Cierre de año
Las empresas, al llegar la Navidad, comienzan su cierre de año. Los contables te piden todo tipo de albaranes, informaciones, presupuestos y datos de lo más aburridos para dejarlo todo atado y bien atado y no "arrastrar" nada pendiente para el año que comienza. Yo me pregunto ahora, por qué no hacemos lo mismo las personas? Nos sentamos a recapacitar, a repasar con lápiz y papel las acciones y/o planes hechos y que no hemos hecho? Cerramos año? Recapacitamos sobre lo que vamos a dejar pendiente para el siguiente? Pues es evidente que no...
Anoche, tirada en mi sofá, reflexionaba sobre todo esto. Qué sensaciones negativas, que causas, más bien, que provocan en mi, sensaciones negativas no quisiera seguir arrastrando? Qué personas me siguen haciendo daño o cuáles no me merecenla pena conservas como amigos? Qué cosas dije que sentaron mal a alguien, a mis padres a mi exmarido, por ejemplo. Qué he aprendido yo en este año que acaba?
Pues el balance fue, sorprendentemente positivo. Cerré los ojos y realicé un auténtico trabajo de concentración extremo. Las imágenes y los recuerdos empezaron a desfilar ante mis ojos, cerrados, como en una película. Como una película muda.
Los enfados con mis padres, con Palomita, la suerte de haber conocido a Fernando, Max, sus progresos. Mi comportamiento con Oli, mi ex.Los lloros, la pena, el desencuentro con Él. Pero también los conciertos, nuestras salidas, el sexo gozoso, los paseos. El amor de mi hijo. Toda la música descubierta y redescubierta.
Y la terapia, que por fin, decidí comenzar. Gracias a Paloma. Mirar en mi interior, buscar los rotos y los parches, intentar remendarlos. Ser consciente de mi yo. Intentar sonreir siempre, quedarte con lo bueno. Ser cada día más optimista. Creo que he evolucionado espiritualmente y eso me llena de paz...
Quiero a todos los que me rodean, aunque no lo diga a diario, aunque me de pudor o aunque realmente no siento ese amor! A veces pienso que sólo quiero realmente a mi hijo. Pero me esfuerzo por desarrollar amor en mi. Cada día más.
Y aÉl, que no puedo dejar de quererle, haga lo que haga...
Feliz Navidad a todos los blogeros anónimos como yo, llenos de pudor pero tambiénllenos de alegría eilusión porel año que viene. Qué bello es vivir, al fin y alcabo.
