AMARGA EXPERIENCIA
Estimados Amigos.
Mepermito remitir a ustedes una carta del Coronel (R) Alejandro Russell O´Kuinghttonss,
Es un documento reciente, muy interesante,en el que él Coronel desnuda su alma y nos muestra sus
sentimientos de dolor por el peso de los hechos enfrentados a los valores de la tradición histórica.
Por ser un tema de mi interés permanente, me he permitido realizar, en la carta original, algunos enlaces a Posteos de mis Blog donde converso sobre estos temas. Al Sr. Coronel Alejandro Russell O´Kuinghttonss, un reconocimiento por su valor al relatar los sentimientos que lo embargan, pienso que decir nuestras verdades es la única forma de generar los puentes para la verdadera reconciliación, aportar con un grano de arena para el Chile del futuro. Quiero dejar en claro que mi posición es diferente a la del Coronel Alejandro Russell O´Kuinghttonss, pero no por ello menos a más valiosa. Será la suma de posiciones, de visiones diferentes lo que nos dará la fuerza para empujar El Legítimo Futuro de
Manuel Toribio N.
AMARGA EXPERIENCIA
Muchas veces los azares del destino nos entregan momentos de alegría como también pueden ser de desazón. Así me ocurrió esta semana con dos experiencias que me mostraron en una faceta muy especial el odio y la venganza que siente la Concertación hacia las Fuerzas Armadas y de Orden chilenas. Fueron dos momentos normales, comunes y corrientes de la vida diaria pero que tristemente abrieron más aun la brecha que acosa a los uniformados chilenos. El último domingo estaba con mi computador explorando el Google Earth, un programa que muestra el planeta entero y permite acercarse a continentes, países, ciudades, barrios, etc., donde además muestra fotografías de algunas zonas o escritos con historias de estas. En la oportunidad y luego de recorrer otros lugares llegué a la Escuela Militar, me acerqué, enfoqué todo el recinto y esperé que la resolución fuera perfecta, cuando en ese momento, en el corazón de la Escuela... el Patio Alpatacal (aquí puede ver posteo sobre Alpatacal), apareció un icono color amarillo. Lo activé pensando que era un cuadro de fotografías de la Escuela, su historia o algún relato de la Tragedia de Alpatacal, pero para mi sorpresa apareció una corta leyenda refiriéndose a la Escuela Militar (aquí puede ver un posteo sobre el Alcázar de las 100 Águilas) como: "RECINTO DE TORTURAS EMPLEADO POR EL EJERCITO CHILENO". En ese momento recordé que el año 2007 la Señora Bachelett encomendó a su Ministro de Bienes Nacionales que hiciera un catastro a nivel nacional indicando todos los lugares donde (según ellos), fueron torturadas personas el año 1973 y posteriores. Estos lugares conforme a lo dispuesto odiosamente por la Mandataria, debían ser claramente indicados en la vía pública y en los folletos de turismo, además la irónica disposición consideraba poner una placa metálica en el frontis de cada edificación indicando que ese lugar fue un "centro de torturas". Al parecer la ira fue más grande que la cordura y diseminaron sus mentiras al planeta, como por años lo han hecho, en este caso a través de éste programa computacional que la NASA pone a disposición de todos, el cual con la falsa y vengativa información entregada por el Gobierno de Chile, muestra al mundo entero centenares de cuarteles militares y policiales chilenos llamándolos... "centros de torturas". Tuve la dicha de ser Cadete de la Escuela Militar (aquí puede ver un posteo sobre el Alcázar de las 100 Águilas) durante la Gesta Libertaria del 11 de Septiembre de 1973, (aquí puede ver un posteo sobre las verdaderas motivaciones de los soldados) ; (aquí otro posteo del mismo tenor) y puedo decir con conocimiento de causa que ahí jamás se
torturó a nadie, y solo estuvieron detenidos por su responsabilidad en la destrucción del país algunos ministros y altos personeros de la U.P., los que ocuparon dependencias dignas, adecuadamente habilitadas y a quienes nosotros mismos siendo Cadetes les llevábamos su alimentación (el mismo rancho de los alumnos). Estos señores permanecieron un tiempo determinado en el Instituto y hoy muchas veces los veo en televisión como parlamentarios, ministros o altos personeros... ahora de la Concertación. Ninguno de ellos fue torturado, a no ser que llamen "tortura" al hecho de ver frustradas de por vida en Chile, sus sucias aspiraciones totalitarias marxistas. Después de esto no quise seguir en el programa computacional que antes como muchas personas, lo usaba para recorrer virtualmente distintos lugares del país o del mundo. En otras palabras no quise encontrarme con más sorpresas, como mi Unidad Cuna u otros Cuarteles llenos de recuerdos e historia, los que hoy son condenados falsamente por el Gobierno de Chile ante el mundo, como también lo hacen con centenares de ex uniformados, los que victimas del odio y la venganza están sometidos a proceso o son presos políticos de la larva gobernante. En este contexto está la segunda triste experiencia de la semana. El lunes último tuve que asistir al Hospital Militar. En la parte de policlínicos estaba repleto de personas... Oficiales y Suboficiales, en retiro algunos y otros en servicio activo, o bien sus esposas hijos o familiares. Centenas de personas esperando su turno de atención, muchos conversando entre ellos, personas que por años se conocen o compartieron momentos de la vida militar en algún lugar de Chile... en general todos miembros orgullosos de la Gran Familia Militar Chilena.
