;em&gt;Susanita tiene un ratón&lt;/em&gt;...&lt;br /&gt;
¿de dónde la habrá sacado?... Sí, mujer, aquélla de &quot;&lt;em&gt;Susanita tiene un ratón, un ratón chiquitín, que come chocolate y turrón, y bolitas de anís.&lt;/em&gt;..&quot; El caso es que ayer el móvil de su hermana se puso a sonar con&lt;br /&gt;
la dichosa melodía sin que ella la hubiera cambiado, ella tenía una&lt;br /&gt;
canción de una tal Sakira o como se diga, ¿mentiendes? salió un mensaje&lt;br /&gt;
de llamada oculta y ¡zas! &lt;em&gt;Ti ti ti ti, titititiiií&lt;/em&gt;... el caso es que su&lt;br /&gt;
hermana comentó que a todas sus amigas les pasó lo mismo, a la misma&lt;br /&gt;
hora les sonó a todas el móvil con la dichosa melodía, a todas ellas,&lt;br /&gt;
¿me entiendes? y aunque la quitaban y volvían a poner la que tenían&lt;br /&gt;
antes, a la hora en punto volvía a sonar, llamada oculta ¿mentiendes? y&lt;br /&gt;
otra vez &lt;em&gt;Susanita&lt;/em&gt;... Hoy en el mercado casi no se hablaba de otra cosa,&lt;br /&gt;
todo el mundo diciendo lo mismo, que si un virus... El caso es que los&lt;br /&gt;
periódicos y los telediarios dicen todos lo mismo, que se está&lt;br /&gt;
extendiendo, que las compañías de móviles no saben como pararlo y..&lt;br /&gt;
¿tienes la radio puesta? ¡qué me dices! ¿lo dan como primera noticia?&lt;br /&gt;
¿que todos los móviles del mundo suenan ya con &lt;em&gt;Susanita tiene un ratón&lt;/em&gt;?&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;small&gt;&lt;br /&gt;
-publicado en myblog 2006/2007-&lt;/small&gt;&lt;/p&gt;

		</content>
	</entry>
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		<id>http://www.espacioblog.com/rrodrigo/post/2007/06/17/la-cita</id>
		<title>LA CITA</title>
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		<issued>2007-06-17T17:04:30+00:00</issued>
		<updated>2007-11-06T07:59:36+00:00</updated>
		<content type="text/html" mode="escaped">		
&lt;p&gt;Sábado. Tras una mala noche poblada de fantasmas, de miedos, de&lt;br /&gt;
esperanzas e imaginaciones. Llegó el día de la cita, idea del chico,&lt;br /&gt;
aceptada por él a regañadientes. Él se sentía cómodo con su relación&lt;br /&gt;
que ya duraba un año, visitando cada uno el blog del otro, él -después&lt;br /&gt;
de pasarse a un ordenador potente y a conexión de alta velocidad, para&lt;br /&gt;
poder recibir vídeos, canciones...- aprendiendo cosas de rabiosa&lt;br /&gt;
actualidad servidas por el chico; el chico -Kikke- desmontando los&lt;br /&gt;
relatos publicados a costa de tanto esfuerzo (&quot;Matu, te has pasado&lt;br /&gt;
esta vez, y además no es nada original&quot;) y de tanto en tanto haciéndole&lt;br /&gt;
sufrir con su silencio, una semana entera sin visitas, sin comentarios,&lt;br /&gt;
sin publicar... Una relación con fronteras tácitamente definidas. Nada&lt;br /&gt;
de nombres. Cada uno su apodo, Kikke y Matu -Matusalén-; nada de&lt;br /&gt;
fotos, direcciones ni teléfonos. Nada de datos personales, aunque el&lt;br /&gt;
chico quiso dejar bien clara su edad, pero nada de fechas; a pesar de&lt;br /&gt;
todo pronto se habían dado cuenta de que vivían relativamente cerca el&lt;br /&gt;
uno del otro. Y ahora Kikke empeñado en que debían conocerse, en que&lt;br /&gt;
debían verse cara a cara YA, había planeado los detalles del encuentro,&lt;br /&gt;
este sábado en el centro comercial, con una gorra roja cada uno para&lt;br /&gt;
poder identificarse, sin dar alternativas, como un ultimátum. Él había&lt;br /&gt;
aceptado con verdadero miedo. Miedo a perder una relación hasta&lt;br /&gt;
entonces sin importancia -sabía que intentaba engañarse a sí mismo- y&lt;br /&gt;
que de repente le hizo verse tan frágil, tan vulnerable, pendiente de&lt;br /&gt;
la iniciativa de un chico de doce años, con miedo a que la relación tan&lt;br /&gt;
