La pesadilla de Dumbo

Es preciso revisar en profundidad la aportación de Walt Disney (1901-1966) a la esfera general de las artes audiovisuales y plásticas. Urge hacerlo tanto como identificar el diverso conjunto de precedentes de los que Disney tomó ideas para construir el armazón plástico (no argumental) de su universo de imágenes.
Hay en el cine de Disney una deliciosa esquizofrenia entre lo puramente comercial/narrativo y el coqueteo con manifestaciones estéticas mucho más arriesgadas y que por principio pueden parecer ajenas a su obra, pero que le proporcionaban un campo de experimentación que le apasionaba. Ahora sabemos de su admiración y colaboración con Salvador DalÃ, y aunque el famoso proyecto no salió adelante -en la batalla entre lo comercial y lo puramente artÃstico venció lo dinerario- no puede decirse que Disney no hiciera, aquà y allá, numerosas concesiones a lo experimental.
Disney halló felices soluciones expresivas para la conjunción de imágenes y música, pero su empeño no era nuevo. En el tiempo le habÃan precedido artistas muy desconocidos, muchos de ellos asociados a las vanguardias históricas.

Wassily Kandinsky (1866-1944) dejó patente la idea de que la inmaterialidad de la música es el punto de partida en el viaje de la pintura moderna hacia la abstracción y el movimiento. Parece ser que fue escuchando a Wagner cuando concibió la idea de crear una pintura enteramente musical, es decir, alguna cosa que diera idea de las relaciones que él intuÃa –no en vano- entre las formas, los colores, y las notas y modulaciones de la música.
Cuando el cine hizo su irrupción -fascinando de modo inevitable a todos los artistas modernos- el deseo de experimentar las relaciones entre imágenes y música no se hizo esperar. Me refiero a pioneros como Viking Eggeling (1880-1925), cuya Symphonie Diagonale (1924) será siempre un hito en el género (aconsejo quitar el sonido a este video, ya que no es la música original de la cinta):
Me refiero también a la aportación de Walter Ruttmann (1887-1941), que investigó la relación música/imagen en movimiento no solo en la famosa BerlÃn: SinfonÃa de una ciudad (1927), o en su colaboración con otros cineastas, como Lotte Reiniger, sino también en un buen número de cortos animados donde las formas y los colores evolucionaban siguiendo hermosas partituras…
asà como la dilatada y fértil obra de Oskar Fischinger (1900-1967), cuyos cortos alcanzaron en los años 40 y 50 grandes cotas de complejidad en la modulación de formas y los colores, en el ritmo y la composición dinámica, al punto de llamar la atención del mismo Walt Disney, para el que trabajó en Pinocho y FantasÃa (ambas de 1940).


A medida que avanza el siglo XX el número de animadores crece exponencialmente, pero quizás uno de los más destacados y desconocidos sea Harry Smith (1923-1991): musicólogo, pintor, lingüista, antropólogo, compañero y amigo de Allen Ginsberg, creador de un conjunto de animaciones heterodoxas, marginales, a medio camino entre el collage y la stop motion.

Por su parte, Walt Disney puso algo más que un granito de arena en la cuestión. Todo el film FantasÃa (1940) da buena muestra de ello, pero si nos detenemos en una pelÃcula como Dumbo (1941), podemos encontrar en ella un aislado destello de experimentación audiovisual realizado con verdadera maestrÃa. Me refiero, claro está, a la pesadilla etÃlica del elefantito:
Aquà encontramos básicamente dos tipo de imágenes: las que contienen un fuerte sustrato surreal (como las pirámides blandas, o la serpiente que se transforma en ojo)


y aquellas otras que desarrollan patrones geométricos o puramente informalistas, unidas todas de modo magnÃfico por el ritmo de la canción Pink Elephants on Parade, un pastiche musical que comienza con algo parecido a una tarantella para derivar luego a los más diversos estilos









La genialidad de una secuencia como ésta no reside en que Disney se inspirara o no directamente en grandes artistas de la abstracción, sino más bien en su talento para llevar
todos estos precedentes al terreno del cine comercial de modo sobresaliente, con un nivel expresivo y de puro entretenimiento inédito hasta la fecha.







































Antonio Alviárez dijo
Todo un artista; no es superada actualmente por su misma compañia.
Saludos
6 Octubre 2006 | 03:39 PM