Pero nadie se imaginó lo que ocurriría en ese momento. Por uno de los extremos de la inmensa sala ingresó un Señor General de la República, hoy prisionero político de la Concertación. Fue impactante para todos ver pasar a este ya anciano servidor de la Patria escoltado por dos funcionarios de Gendarmería, los que con sus verdes vestimentas dejaban muy en claro a toda la Familia Militar presente... la condición de "preso" del Señor General.
Estas desventuras de la vida solo le pueden ocurrir a los uniformados chilenos, que en sus espacios y en sus propias caras les refrieguen el odio y la venganza, en este caso encarnado en una persona que entregó sus mejores años al país. No voy a dar el nombre de Mi General. Por años como Militar fui testigo de su promisoria carrera. Estamos hablando de un hombre que por más de cuarenta años vistiendo su uniforme militar se entregó por entero al servicio de su Institución y de su País. Un intelectual académicamente preparado para cumplir con la noble misión de defender a su tierra y que fue participe de la construcción de este Chile promisorio que con tanto orgullo exportan hoy sus verdugos.
Cuando mi General cruzaba el salón escoltado por sus guardianes, estaba dignamente vestido, con un sencillo terno de verano, sus zapatos brillantes, su corbata muy bien puesta... Un Caballero, formado en el seno de una digna familia y en las aulas de la hoy también ultrajada Escuela Militar. Cruzó el concurrido salón lentamente, un tanto agachado por los años y los sinsabores del destino, pero su rostro era franco, llano, sencillo y su mirada serena, algo que solo pueden mostrar las personas con el corazón absolutamente en paz y su conciencia limpia. Me pude dar cuenta sí que los rostros de la concurrencia no permanecieron serenos, ahí se pudo ver el dolor y la impotencia. Hubo un duro silencio, algunos débiles comentarios... nudos en las gargantas.
Luego mi General entró en un recinto donde al parecer lo esperaban para algún examen o chequeo médico. Después de algunos minutos salió... inició su camino de regreso, un Médico se acercó a él y cortésmente le conversó un momento, luego se despidió. Mas allá se acercó una señora que al parecer lo conocía, mi General dijo algo a uno de los Gendarmes, seguramente le pidió autorización para saludarla. Luego se acercó un Suboficial retirado que también lo conocía y lo saludó. Hasta que salió del salón con paso muy lento y cabizbajo.
Un extraño silencio quedó en el lugar, muchas cosas pasaron por la mente de tantas personas que hicieron suyo el dolor de nuestros prisioneros políticos. En el ambiente se percibía un sentimiento común de profundo dolor y desazón. Pero un fuerte espíritu se pudo sentir aumentando aun más el orgullo de haber pertenecido a las Fuerzas Armadas y de Orden chilenas, y de haber servido al Gobierno Militar participando de una u otra manera en la construcción de este nuevo Chile. También emergió en ese momento de nuestros corazones un inmenso agradecimiento a todos los que sufren las desventuras del momento, por el inmenso aporte que hicieran a Chile legando a nuestros hijos un país libre del totalitarismo marxista, que hace una treintena dominó crudamente al mundo y extermino a un centenar de millones de seres humanos. Es una triste experiencia que la comparto para que la reenvíen a sus conocidos, a los miembros retirados y activos de las Fuerzas Armadas y de Orden, y también a personas civiles y amigos. (aquí podemos ver un posteo sobre la sensibilidad en los hombres de armas) Solo así vamos a crear conciencia para actuar adecuadamente en futuros comicios electorales, única forma de encontrar el cambio que Chile tanto necesita para terminar con el odio y la venganza.
Alejandro Russell O´Kuinghttonss
Coronel (R)
alejandrorussell@hotmail.com








lascosasdepepe dijo
un abrazo.
27 Marzo 2008 | 08:18 PM