Logo de La Coctelera

Ralladas de una veinteañera

"Los que no quieren que se dispute sobre su opinión, ni que se examine, demuestran que están convencidos de su falsedad y de la endeblez de su causa." Alcalá Galiano

6 Junio 2007

¿Culto al cuerpo o culto a la vida? Relato sobre una chica anoréxica

Es triste que uno de los temas más en boca de la gente en estos días sea la anorexia. Y lo más triste es la gran cantidad de contradicciones que presenta esa misma sociedad que critica la enfermedad, porque, amigos míos, eso es la anorexia: UNA ENFERMEDAD.




Puedo hablar de este tema con conocimiento de causa porque me ha tocado muy de cerca. Una amiga mía, muy cercana a mí, está intentando salir de ese oscuro pozo sin fondo que es la anorexia. Lo que más rabia me da es ver cómo la gente constantemente generaliza a las personas que sufren de esta enfermedad alegando que la culpa es suya por querer estar más delgadas. Si sólo fuera por estar más delgadas, os aseguro que mucha gente no caería en esa espiral de autodestrucción.



Mi amiga, a la que llamaré Miu, siempre había sido una chica llena de seguridad, con mucho carácter y con una personalidad abierta, tolerante, confiada y muy risueña. Después de tres largos años de anorexia ha pasado a ser desconfiada, irascible, insegura y muy triste. Sus ojos reflejan todo el dolor por el que ha pasado, toda la carga que le han supuesto sus problemas por esa enfermedad. Es un daño que no se puede apreciar a simple vista, no es algo que surja de un día para otro, se va creando, va edificándose y solidificando con distintos factores del entorno de la persona.



LOS PRIMEROS PASOS HACIA EL ABISMO

Miu siempre había soñado con aprender a bailar, por lo menos hacerlo de una forma en la que dominara algunos movimientos básicos. Así que el cálido mes de junio de 2004 decidió apuntarse con la que –en esos momentos– creía su mejor amiga. Los primeros días fueron de ensueño, aprendían pasos nuevos, se reían, conocían a gente nueva.

Pero entonces algo cambió en Miu: empezó a crecer en ella una obsesión, algo que la cambiaría para siempre. El profesor de baile –que no era especialmente guapo, ni alto, ni simpático, pero que tenía algo, según me confesó– se metió entre ceja y ceja de mi amiga, y ésta empezó a obsesionarse con él. Miu siempre fue muy enamoradiza, así que no le dio mayor importancia. Pero en esta ocasión algo era distinto, era un reto porque además de ser el profesor y ser mayor que ella, se movía como sólo un bailarín podía hacerlo. Eso cautivó a Miu, la llevó a centrar todos sus pensamientos en él, nublándole el juicio y haciéndole actuar como una chica sin carácter ni dos dedos de frente.

Un día reunió la fuerza suficiente, le dijo que le grabara el CD con las canciones de las clases para practicar en casa y decidió darle una nota. A partir de ese momento, el profesor –parecía– estar más pendiente de ella, la pidió su móvil y él le dio el suyo. Las dos semanas siguientes fueron una maravilla para Miu: el profesor de baile la escogía para explicar los pasos a los alumnos y al final de las clases charlaban sobre cosas sin importancia.

Sin embargo, un día quedaron fuera de clase para ir al cine, después de lo que Miu consideró como una tarde memorable, se besaron entre los árboles de un parque, cercanos a la casa de mi amiga. Fue uno de los besos más apasionados que ella jamás había recibido (palabras textuales). Se la veía feliz, contenta, animada. Lo que ella no sabía es que el círculo de autodestrucción había comenzado.

Un círculo que profundizó aquella supuesta mejor amiga de Miu: esa chica empezó a hacer dieta, diciéndole a Miu detalladamente la cantidad de calorías que tenían todos y cada uno de los alimentos que ingería. Todo lo que Miu había considerado sano: yogures, leche, pescado…ahora era un componente fatal para la línea y para adelgazar. Cuando comía su habitual almuerzo a base de un pequeño bocata a mitad de mañana, su “amiga” sólo tomaba un quesito Light, después de enumerar todas las ventajas de comer sólo eso. Miu no lo notó, pero empezó a obsesionarse con la comida baja en calorías. No comía a gusto.