cómoda hasta entonces, tan satisfactoria, cambiara radicalmente.&lt;br /&gt;
Imposible que todo siga igual después de conocernos. ¿Y si Kikke no es&lt;br /&gt;
el muchacho de doce años que dice ser? ¿Y si me encuentra viejo y&lt;br /&gt;
vulgar? A partir de los cuarenta todos somos viejos para los chicos; no&lt;br /&gt;
soy expiloto de pruebas, ni campeón de karate, ni he dado la vuelta al&lt;br /&gt;
mundo en catamarán... ¿Sabrán sus padres que tiene un amigo en&lt;br /&gt;
internet? ¿Pensarán que soy un peligro para el chico? Tantas veces le&lt;br /&gt;
he dicho que no esconda mi existencia, que les hable de nuestros&lt;br /&gt;
contactos, y él parece encantado con vivir una relación secreta, ni&lt;br /&gt;
siquiera conocida por sus amigos, con un abuelo virtual.. Con la&lt;br /&gt;
histeria que la amistad o simple relación de un mayor con un niño&lt;br /&gt;
desata en tantos padres, tantos educadores y tantos censores... (No es&lt;br /&gt;
normal. ¿No te parece raro que un viejo envíe mensajes a un niño, que&lt;br /&gt;
chatee con él, que jueguen a ajedrez por internet? ¿Qué buscará en&lt;br /&gt;
realidad?) &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Pensó en su nieto Eric. Si su padre no hubiera muerto en ese estúpido&lt;br /&gt;
accidente, si su madre no estuviera tan resentida con toda la familia&lt;br /&gt;
paterna, si no se hubiera casado de nuevo con ese influyente abogado...&lt;br /&gt;
entre los dos se las habían arreglado para que el chico no tuviera el&lt;br /&gt;
más mínimo contacto con la familia paterna. Cinco años sin ver a Eric,&lt;br /&gt;
sin una foto, sin una felicitación, sin una llamada... Y ahora podía&lt;br /&gt;
perder una relación que, sin habérselo planteado hasta entonces,&lt;br /&gt;
llenaba ese vacío. Dejaría de ser el amigo secreto de Kikke, no&lt;br /&gt;
compartido con nadie, el abuelo virtual, sabio a sus ojos de niño,&lt;br /&gt;
siempre sorprendiéndole con sus puntos de vista razonados, chocantes&lt;br /&gt;
pero estimulantes, diferentes, abriéndole puertas, descubriendo puntos&lt;br /&gt;
de interés insospechados. Serio, reprendiéndole a veces, pero lleno de&lt;br /&gt;
cariño y sincero interés. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Llegado al punto de encuentro, cerca de los multicines, enfrente de la&lt;br /&gt;
tienda de chuches, sintiéndose incómodo -más bien ridículo- con la&lt;br /&gt;
gorra roja, buscó inútilmente un chico con igual atuendo, imaginándose&lt;br /&gt;
espiado, seguido por cámaras de seguridad, vigilado como sospechoso. Al&lt;br /&gt;
fin, entre la tanta gente entrando y saliendo de las tiendas o haciendo&lt;br /&gt;
cola para comprar entradas o entrar a los cines divisó un chico con&lt;br /&gt;
gorra roja, solo, con la gorra del revés, visera hacia atrás, que a su&lt;br /&gt;
vez parecía buscar a alguien. Se miraron, se escrutaron. Entonces él&lt;br /&gt;
siguió el protocolo establecido por el chico, giró la visera de su&lt;br /&gt;
gorra hacia atrás, como la del chico; el chico a su vez giró la visera&lt;br /&gt;
hacia delante... ¡contacto! ¡no hay duda! un chispazo mágico, cada uno&lt;br /&gt;
percibió en el otro la misma certeza &quot;¡es ÉL!&quot;. Y estuvo al borde del&lt;br /&gt;
infarto cuando el chico, cuya cara le fue pareciendo más y más familiar&lt;br /&gt;
a medida que se acercaba (¿Eric?) salió corriendo hacia él como un&lt;br /&gt;
guepardo, saltó como un tigre con los brazos abiertos y se colgó de su&lt;br /&gt;
cuello, estrujándole en un abrazo de oso, repitiendo ¡abuelo!,&lt;br /&gt;
¡abuelo!.. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;small&gt;-publicado en myblog hace 1 año y dos días...-&lt;/small&gt;
&lt;/p&gt;

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