Tierra de Abundancia - Land of Plenty
A pesar de estar rodada con un presupuesto escaso, y en muy pocos días, esta última peli de Wim Wenders me ha gustado bastante.

Nos presenta a Lana (Michel Williams), una muchacha de veinte años, hija de un misionero, que regresa a EE.UU después de pasar la mayor parte de su vida fuera de su país. Es una chica llena de buenas intenciones, religiosa, idealista… Lleva consigo una carta escrita por su madre antes de morir que espera poder entregar a su tío Paul (John Diehl), un ex-combatiente de Vietnam obesionado con la posibilidad de un nuevo ataque terrorista, por lo que dedica su vida únicamente a realizar sus propias investigaciones sobre posibles sospechosos, todos ellos árabes.


Wenders ha hecho una película de factura sencilla, pero muy efectiva. El contraste entre el idealismo y la ternura de Lana y la paranoia y la soledad autodestructiva del veterano se desarrolla en la peli con un tono creíble.
Centrándose en la ciudad de Los Ángeles, Wenders ofrece una perspectiva interesante: la paranoia terrorista que ha azotado (y azota) EE.UU es poco más que un modo torpe y obsceno de ocultar las verdaderas miserias que carcomen la sociedad de un país en el que persisten profundas desigualdades sociales y raciales.

Incluso más allá del argumento entre Lana y Paul, Wenders logra sugerir, creo yo, una interesante instantánea de EE.UU: vastos paisajes (urbanos, rurales) de belleza sobrecogedora, habitados por personas hundidas en el miedo, la ignorancia, e incluso el resentimiento, como es el caso de Paul.
No conozco (tampoco) demasiado bien la filmografía de Wenders, pero creo que esta película gustará a los que disfrutaron con París, Texas (1984): una América de motel, carretera, calles sucias, y unos seres que a pesar de la hostilidad que les rodea, aún albergan dentro de sí una dosis de amor y ternura. Personalmente tengo que decir que me recordó aún más a otra cinta que siempre me ha resultado interesante: American History X (Tony Kaye, 1998), donde también nos encontramos con un adolescente que debe tomar postura ante los problemas que le rodean: el odio y el resentimiento o el esfuerzo por entender y aceptar.
Me gusta el desarrollo del argumento, y creo que la historia está bien llevada. Por eso no entiendo qué ha pretendido Wenders en el golpe de efecto del último minuto de película. En mi opinión es evidente que sobra… Véanla.








































jasoninternauta dijo
Así a bote pronto, recuerdo tres de Wenders que he visto: París-Téxas. El amigo americano, y el Hombre de Chinatown. Las tres me gustaron.
Esta, recomendándola tú, es para tenerla en cuenta.
Un abrazo, Rrose.
6 Abril 2006 | 01:39