CAMBIOS DESAPERCIBIDOS

Quizá la gente más allegada a ella no lo veía, pero Miu me confesó que viendo las cosas con frialdad y después de un tiempo, se daba cuenta de que partes de su propia personalidad iban cambiando. La habitual confianza con su madre iba desgastándose para dar lugar a una continua serie de mentiras que pretendían enmascarar los encuentros casuales con el profesor.



“Ella no me entendería, diría que es muy mayor y que no le intereso”

, me decía.

Se inventaba excusas para no explicarle a su madre lo que hacía, cuando hasta ese momento no existían secretos entre ellas. Cuando no estaba con él, su carácter era más apático, desagradable, no quería comer, no quería hacer nada, sólo verle, estar con él.

Desde aquella cita al cine las cosas entre ellos cambiaron. Apenas se veían después de las clases, no quedaban y Miu estaba empezando a desilusionarse. Las pocas ocasiones en que salían, (sólo tras las clases y apenas 15 ó 20 minutos), se ponían a hablar y poco a poco el profesor hacía comentarios que llegaban inconscientemente al fondo de la mente de mi amiga.



“Sí, estás bien, pero las hay mejores”.

Yo la dije que cómo podía hacerle caso, teniendo en cuenta la personalidad que ella siempre había poseído.



“En esos momentos no lo ves, sólo quieres que la persona a la que crees querer te quiera y que le gustes todo lo posible”.

Esos comentarios despertaron algo dentro de Miu, la llevaron a quitarse de comer cosas que ella consideraba poco saludables y además la llevaron a practicar deporte de forma compulsiva. Se alimentaba a base de manzanas y zumos y apenas probaba la leche. Cuando comía un poco más, doblaba el esfuerzo en el ejercicio.

  • En tan solo dos meses llegó a perder más de diez kilos. Ella pesaba 52. La talla 34 le quedaba grande. Siempre había usado la 38. La regla ya no le venía. Se le caía el pelo y se le rompían las uñas.

Cuando vives con alguien que pasa por esta situación, no ves esos cambios porque son graduales, son muy lentos y pasan desapercibidos. Sólo los que ven a la persona de forma más esporádica pueden notarlo.


FACTOR SALVAVIDAS

Mi amiga tuvo suerte, aunque ella no lo vio así hasta hace unos meses. Cuando ya estaba tan perdida en el círculo de la anorexia llegó el momento de irse de vacaciones a un pueblo que jamás había soportado. No quería ir ni bien ni mal, y además no quería “perder lo que tenía” con el profesor.



“Ahora veo que lo que tenía sólo estaba en mi imaginación: jamás hubo nada más que una obsesión compulsiva”.

Cuando llegó agosto de 2004, Miu se fue con su madre a su pueblo a pasar allí todo el mes. Sus abuelos notaron los cambios e intentaron hacer algo para que no le pasara nada a Miu. Sin embargo, su carácter había cambiado tanto que era muy difícil acceder a ella y además, muy peligroso: podía engendrar un efecto rebote que la sumiera aún más en el abismo. ¿Qué hacer?, ¿cómo actuar? Las peleas eran constantes, los piques, las malas contestaciones y el malestar. ¿Cómo se podía hacer entrar en razón a alguien que NO VE que tiene un problema? El primer paso para solucionar algo es ser consciente de que existe algo mal, sino no se puede actuar en consecuencia.

Entonces ocurrió algo decisivo un día, algo que se puede considerar un “factor salvavidas” que ayudó a Miu a darse cuenta de lo que estaba pasando. Tras una de las habituales peleas en el seno familiar, el abuelo de mi amiga acabó la discusión diciéndole



“esto no es normal, estás hasta fea”.

Según me dijo Miu esas palabras le tocaron el corazón: su abuelo, una persona a la que tenía como una verdadera figura paterna y al que quería más que a su propio padre estaba decepcionado profundamente con ella.

A partir de ese simple comentario, la madre de Miu trató de dialogar con ella. Hablarle, escucharle, y sobre todo, hacerlo sin que ella se sintiera presionada.

