Riki Blanco: ilustrador a fuego lento

Ocurre a veces que consideramos la ilustración de libros como una disciplina menor que apenas tiene derecho a levantar la mirada hacia su hermana mayor, la Pintura. Es más, ocurre como si la ilustración de libros, por su naturaleza práctica y porque obedece siempre a los límites de un texto, tuviera los pies mejor asentados en la tierra que la libérrima pintura, tan altanera ella, ya que tanto le costó a los pintores ganar su parcela de nobleza artística hace ya muchos siglos. La cuestión, desde luego, no es nueva.

Si observamos la obra del ilustrador, escritor –y en suma, artista sin más- Riki Blanco, se hace patente que la ilustración de libros, como disciplina autónoma, puede albergar, y de hecho alberga, todas las maravillas, todos los encantos. Ilustrar un libro –supongo que ya lo he escrito en alguna parte de la maquinaria- no es tarea fácil, ya que la supuesta limitación de que disfruta el ilustrador no es sino un acicate para redoblar la imaginación, y para establecer diálogos con el texto. No creo equivocarme al afirmar que las tensiones que se establecen entre la parte escrita y la plástica constituyen un juego, un equilibrio (funambulístico, sí), casi adictivo.

En uno de los aforísticos –y completamente inéditos- ensayitos de Carmelo López de Arce leí una vez: “el encargo es bueno” (así, sin más), y yo lo suscribo. Carmelo decía esto porque, ante la estulticia generalizada en el mundo del arte, había decidido hacerse a sí mismo sus encargos, imponiéndose un tema, una técnica, unas medidas,
etc… Y he aquí el talento de Riki Blanco, que no contento con un currículum de vértigo (a pesar de su juventud, y fruto de un laaaargo número de encargos), y para demostrar que la tarea del ilustrador es cualquier cosa menos una tarea mecánica, emprende sus propias publicaciones, como los deliciosos Cuentos Pulga, en los que texto e imágenes han salido de su misma mano de escritorpintor.

Las imágenes que pare la imaginación de Riki poseen dos cualidades. En primer lugar se sostienen como hermosas obras plásticas por su exquisita correción técnica y su agudeza visual, y en segundo lugar poseen algo así como pequeñas historias en su interior.

Y por si fuera poco todo esto, Riki Blanco además se ha empeñado en la tarea suicida y honorable, no ya de escribir libros, sino de editarlos mediante la plataforma de Ediciones Fràgil que pone en circulación “números numerados y de elaboración artesanal. A la venta en algunas librerías de Barcelona. Más bien pocas. O bien en mano”.

Todas las imágenes que véis han salido de la página web de Riki Blanco









































francisco ide dijo
que bello trabajo!
muy buena pagina!
12 Junio 2007 | 11:05 PM