Lanzamiento de piano
En un episodio de la teleserie Doctor en Alaska (Northern Exposure, 1990-1995), Chris, el locutor y disc-jockey de la emisoria local de Cicely, se empeñaba en lanzar por los aires una vaca sirviéndose de una catapulta. He tardado años en conseguir ese episodio, y lo he estado viendo hace poco. Me gusta tanto que incluso he conseguido localizar en Cicelyonline dos de los monólogos que Chris dirige a toda Cicely acerca de lo que él llama su momento de pureza.
El primero de los dos monólogos lo realiza desde la emisora, y en él manifiesta sus dudas y dificultades técnicas para poner en marcha su idea:
Último informe del mundo artístico: esta mañana cogí del vertedero dos amortiguadores de camión, dos maravillas; aguantarán una tonelada de presión cada uno. Sigo necesitando un cigüeñal, una válvula y una máquina de taladrar. Estoy agradecido a la gente de la granja Paninset por dejarme usar sus ejemplares de raza, aunque no quieran entrar en el juego. Sigo sin encontrar lo que estoy buscando ¿Hay alguien que quiera lanzar a su vaca? ¿Darle un paseillo? Chris por la mañana, K-OSO, Cicely, Alaska.
Es tan grande su incertidumbre que acabará sustituyendo a la vaca por un piano.
Aquí abro paréntesis. Puede que el paso del tiempo me dé una perspectiva un poco retorcida de las cosas, pero si Doctor en Alaska ha dado de sí tanto como para una tesis doctoral en nuestro propio país (excelente trabajo querida Silvia)… ¿Por qué razón no iba a yo afirmar que el lanzamiento de piano de Chris tiene a todas luces un profundo regusto a evento/concierto Fluxus?
Si fuera posible decir que Fluxus estuvo centrado en alguna cosa, entonces diré que esa cosa fue la música, o más bien un premeditado y siempre siempre divertido ataque contra la música, contra toda música, pero principalmente contra la música amable de los conciertos elitistas y los recitales benéficos, contra la música de formas y composiciones anquilosadas, contra los conciertos de gentes bienpensantes, contra la gris enseñanza de la música en los conservatorios. Fluxus fue –y quizá sea aún- una defensa de la creatividad que arrolla toda definición y todo límite formal o expresivo.
Herederos de Dadá (Kurt Schwitters, Richard Huelsenbeck), de los futuristas italianos (Luigi Russolo, Fortunato Depero) y también de la –entonces reciente- poética musical del azar y la indeterminación de John Cage, los artistas Fluxus quisieron hacer de la música un verdadero espectáculo, y para ello inventaron los conciertos de música visible, e hicieron de la música, por encima de todo, un juego, algo completamente nuevo hasta entonces. Un juego que a veces también llevaba en sí una profunda crítica cultural, social o política.
A veces los conciertos se ideaban únicamente sobre un papel. George Brecht compuso así su Concierto para Orquesta (1962):
VERSIONFLUX I
Los miembros de la orquesta intercambian sus instrumentos.VERSIONFLUX II
Los miembros de la orquesta intercambian sus partituras.VERSIONFLUX III
La orquesta se divide en dos equipos, vientos y cuerdas, colocados en filas separadas. Los intrumentos de viento deben prepararse para arrojar guisantes. Esto puede realizarse colocando un largo tubo en los instrumentos de viento. Los intrumentos de cuerda se estiran con las bandas de goma o hondas que se emplean para arrojar proyectiles de papel. Los intérpretes deben golpear a un intérprete del equipo opuesto con un proyectil. Un intérprete golpeado tres veces debe salir. Se intercambian proyectiles hasta que todos se agotan. El director actua como árbitro.
Otras veces los instrumentos musicales se inventaban ex-nihilo (como hizo Joe Jones), se destrozaban en público, se esculturizaban, y de entre todos los posibles, el piano fue con diferencia su predilecto y el objeto usual de sus ataques. Evidentemente no ocurrió así por casualidad: el piano representa en Occidente la cultura, y por ser un objeto casi de lujo da idea de cierta aristocracia y refinamiento. Vayamos por partes:
Fortunato Depero diseñó un Pianoforte-Motorruidista. Pero aún no he conseguido desentrañar el boceto.

Joseph Beuys, que durante la II Guerra Mundial había sufrido un grave accidente de aviación, envolvió un piano del modo que véis.

