Sigur Ros, McGinley & Eakins

El pasado 23 de junio se lanzaba al mercado Með suð í eyrum við spilum endalaust (“con un zumbido en los oídos tocamos sin parar”) el último álbum del grupo de pop islandés Sigur Ros. Es un brillante conjunto de canciones que quizás no alcance la belleza de álbumes anteriores como Ágaetis Birjun (1999) o ( ) (2002), pero que merece la pena escuchar. La primera vez que ví la portada del disco me hizo bastante gracia, pero al oirlo con detenimiento me he dado cuenta de la idoneidad de ese grupo de chicos que corren desnudos por el campo atravesando una carretera, siendo además el grupo islandés un baluarte del ecologismo en su país de origen. Leyendo sobre el asunto en Ocnos (página web oficial del grupo en España), me entero de que se trata de una fotografía de Ryan Mcginley (Nueva York, 1977), artista que tanto interés ha provocado con una serie de instantáneas titulada I know where de summer goes y que es de donde procede la imagen de la portada.

Las fotografías de McGinley son, a qué negarlo, extremadamente cool. Dan cuenta de un encantador hedonismo, un rendido culto a la juventud y la belleza, cosa que el fotógrafo tiene la delicadeza de proponer sin una servidumbre completa hacia los estereotipos. Los jovencitos y jovencitas desnudos de estas fotos rozan lo que alguna mente podría considerar pornográfico, pero la belleza de estas fotografías está precisamente en su desnudez, y no solo en la desnudez de sus protagonistas, sino en la sincera desnudez de la propuesta: fotos que parecen improvisadas o tomadas al vuelo y que logran transmitir exactamente aquello que el título de la serie nos anticipa.


Nude, bicycle, Ryan McGinley, 2005
Sin embargo, observándolas, me ha parecido que no hay nada demasiado novedoso en estas imágenes, tan hermosas por otro lado. En algunas de ellas se detecta el eco de artistas muy anteriores en el tiempo. Amar lo inmaduro es suplicar la inmortalidad, escribió el poeta malagueño Rafael Pérez Estrada, y antes que McGinley, el temblor de esta afirmación fue sentido por pintores como el norteamericano Thomas Eakins (1844-1916), algunas de cuyas obras más famosas se dejan sentir en la serie de McGinley.


Aunque trató con gran solvencia diversas temáticas, el desnudo fue para Eakins una preocupación fundamental, y durante su estancia en París comprobó con frustración la dificultad para encontrar modelos con los que hacer estudios del natural. De vuelta a los Estados Unidos, Eakins tomó la determinación de investigar el desnudo, y para ello hizo uso de una herramienta auxiliar prácticamente nueva: la fotografía. La experimentación de Eakins revela un momento crucial en la evolución de las artes plásticas en el que la fotografía tiende unas veces a rivalizar con la pintura, y otras su papel queda reducido a la servidumbre. Eakins -que terminará aportando incluso su granito de arena a cierta forma de cronofotografía- utilizó sus negativos como base para la realización de alguna de sus obras pictóricas más conocidas como Swimming, pero habría que hilar muy fino para dilucidar dónde termina el fotógrafo y dónde el pintor.



Finalmente, les dejo con el videoclip dirigido por Arni & Kinski para Gobbledibook, el primer single de Með suð í eyrum við spilum endalaust. Gasten muchísimo cuidado al verlo, no sea que les entren ganas de desnudarse y lanzarse a la naturaleza sin más ni más, porque podría gustarles. Feliz verano.










































earendil dijo
Saludos !
Hasta la fecha, todas las obras de este grupo que he escuchado han estado estupendas...
Sus composiciones son imprescindibles...
Arrivederci !
15 Agosto 2008 | 06:21 PM