“Si no se va con cuidado puede ser peor, hay que ser paciente”.

La paciencia lo era todo.




RECUPERACIÓN LENTA Y DOLOROSA

Han pasado nada menos que tres años desde entonces. Tres años en los que lo único que ha intentado Miu es reponerse, y algo que aún no ha conseguido. Todavía necesita de hormonas para regular que le venga el período, toma complementos vitamínicos para recuperar su cabello y otras medidas para salir del pozo. Ha recuperado su peso habitual y hace ejercicio moderadamente. Una ínfima parte de su antiguo carácter y personalidad luchan por salir y de vez en cuando lo consiguen. Sin embargo es muy susceptible, ve dobles sentidos a comentarios inocentes y parte de su inseguridad permanece presente.


CONCLUSIONES

La anorexia no es una enfermedad de niñas tontas que quieren adelgazar. Es un trastorno serio que está influido por muchos factores del entorno de la persona. Una enfermedad destructiva que acaba con las personas más fuertes. Personas que al principio se creían inmunes.



“Yo siempre había dicho que jamás dejaría de comer por nada del mundo, que nunca dejaría que un chico me cambiara y que no me permitiría arrastrarme por nadie. Pequé en todas y cada una de mis promesas. No valió la pena para nada”.

La gente se esfuerza en condenar las modelos delgadas y las fotos de revistas, anuncios, etc. que salen en los medios. Pero al mismo tiempo esas personas critican a otros por no encajar en los cánones establecidos. ¿No existe cierta dicotomía en ello?, ¿cierta hipocresía tal vez?

Hasta que la gente no lo vive, no lo entiende. Es difícil entenderlo. Miu perdió a sus compañeros de la universidad, los acababa de conocer y no entendieron qué le ocurría. Su carácter varió hasta tal punto que se cerró a la gente. Cuando necesitó el apoyo de su mejor amiga, ésta desapareció. No volvió a saber de ella en años. La gente conocida que aún estaba con ella pero no sabía lo que pasaba no dejaba de criticar a los demás por su constitución física, y esto incrementaba la inseguridad y el miedo de Miu a engordar, dejando su autoestima por los suelos.

Los anoréxicos no se hacen, los hace la sociedad.


servido por Sammy 9 comentarios compártelo favorito

9 comentarios · Escribe aquí tu comentario

Mariaje

Mariaje dijo

Increible testimonio, la verdad es que estoy completamente de acuerdo, tambien he vivido muy de cerca este tipo de enfermedades, mas concretamente la bulimia, y es horroroso y por supuesto que el agente causante es la sociedad. Es algo que hay que cambiar, porque es un infierno, es increible como podemos autodestruirnos.

6 Junio 2007 | 09:09 AM

R.S.Tomasa

R.S.Tomasa dijo

Me parece muy fuerte lo que cuentas. Yo no lo he vivido, y espero no hacerlo, pero creo que es cierto que es una enfermedad y que está favorecida por la sociedad. Sobre todo si vemos los anuncios que hay en estas épocas sobre las dietas, los planes adelgazamiento, las cremitas...es una lástima.

7 Junio 2007 | 11:34 AM

IreneVarela

IreneVarela dijo

Es una enfermedad muy chunga. Yo conocí a una persona anoréxica. Afortunadamente pudo recuperarse, con mucho esfuerzo, mucha lucha y, sobre todo, con mucho apoyo. Desgraciadamente también conozco (de vista) a una chica bullímica que está que da pena verla. Es increíble, con lo guapa que era, lo inteligente y lo bien que le iba todo, como pudo caer en las redes de la demencia de esa manera. ¿Qué es lo que pasa dentro de la cabeza de una persona así? ¿Cómo es posible que ocurra esto? ¿Estamos tan presionadas/os por cánones erróneos, tan alejados de la realidad como supuestamente deseables? Se habla tando de las consecuencias y de las posibles causas... pero nadie atina a saber por qué algunas personas son tan vulnerables a este tipo de presiones. Quizá deberíamos abrir más los ojos, y valorar a las personas que nos rodean, no por lo que aparentan, sino por lo que verdaderamente son. Seguro que descubriríamos que todas y cada una de ellas son verdaderamente hermosas.

