Jim Henson: Fraggle Rock.
En el año 1983, aún con el rodaje de Cristal Oscuro en marcha, la compañía de Jim Henson empezó a idear una nueva serie con muppets. Se les encargó la creación de una que pudiera venderse en todo el mundo sin tener que realizar adaptaciones culturales (como sí ocurría con Barrio Sésamo, con el que era frecuente que cada país produjera su versión), y que promoviera valores como la amistad, el compañerismo y la paz. El resultado de aquella propuesta fue Fraggle Rock, una de las mejores series infantiles que se han hecho nunca. Aunque nunca alcanzó el éxito de Barrio Sésamo, se produjeron cinco temporadas (noventa y seis episodios en total, emitidos entre 1983 y 1987). Contó con su propio cómic editado por Marvel y una serie de dibujos animados que pasó sin pena ni gloria.
Jim Henson, en esta época hasta arriba de trabajo, no se involucró mucho en este proyecto, aunque dirigió varios capítulos (entre ellos el piloto). La serie quedó en manos de sus colaboradores, y la presencia de pesos pesados de la compañía como Jerry Juhll (autor de muchos de los guiones) o de Steve Withmire, Dave Goelz o Jerry Nelson manejando a las marionetas garantizaba la calidad de la serie. Tanto los muppets como los decorados llevaban la marca de fábrica de la compañía, y eran excelentes.
Los Fraggles (Fraguel en España) son un pueblo de criaturas que viven bajo tierra, en un lugar que para ellos, como se dice en la cabecera de la serie, es el centro del universo. No tienen demasiadas preocupaciones (salvo cumplir con su dura jornada laboral... de treinta minutos semanales) y se pasan el día jugando y cantando. Los protagonistas de la serie son cinco Fraggles con personalidades muy distintas y a la vez muy definidas: Gobo, valiente y decidido; Rosi (Red en el original), tremendamente competitiva; Dudo (Wembley) un indeciso patológico; Bombo (Boober), pesimista y seguidor de todas las supersticiones que existen (y las que se inventa); y Musi (Mokey), mi favorita, una Fraggle artista, espiritual y algo zumbada.
Todos ellos tienen grandes momentos a lo largo de toda la serie, a la vez que van haciendo aparición otros fraggle como el Convincente John o Cantus el juglar (interpretados por Jim Henson).
La primera aparición de Cantus.
Compartiendo hábitat con los Fraggle tenemos a los Curris (Doozers en inglés), una raza de pequeños seres que trabajan incansablemente y sin objetivo aparente, al margen de crear estructuras que los Fraggle consideran un manjar. La relación entre Curris y Fraggles se limita básicamente a eso, pero el contraste entre ambas razas es uno de los grandes aciertos de la serie. Los Curris y sus máquinas eran manejados por control remoto, y son creación de Faz Fazakas (que también construyó réplicas en miniatura de los Fraggle que se usaron en algunas escenas).
A menudo, los fraggles se veían obligados a visitar el jardín de los Goris (Gorgs en la versión original), unas criaturas gigantes (muppets de cuerpo entero) que consideran a los Fraggles una plaga en su huerta (y no les falta razón, que se dedican a robarles los rábanos). En el jardín sólo viven tres Goris, un matrimonio y su hijo, Junior. Junior es el que más aparece y tiene una función claramente cómica, pero de pequeño me pasaba desapercibido el padre, que es un personaje genial: autoproclamado rey del universo, dando órdenes a súbditos inexistentes y librando batallas contra enemigos imaginarios.
En el jardín de los Goris también vive la Montaña de Basura, considerada como una especie de gurú por parte de los Fraggle. La mitad de las veces no sabe muy bien qué está diciendo, aunque eso sí, tiene un sentido del ritmo genial.
Por último tenemos al único personaje humano que aparece en la serie, un viejo inventor al que llaman Doc. Doc vive en el taller donde se encuentra el agujero que conecta el mundo subterráneo de los Fraggle con el espacio exterior, y aunque jamás descubrirá su existencia, su perro Sprocket (un muppet genial) se pasará toda la serie intentando advertirle. En cada episodio protagonizaban una pequeña trama que estaba más o menos relacionada con la principal.
Todos los episodios tenían una serie de constantes. Por ejemplo, en todos había siempre dos o tres canciones, algunas realmente buenas, en gran parte gracias a que en lugar de tirar del típico teclado cutre ochentero había una banda de rock interpretando los temas. Otro elemento que siempre aparecía era una pequeña aventura del tío Matt el Viajero en el mundo exterior de los humanos, que éste le contaba a su sobrino Gobo en las postales que le enviaba, y que siempre tenían que ver con el problema que tenían los Fraggle. Estas postales son de lo mejor de la serie. En el peor de los casos, eran buenos gags cómicos, pero muchas veces eran un ejercicio de imaginación maravilloso, en el que se conseguía realmente ver desde fuera el comportamiento de esas criaturas del mundo exterior y darles una interpretación nueva (por supuesto, el despiste que tenía siempre encima el Tío Matt ayudaba bastante).
Una gran postal del Tío Matt.
Se daba la circunstancia de que Fraggle Rock no tenía director fijo, sino que varios se turnaban, lo que hizo que hubiera episodios más cómicos y otros más profundos, en los que de manera más seria se nos acercaba la cultura de los Fraggle o alguna de sus tradiciones. La idea inicial de sus creadores de transmitir valores no se hacía a base de sermonear a los niños; no aparecían los Fraggle al final del episodio para decirnos lo que habíamos aprendido (como en los dibujos animados de He-Man). Como en todas las creaciones de Henson, se consideraba a los niños lo suficientemente inteligentes como para captar mensajes sin hacerlos explícitos.
La creatividad de la serie y su sentido del humor hacen que sea una delicia también para los adultos, pero más que eso (que también) a mí lo que me engancha es que rezuma optimismo por los cuatro costados. Es una serie tremendamente positiva y la mejor terapia contra la depresión. Mientras ves Fraggle Rock es difícil estar enfadado o ser cínico, porque el optimismo de los Fraggle es contagioso y consigue que, al menos por un rato, los problemas parezcan menos importantes. Y pocas series pueden conseguir eso.
¡Oíd la trágica historia de Sir Branderbrain Fraggle!.



earendil dijo
Saludos !
Henson es un genio... sin más... fue capaz de entretener a toda una legíón de incondicionales en todo el mundo y es una lástima que ideas de esta altura naden solas en el actual mar de la escasa creatividad para público infantil...
Arrivederci !
24 Febrero 2008 | 05:00 PM