Libros de Artista

Un libro es una sucesión de espacios.
Cada uno de esos espacios se percibe en un momento diferente – por ello un libro es también una sucesión de momentos.
Un libro no es una maleta para palabras, no es una bolsa para palabras, no es un portador de palabras.
Un escritor, en contra de la opinión extendida, no escribe libros.
Un escritor escribe textos.
En el viejo arte el escritor escribía textos.
Con el nuevo arte el escritor hace libros.
Estas palabras, rotundas y lúcidas, fueron escritas en 1975 por el artista multimedia Ulises Carrión (San Andrés de Tuxtla, 1941 – Amsterdam, 1984), y pertenecen a un breve ensayo titulado New Art of Making Books. Constituyen, aún en una fecha tan tardía, la piedra angular y el fundamento teórico de lo que en las últimas décadas hemos venido llamando Libros de Artista. En 1975 Ulises fundó en Amsterdam la librería-galería Other Books and So, punto de encuentro y archivo de creaciones de artistas del libro.
Pero ¿Qué es un libro de artista? La respuesta no es demasiado dificil: son aquellos libros completamente únicos. No las ediciones de bibliófilo, no las ediciones con cientos de ejemplares numerados, de precio astronómico y materiales caros, sino solo y únicamente aquellos libros que, sencillamente, son únicos. Libros realizados en metal, en madera, o en tela, libros dotados de imágenes únicas, libros-objeto, libros que son esculturas, libros con ruedas, libros desplegables, libros-maleta, libros en los que el texto no lo ocupa todo y no es la causa de su existencia. Libros realizados manual o artesanalmente, en casa o en un taller. Libros que exploran las posibilidades intrínsecas del libro considerado como objeto, como secuencia, y como espacio físico.
Cuando explico estas cosas temo que alguien me considere un snob peligroso que quiere vaciar de contenido los libros y convertirlos en objetos. Nada más lejos de mi intención. Amo los libros y la literatura, pero he aprendido a distinguir ambos términos, tanto más ahora que la información y la literatura se volatilizan en espirales de humo digital. Los libros que solo contienen textos pueden ser llevados del papel al formato digital. Los libros de artista solo pueden ser libros, precisamente porque explotan lo que de propio posee un libro. Los libros seguirán con nosotros mientras los amemos y les abramos nuevas posibilidades.
Grandes artistas de vanguardia como Picasso o Matisse nos legaron preciosas ediciones de bibliófilo que contenían ilustraciones creadas ex-profeso para acompañar grandes obras de la literatura, pero fueron transgresores como Max Ernst (con sus novelas-collage) y Marcel Duchamp (con sus boite en valise) los que abrieron el camino a los posteriores experimentos de Fluxus y la llamada Poesía Visual. También en España, gracias a Joan Brossa y Fernando Millán (entre muchos otros), los libros se convierten en nuevas brechas de expresion que intentan cuestionar los límites establecidos de géneros estéticos, lingüísticos, y también sociales, ya que el Libro de Artista es por definición ajeno a los sistemas industriales de producción, y está asociado al individuo y a la libertad creativa de cada uno de nosotros.
El tiempo ha ido abriendo las puertas al libro de artista, y actualmente hay cientos de artistas dedicados exclusivamente a este género desgenerado.
Las mayor parte de las imágenes de este post (clicando sobre ellas se obtiene la imagen original a mayor tamaño y en su ubicación original) provienen de la exposición virtual Science and the Artist´s Books, un proyecto de la Smithsonian Institution Libraries y el Washingtong Project for the Arts. En 1993 alguien tuvo la genial idea de encargar a un selecto grupo de reconocidos artistas del libro crear una obra inspirándose en algún ejemplar de los ricos fondos de corte científico de la Smithsonian. Ediciones princeps del siglo XVI, XVII y XVIII, obras de Vitrubio, Euclides, Descartes o Plinio El Viejo, fueron revisadas por artistas como Scott. L. McCarney, Philip Zimmermann, Laura Davidson, Sjoerd Hofstra… El resultado de estos encuentros y mutaciones es impresionante, y me trae a la memoria las imágenes de Prospero´s Books, la peli que Peter Greenaway rodó en 1991, a tal punto que sospecho que fue esta película el detonante del proyecto en la Smithsonian.
Finalmente, sugiero echar un vistazo a la página web de Ivory Press, la editorial que Elena Ochoa regenta en Londres. En la página puede conocerse detenidamente la gestación y creación de proyectos como Detritus, el libro-maleta centrado en la obra de Francis Bacon al que el dominical de El País dedicó hace varios meses un extenso reportaje.













































Ana Paula dijo
Soy artista plastica de la provincia de Mendoza y relizo mi tesis a modo de ibro de artista seria interesante para mi recibir noticias del tema gracias.
12 Diciembre 2006 | 06:25 PM