Lotte Reiniger

Existen creadores cuya obra no tiene ni puede tener continuación tras de sí. A lo largo de su vida recogen aquí y allá las cosas que le son útiles, y con labor callada ofrecen lo que saben hacer, quizás lo único que saben hacer, y como nadie más se atrevería a hacerlo. Es el caso de Lotte Reiniger (1899-1981) y sus películas de siluetas.
Reiniger sintió desde muy pequeña fascinación por las siluetas recortadas, por el teatro de sombras (un género que hunde sus raíces en Asia desde hace ya mil años), y por las posibilidades creativas del cine.

Una película de siluetas es una solución intermedia entre el teatro de sombras y lo que conocemos como dibujos animados, sin ser ninguna de las dos cosas. Reiniger colocaba sus recortes articulados sobre una pantalla iluminada (con distintos fondos para ambientar en cada caso) y los filmaba fotograma a fotograma añadiendo pequeños cambios. 24 imágenes por segundo. Resultado: siluetas negras que discurren con ilusión de movimiento, es decir, la técnica del stop-motion aplicada, no a objetos tridimensionales, sino a formas cerradas (siluetas) que dejan al espectador imaginarlo prácticamente todo.

Con estas únicas herramientas (cartón de color negro, tijeras, pantalla iluminada, cámara de grabación, un estudio oscuro para el trabajo), y la ayuda constante de su marido, el realizador Carl Koch, Lotte hizo algunas cosillas muy curiosas en los años 20 y 30 principalmente, aunque no dejó de recortar figuras y grabar cortos hasta el final de su vida (dicen que siempre llevaba unas tijeras encima, y que a menos que te descuidaras te hacía tu propia caricatura a golpe tijera).

Se inspiraba en cuentos y leyendas: para su único largometraje, Las Aventuras del Príncipe Achmed (realizado en un modesto estudio entre 1923 y 1926), refundió varias historias de Las Mil y Una Noches. Nunca se había hecho nada parecido. La vivacidad de las figuras y su capacidad para sugerir las emociones, el ingenio, la compleja técnica cinematográfica (que incluía primeros planos), la presencia de efectos especiales creados mediante procedimientos muy sencillos, y sobre todo la belleza plástica de las imágenes en sí, es lo que le granjeó la admiración de grandes directores como Walter Ruttmann o el mismísimo Jean Renoir (con el que Lotte compartió una estrecha amistad).

Sin embargo lo que realizó con mayor frecuencia fueron cortometrajes: El Doctor Dolittle y sus animales (1928), Carmen (1933), Papageno (1935) -le encantaba la música de Mozart- El saltamontes y la hormiga (1953), Calif la Cigüeña (1954)… y un larguísimo etcétera.
Estos cortos fueron admirados por los artistas de vanguardia dentro de un contexto artístico en el que el cine se revelaba como una vía de expresión total. Pero a diferencia de gentes como Oskar Fischinger, Viking Eggeling, o el citado Walter Ruttmann, Reiniger no se dirigía a los intelectuales, sino al público infantil, y siempre sobre argumentos de raíz popular.
Las pelis de Reiniger (y no me refiero únicamente a los personajes, a las historietas, la música, o los colores, sino al mundo, la visión encantada que nos muestra) están cargadas de ingenuidad, honestidad y belleza, y apelan a sentimientos extremadamente puros. Pero la fantasía de esta artista en cuyas imágenes abundan los animales parlantes, las princesas, y las historias de amor, no es la fantasía acabada, relamida, hiperrealizada de un Walt Disney o de la fábrica holywoodiense en general. Lo que Lotte proponía estaba abstraído, estilizado, y cumplía su función únicamente como detonante de la imaginación del espectador, cuya percepción es la auténtica protagonista. Es precisamente en la imperfección y en la limitación técnica (estrictamente manual) de su cine, en lo que no está, donde reside su magia.


































MAQUINARIA DE LA NUBE referenció
La pesadilla de Dumbo
... Sinfonía de una ciudad (1927), o en su colaboración con otros cineastas, como Lotte Reiniger, sino también en un buen número de cortos animados donde las formas y los colores evolucionaban siguiendo hermosas partituras…...
6 Octubre 2006 | 03:36 PM