La vuelta al mundo de Saul Bass

La trayectoria y la obra de Saul Bass nos hablan de un artista que supo transformar un elemento hasta entonces secundario en el mundo del cine, como son los créditos iniciales de las películas, en un género cuasi autónomo y de enorme calidad. Formado en la estela de grandes artistas como Moholy Nagy, Bass llevó por primera vez su enorme pericia como diseñador gráfico al terreno audiovisual con la creación de los títulos de crédito de Carmen Jones (1954), alcanzando muy pronto una gran notoriedad en este campo.

No es que los títulos de crédito fueran un terreno baldío hasta la llegada de Bass. Los creadores del cine expresionista alemán, por ejemplo, ya fueron perfectamente conscientes de la necesidad de mimar los textos que acompañaban a las imágenes, pero Saul Bass hizo algo diferente. Al igual que ocurre en las oberturas orquestales, Bass concibió los títulos de crédito como piezas audiovisuales que condensan los motivos argumentales o psicológicos de la película a la que dan paso, preparando al espectador y colocándolo con simples recursos visuales en la correcta tensión perceptiva que el film requiere.


Bass solía articular cada entradilla en torno a algún
pretexto visual que desarrollaba con variaciones en base a motivos geométricos, colores y ritmos: las complejas, angustiantes espirales matemáticas de Vértigo (1958), las piezas de un puzzle humano en Anatomía de un Crimen (1959), o las flores que crecen y se marchitan vertiginosamente en La Edad de la Inocencia (1993), simbolizando la inestabilidad de la belleza y la juventud. Todos estos títulos de crédito, y otros muchos pueden verse, despiezados, en esta página.
De entre todos ellos, no he podido dejar de fijar mi atención en los que Bass diseñó, aún tempranamente en su carrera, para la película La Vuelta al Mundo en Ochenta Días (1956). No son necesariamente mejores que los que he citado anteriormente, pero eso sí, a diferencia de aquellos, muestran una variedad de registros mucho más amplia.

En primer lugar los créditos creados por Bass esta vez no son de apertura, sino los de cierre del film, a modo de resumen, y en ellos se muestra acorde con el tono de la película, desenfadado, caricaturístico, mostrando una paleta muy amplia de colores, y echando mano de fotomontajes y collages. El argumento de la película da a Bass la excusa para llenar los créditos de referencias a diversos paises y estéticas, por lo que es preciso destacar algunos detalles.

El cielo azul sobre el que aparece este globo es el recorte directo de alguno de los celajes que aparecen en los grabados de las primeras ediciones de las novelas de Julio Verne. La cita es ineludible. Los grabados de Neuville o Bennett constituyen, como ya explicamos una vez, la piedra de toque en casi cualquier discurso gráfico acerca de Julio Verne

En el caso de la imagen orientalizante del caballero que intenta dar un sablazo a esa mariposa amarilla tan kandinskyana...

...es fácil rastrear el motivo de inspiración en la enorme cantidad de láminas ukiyo-e en las que se representaba a actores desempeñando el papel de caballeros armados e iracundos, como en esta estampa del siglo XVIII

Sin embargo, intuyo que en estos créditos Bass halló mayor diversión inspirándose en algunos artistas españoles, como en este fragmento de predominante color rojo en el que aparece un toro muy esquematizado…

…tan esquematizado como este -¿toro? ¿bisonte?- que vuelve a aparecer en otro fragmento

es demasiado tentador no pensar que Bass tiene en la cabeza alguno de los innumerables toros dibujados por Picasso hasta la saciedad

El tema del toreo es proverbialmente español ya desde los tiempos de Goya, y para Bass era probablemente tan exótico o más que el samurai de color violeta.

A lo largo de toda la secuencia Bass juega con una paleta de colores muy vivos, usados a modo de franjas muy contrastadas, jugando con la idea de bandera nacional, pero también con una técnica muy cercana al collage


...del mismo modo que Henri Matisse había experimentado al final de su obra con fragmentos de color, no pintados, sino recortados y pegados

Algunas de las imágenes tienen un bonito y profundo color azul



el color en sí, y el modo en que las siluetas se reparten por la superficie me recuerda, no puedo evitarlo, a la serie azul de Joan Miró…


Y finalmente, presten atención al reloj con piernas que es como un hilo conductor a lo largo de todos los créditos, trasunto estilizado del mismo Phileas Fogg, de Passepartout, o hasta del Conejo Blanco de Alicia en el País de las Maravillas (¿qué era aquel conejo
de Carroll sino un reloj huyendo veloz?). El diseño de Bass para este reloj andante es brillante y divertido, pero al observarlo con detenimiento he vuelto a caer en la cuenta de que la figura me recordaba a otras bastante usuales en algunos de los cuadros de Miró, como este

En fin, vean la secuencia completa –y en el orden correcto- en Titles designed by Saul Bass y exploren el resto de créditos. Sin duda encontrarán en ellos -otros- innumerables motivos para valorar su obra.










































lene dijo
¡Qué bueno el análisis y las referencias que has puesto para ilustrarlo! :)
(los enlaces van directos a favoritos).
Un saludo
21 Junio 2007 | 09:34 AM