Boudu

Un mendigo se lanza al Sena desde un puente. Quizás por desesperación, por aburrimiento, o puede que desde el pretil le haya parecido divisar en el río al perro mugriento que había perdido solo unas horas antes. Nadie lo sabe. Y sin embargo el dueño de una vieja librería lo ha observado todo con un catalejo y sale de casa dispuesto a salvar a Boudu de las aguas. Boudu es conducido al domicilio del señor Lestingois, donde es adoptado y reconvertido, pero su presencia pondrá en jaque -de un modo muy buñueliano- las convenciones pequeñoburguesas de la casa.
Boudu es un verdadero animal, un hombre inocente y sin escrúpulos. No sabe dormir en una cama, no sabe vestirse correctamente, no sabe comer educadamente y pellizca a la criada. Es como un perro pulgoso, un exótico salvaje que permite al señor Lestingois demostrar sus dotes filantrópicas, su manual de vida aprendido en los libros. Boudu escupe a los libros, canturrea y parece un mono. Boudu es tan real que resulta tan encariñable como insoportable. Toma lo que se le da, la suerte le llega y se vuelve a ir: un billete de lotería ganador, un revolcón con la señora de la casa, o una boda inesperada. Bastará un paseo en barca, el sol ardiente y un nenúfar escurridizo para devolverlo todo a su lugar: los salvadores de Boudu a su estrecho y miserable drama, y Boudu a su espléndida y miserable libertad.
Con Boudu sauvé des eaux (1932), Jean Renoir realizó un film que parece casi en su totalidad improvisado. Una comedia extremadamente sencilla -casi tonta- que se sostiene en la estupenda interpretación de Michel Simon -con un papel muy parecido al del marinero curtido y gamberro de L´Atalante, de Jean Vigo.

Al parecer la vida real del actor no distaba diametralmente de la de Boudu: Michel Simon fue un verdadero outsider a lo largo de su vida, y según reza en la Wikipedia, en los años 20 y 30 residió entre otros lugares en un burdel. Le complacía el trato con las capas más bajas de la sociedad parisina, y tuvo posteriormente su residencia en una mansión asediada por la maleza y atestada de cacharros y baratijas de todo tipo (quizás igual que en el camarote alucinante de L´Atalante). En alguna ocasión llegó a decir que prefería vivir con los animales antes que con las personas. Así pues cabe plantearse si papeles como el de Boudu no eran de algún modo el reflejo de su modo de vida o al menos de la vida que deseaba.

Tras el tono liviano de la cinta (París se ve hermoso a través de los ojos de Renoir), los tópicos del enredo amoroso, y la anécdota del personaje central, Renoir nos dice más de una cosa acerca de la libertad.










































untel dijo
Uno de mis actores preferidos. Y esta canción que tararea : a menudo la tarareo. Gracias.
http://www.paroles.net/chansons/38884.htm
5 Noviembre 2007 | 06:49 AM