Terapia
No, no voy a hablar del libro de David Lodge. Voy a hablar de mí. Hace mucho que no escribo y ni ganas que tengo, la verdad. Pero llega un momento en que te aferras a cualquier cosa con tal de mantener la mente ocupada. Con alejar por un momento los pensamientos feos de la cabeza.
He empezado a ir a terapia. Ya no puedo controlar mi propia cabeza. Me he convertido en mi peor enemigo y me da miedo quedarme sola. Hoy es domingo. Hace un día soleado y hermoso de finales de septiembre. Yo he tenido que dejar al enano en casa de mis padres porque no me he visto capaz de mirarle a los ojos sin echarme a llorar.
Un día hermoso pero yo me siento la mujer más sola de todo Madrid y provincia. Por eso voy a terapia. Me ha mandado escribir, escribir mi vida por años. Pero aún no empieces me ha dicho. Y hazlo a mano. Y yo soy obediente. No he empezado aún con la biografía-uff, a ver qué sale- pero hoy estoy tan hundida que me he agarrado este blog, que en realidad quería clausurar, para soltar lastre. Que nadie me lea por dios, esto es sólo para mi. Bueno en realidad nadie me lee. Mejor.
Estoy sola y todo lo que quiero en la vida hoy por hoy, está fuera de mi alcance. No ayuda el que el protagonista de este blog durante meses no me corresponda y yo ya por fin haya perdido toda esperanza de convertirme en su linda esposa.
No ayuda que mi trabajo no me motive, no ayuda que viva en el culo del mundo con un hijo a mi cargo y que no pueda tirarme a la calle de un segundo a otro para ver una exposición o irme de tiendas. No ayuda vivir en el extrarradio, por muy "ideal" que parezca.
Pero por encima de todo este malestar, estos nervios que me atenazan la boca del estómago está él. Omnipresente y ubicuo. Como Dios. Y sentir deseo y sentir que le amo por encima de todas las cosas no ayuda la verdad. Pero no es desesperación. Nos queremos y somos amigos. Yo quiero más, él, no.
No me dejo llevar por la desesperación al fin y al cabo. Sé que mi amor por él me basta y me ayuda. Ya no tengo 20 años. No me voy a dejar llevar por el odio ni la devastación por el hecho de que él no pueda darme más. No deja de ser un ser importantísimo y valioso. No dejo de quererle por ello. Pero es tan triste...
Sentir que él desea lo mismo que tú, volver a formar una familia, construir un proyecto de vida con alguien y que ese alguien no eres tú. Qué triste Wrong time, wrong place relationship.
Espero que para cuando él conozca a ese ser especial, yo ya esté curada si no me voy a morir!
Sí, todas esas cosas pienso este domingo hermoso de septiembre. Mientras oigo a Jens Lekmann y me acuerdo de él. Mientras lloro y veo las montañas a través de mi ventana y pienso en que estará haciendo él ahora. Haga lo que haga le quiero tantísimo. Ese es mi único consuelo.
Y por todo ello voy a terapia. Voy a sacar la mierda, empezaré con mi primer novio, pasando por mi ex marido, por mi padre, para llegar a él. Ufff. Que penitencia de vida, la mía. Cuando todo podría ser maravilloso y yo lo veo todo como un inmenso basurero sucio y hediondo...



rebecadewinter dijo
Yo te leo. Jo!! Fuiste la primera en leer mi blog :P Ya sabes, egocéntrica que es una, supongo que todos necesitamos sentirnos "queridos".
Creo que tienes razón. El novio llega cuando dejas de pedirlo pero :'( Es que ha llegado un punto en el que aborrezco a la gente que me habla de sus parejas. ¿Todo el mundo es tan feliz? :S:S:S:S
No sé si el secreto es esperar pero dicen que el que espera desespera.
Espero que se mejoren las cosas para tí.
"Nunca dejes de sonreír, ni siquiera cuando estés triste porque nunca sabes quien se puede enamorar de tu sonrisa"
Esta frase trato de hacerla mía. Espero que a tí te sirva :P
23 Septiembre 2007 | 06:26 PM