Vodka Lemon

Esta película escrita y dirigida en 2003 por Hiner Saleem (un exiliado político del kurdistán que reside en París) cuenta una historia muy sencilla:
Hamo es un militar retirado con una pensión ínfima que no le permite sobrevivir. Vive en una aldea perdida de Armenia y cada día pone sus esperanzas en la posibilidad de que su hijo emigrado le envíe algo de dinero. Acude a diario al cementario para contarle a su difunta esposa cómo marchan las cosas, que por regla general marchan fatal. Solo dos cosas le ayudan a sobrevivir: los enseres domésticos que trabajosamente traslada a pie hasta la ciudad más cercana para malvenderlos (un armario, un televisor…) y el recuerdo de una viuda aún atractiva con la que coincide cada día en el trayecto de vuelta desde el cementerio…

Se trata pues de una peli de mimbres narrativos extremadamente livianos, con escasos diálogos, fotografíada con un gusto exquisito por Cristophe Pollock (hay que darle un 10), y a medio camino entre el drama y la comedia. Para aquellos que conozcan el cine de Aki Kaurismaki les diré que tengo la impresión de que a Saleem le entusiasma el cine del director finlandés, lo que se hace patente en varios momentos de la peli (esa música cutrecilla de fondo con personajes que no hablan…jeje). Ahora bien, si el cine Kaurismaki tiene –en mi opinión- un trasfondo de humor ácido calladamente salvaje, Saleem en cambio conduce Vodka Lemon hacia la sonrisa y el desenfado, con un tono conciliador y muy dulce por momentos.

Vodka Lemon se desenvuelve ante nuestros ojos pausadamente, mostrándonos sin prisa el paisaje y el drama cotidiano de los personajes. Atendiendo únicamente a detalles aparentemente nimios la historia se desenvuelve sin la menor estridencia, con la ayuda de una bso discreta y eficiente.
Al comienzo de la peli vemos una cama dorada que viaja sobre la nieve. Es el primer aviso de que la fuerza de esta película reside únicamente en sus imágenes (a veces extrañas, inesperadas, otras veces muy poéticas), lo que revela en Saleem a un cineasta de talento y muy prometedor.

Es una peli que recomiendo sin reservas a todos los que interese el cine actual de calidad, pero especialmente a aquellos que se encuentren sensibilizados por la causa kurda y que disfrutaron de cintas recientes como Las Tortugas También Vuelan (del también kurdo iraquí Bahman Ghobadi). Como ya todos sabéis, el pueblo kurdo se encuentra desde hace años repartido entre Irán, Irak, Armenia y Turquía, provistos de una identidad propia, pero sin derechos reconocidos, en una situación similar a la del pueblo saharaui.
- Oiga ¿Por qué lo llaman Vodka Lemon si solo sabe a almendras?
- Armenia es así.








































Anta dijo
Gracias por la recomendación. Estuve tentada a alquilarla en varias ocasiones y no me decidía. "Las tortugas también vuelas" me gustó mucho, asi que ya no me lo pienso más.
Un saludo.
7 Febrero 2006 | 11:02 PM