18 Junio 2007 | 02:13 PM

JJ.OO

JJ.OO dijo

Impresionante relato.

20 Junio 2007 | 10:26 AM

ConchaVerdugo

ConchaVerdugo dijo

Fascinante artículo. Es una pena que la sociedad pueda ejercer esa presión incluso en la gente más fuerte. Es algo que va pasando poco a poco, sin darte cuenta hasta que es demasiado tarde. Una pena de verdad.

21 Junio 2007 | 09:48 AM

Marta Aymerich

Marta Aymerich dijo

hay muchos tipos de anorexia, conozco a gente que sabe que tiene esa enfermedad pero no puede evitar sentirse mal cuando come y acabar bomitando como tambien conozco a ciertas personas que influyen a otras a convertirse en anoréxicas poniendo por escusa que es una "forma de vida" sin tener en cuenta que, aunque ellas creen que es una forma de vida o una forma de pertenecer a un colectivo social, es muuuuuuuy peligroso...

me encantaron los relatos :)

26 Junio 2007 | 01:38 AM

Marta Aymerich

Marta Aymerich dijo

Yo estuve a punto de caer en la anorexia... pero por suerte no caí porque poco a poco recuperé mi autoestima (tengo 13 años y a esta edad es normal no sentirte bien contigo misma). Y puedo decir que las chicas anorexicas no son chicas que se dejan influenciar así cómo así: la mayoría saben que se trata de una enfermedad, pero se sienten muy mal consigo mismas hasta dejar de comer... aunque sepan que es peligroso su conciencia no se queda tranquila. Pero las anorexicas no son chicas tontas a quien les han comido el tarro ni nada de eso, como mucha gente cree.

26 Junio 2007 | 01:41 AM

Marta Aymerich

Marta Aymerich dijo

aunque haya estado a punto... supongo que hasta que no lo vives no lo entiendes y seguro que es mucho más duro de lo que nos podamos imaginar personas que no lo hemos sufrido... así que no creo que sea justo judgar a las personas anorexicas si no has vivido lo mismo que ellas...

excelente blog!! Cualquiera diría que eres una escriptora consagrada :D

26 Junio 2007 | 01:53 AM

Sammy Ayukawa

Sammy Ayukawa dijo

Hola Marta, me alegra que te guste mi blog. Muchas gracias por leerme y dejarme tus comentarios, me han gustado mucho.

Debo decir que mi amiga, sobre la cual he escrito el reportaje, está mucho mejor y empieza a volver a ser ella misma, aunque le cuesta mucho en algunas ocasiones. Y sí, es cierto, es muy difícil comprender la situación si no se experimenta por uno mismo.

26 Junio 2007 | 12:54 PM

Escribe tu comentario


Sobre mí

Avatar de Sammy

Ralladas de una veinteañera

MADRID, España
ver perfil »
contacto »
Vaya, es difícil describirse a uno mismo...pero como esto no es un anuncio por palabras me limitaré a decir que pretendo con este blog. Soy una estudiante de 21 años que siempre ha deseado llegar a ser escritora. Como el periodismo es lo más fácil para acceder a mi sueño, estoy haciendo la carrera (de la que prefiero no decir nada porque no existe espacio suficiente para poder adjetivarla o describirla...). El caso es que, como el periodismo actual está degenerando mucho por culpa de eso que llaman "prensa rosa" y "sensacionalista" (que debería llamarse amarillista, pero no quiero entrar en tecnicismos...), me veía con la necesidad de expresar mis puntos de vista en un lugar donde no se me censurase y donde pudiera leerme cualquiera que lo desee, así como compartir sus propios puntos de vista en los comentarios y/o trackbacks. Conclusión: pretendo crear un lugar para opinar de todo lo que se cuece por el mundo y sobre temas interesantes que le gusten a la gente. Aunque habrá veces que dé mi opinión sobre cualquier cosa que me inspire a tener la necesidad de expresarme. Os invito a participar cuanto y cuando queráis. Un saludo a todos!!

Buscar

suscríbete

Selecciona el agregador que utilices para suscribirte a este blog (también puedes obtener la URL de los feeds):

¿Qué es esto?

Crea tu blog gratis en La Coctelera