Parece algo así como un instrumento de emergencia para tocar conciertos entre las trincheras. O quizás represente a la cultura envuelta, amortajada, o enmudecida por la barbarie de la guerra.
La Monte Young sencillamente intentó dar de comer y beber a un piano de cola. Pero parece ser que no lo consiguió

En 1964 George Maciunas interpretó ante un público atónito su Pieza para piano nº 13, que consistía, como pueden ver, en clavar clavos sobre un piano y aporrearlo con un martillo.

Wolf Vostell, uno de los principales artistas fluxus, casado con una extremeña, artista conceptual con un pie en Alemania y otro en Cáceres, volvió en reiteradas ocasiones sobre el tema del piano. Quizás como nueva versión del piano-motorrruidista de Depero -o del fortuito encuentro entre un paraguas y una máquina de coser de Lautreamont- Vostell propició una cópula entre una motocicleta y piano, titulándolo Sarajevo (1994)

Construyó el Fluxus Piano Buick (automóvil americano con piano incorporado en el lugar del motor y el teclado en el salpicadero)

Así como el denominado Fluxus-Piano-Lituania Homenaje a Maciunas (1994):

Walter Marchetti daba conciertos de piano en los que hacía prácticamente cualquier cosa menos interpretar una pieza o tocar siquiera el teclado del instrumento.

No sé exactamente qué ilustra la foto que he colocado ahí, pero tiene toda la pinta de ser algo muy interesante.
La española Esther Ferrer, afín al movimiento Fluxus, y aún hoy en activo, diseñó este encantador piano volador:

Finalmente, en 2002 el artista serbio Dragoljub Todosijevic ideó su Segundo Piano Fluxus:

(No hace falta decir que el sentido de esta obra está perfectamente claro: representa a un piano que ha sido atacado por una escuadra de pensionistas cabreados)
El segundo fragmento textual de Doctor En Alaska que he conseguido localizar íntegramente, y que os ofrezco con satisfacción, es precisamente el discurso que Chris dirige al público momentos antes de accionar la enorme catapulta construida en las afueras del pueblo. Nuestro personaje ya ha desechado la idea de lanzar a la vaca, y la ha sustituido por un piano de pared que ha encontrado por casualidad entre las cenizas de la casa de Maggie:
Bienvenidos todos, bienvenidos, gracias por venir hoy. Supongo que todos sabéis que llevo aquí algunos días tanteando, intentado hacer realidad mi visión. Empecé concentrándome tanto en ella que perdí perspectiva. He llegado a descubrir que no se trata de la visión, se trata de tantear, tantear, anhelar y avanzar. Estaba tan obsesionado con lanzar la vaca que cuando Ed me dijo que los Monty Python ya lo habían hecho creí que estaba acabado. Tenía que olvidar esa vaca para poder ver otras posibilidades. En fin, quiero agradecerle a Maurice su ayuda para olvidar esa vaca. Gracias, Maurice, por hacer de Apolo para mi Dionisio en dialéctica cartesiana del arte. Y gracias a tí, Ed, porque la verdad nos hará libres. Y Maggie, gracias por compartir la destrucción de tu casa para que hoy tuviéramos algo que lanzar. Creo que Kierkegaard lo expresó muy bien: "la existencia es lo único que está en proceso de existir; el arte es lo mismo". James Joyce también tenía algo que decir: "bienvenida oh vida, voy a encontrarme por milésima vez con la realidad de la experiencia y a forjar en el yunque de mi alma la todavía no creada conciencia de mi raza". Hoy estamos aquí para lanzar algo que surgió de la inconsciencia colectiva de nuestra comunidad ¡Ed! ¿estás preparado? Lo que he aprendido es que lo que importa no es lo que lanzas, sino el lanzamiento mismo. ¡¡ Vamos a lanzar algo, Cicely !! Uno, dos, tres.... (suena el Danubio Azul de Johann Strauss)
Addenda:
El Museo Vostell-Malpartida acoge desde octubre de 2006 a marzo de 2007 la exposición Pianofortíssimo. Más información aquí.





































msdalloway dijo
Tus posts son increíbles. ¡Menuda labor de investigación que haces siempre! Recuerdo el episodio de Doctor en Alaska. Era una de mis series favoritas . Tengo por ahí algún que otro episodio grabado aún. Ah, y yo también tengo ganas de lanzar una vaca por los aires... el piano me da pena.
27 Noviembre 2006 | 08:58 AM