Pensamiento del dîa
La vida cambia mucho; es impresionante pensar que un día creíste que tu mundo nunca cambiaría, que tú felicidad sería constante, o todo lo contrario, tus penas. Es difícil asimilar que tu vida cambiará en algún momento, que las personas que veías todos los días de tu vida, de pornto ni te topas con ellos, o simplemente sabes que no los volverás a ver hasta que tu corazón finalmente se pare.
También es extraño pensar a veces la cantidad de herencia que deja una pareja, pero no herencias materiales, sino que familiares, los que migran a muchas partes del mundo, perdiéndose de sus familias, y así que nunca se lograrán conocer. Supongo que por esa razón es bueno hacer juntas familiares a veces, para saber quien es familia y quien no, es decir saber quienes no tienen tu misma sangre, aunque probablemente como dice la iglesia solamente pertenecemos a una sola pareja que expandió la raza humana de forma impresionante. Entonces todos tenemos la misma sangre, pero ya de tanta mezcla esta muta, y se pierde ese parecido.
Es difícil también pensar que en el pasado la mujer no era respetada, y ésta carecía de derechos, por eso era tratada únicamente como un objeto sexual. O cuando el hombre creía en la alquimia, y estos alquimistas pasaban tardes enteras tratando de encontrar un jarabe que les diera la vida eterne, o buscando la piedra filosofal. Pero entonces es el pasado el que nos hace un presente frustrante, porque sabemos que constantemente cometemos errores, pero lamentablemente no sabemos cuales. ¿Qué error comete la ciencia hoy en día? Lo único que sabemos con certeza es que queda mucho por descubrir, pero ¿Será exacto lo que hemos descubierto hoy? La ciencia sin duda alguna es frustrante, sobretodo cuando sabes que un ser querido está muriendo de una enfermedad que en la actualidad no tiene cura. Quizás las enfermedades nunca han tenido una cura exacta, es simplemente dependiendo del organismo y de su mentalidad, por sobretodo. Un factor directamente influyente en nuestra mentalidad es la fé, que nos da un motivo para luchar. Quizás la razón no lo es todo, a veces no deberíamos cuestionar tanto o enloqueceremos. Es como pensar en el infinito, es imposible de pensar, es solo cosa de imaginar un edificio sin fin, nuestra mente no está preparada, ya que siempre tratamos de encontrar la cumbre del edificio, y si de pronto la encontramos comenzamos a cuestionarnos ¿Qué hay más allá de la cumbre?...
